Hirohiko Araki es uno de los artistas cuya carrera más me sorprende: de trabajar junto a Vogue, diseñar para las Olimpiadas de su país y exponer en el Louvre, el creador de JoJo's Bizarre Adventure parece haberlo hecho absolutamente todo, y eso incluye una inesperada colaboración con Resident Evil. Así es: el padre de la familia Joestar trabajó en la franquicia de Capcom con una serie de ilustraciones tan extrañas como terroríficas.
Como un zombi caído del cielo
Corría el año 1998, y mientras Hirohiko Araki se encontraba en plena publicación de Vento Aureo, Capcom atravesaba uno de los momentos más creativos de su historia con Resident Evil. En aquella época, la compañía todavía exploraba las posibilidades de su universo, y aprovechando el enorme éxito del primer juego, se lanzó a publicar novelas para contar historias paralelas. Fue precisamente en este acá cuando surgió la oportunidad de una colaboración entre Araki y el survival horror, materializada en una novela oficial de la franquicia.
Esta novela, escrita por Kyoko Asakura bajo el nombre de Biohazard: The Wicked North Sea, nos contaba una historia que se alejaba de las calles de Raccoon City para llevarnos hasta la Isla de San Tomás, una remota y sombría prisión en el Mar del Norte. Allí, un equipo de investigadores de Umbrella desaparecía sin dejar rastro, obligando a Chris Redfield a emprender una misión de rescate que rápidamente se iba convirtiendo en una pesadilla de armas biológicas que han terminado fusionando virus con la fauna marina local.
Hirohiko Araki fue contratado es para realizar las ilustraciones de la portada y un prólogo visual, una aportación tan curiosa como fascinante al observarla con la perspectiva del tiempo. Especialmente interesante es el prólogo, el cual resulta casi profético pues aunque todavía faltaban años para que Resident Evil se convirtiera en una de las franquicias más influyentes de toda la industria, Araki la clasificaba de obra maestra absoluta.
"Frente a la curiosidad intelectual de resolver diversos misterios para escapar o salvar a tus compañeros, se opone el instinto primitivo de luchar contra monstruos para sobrevivir. La fusión de estas dos caras, la intelectual y el instinto primitivo, es exquisita. Su nivel de perfección va más allá de un simple juego; bien podría llamarse una obra de arte. Tiene una calidad tan alta que yo lo calificaría como una obra maestra. Una obra maestra entre obras maestras", dice Araki en su prólogo.
Me parece asombroso que uno de los autores más importantes del manga moderno haya entendido desde el primer momento algo que el tiempo terminaría demostrando: que el terror de Capcom era algo muy especial y que trascendía a la industria misma del gaming: obra con una identidad artística tan fuerte que logró cautivar a alguien que, décadas después, terminaría exponiendo su trabajo en el Louvre.
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