Uno de los juegos de PS5 que demostró que estábamos ante una nueva generación de títulos es, sin duda, Ratchet & Clank: Rift Apart. Esta entrega no solo aprovechó las capacidades de carga de la SSD de la consola —un elemento fundamental para la transición de escenarios en tiempo real—, sino también el trazado de rayos (ray tracing). Esta tecnología potenció la calidad gráfica a niveles tan realistas que, curiosamente, generó un problema inesperado para el estudio al reflejar cosas que el jugador no debería ver.
Tal como lo mencionó Lindsay Thompson, directora de animación de Insomniac Games, en una conferencia durante la GDC, el trazado de rayos trajo consigo complicaciones específicas en el desarrollo. El principal dolor de cabeza fue la cabeza de Clank: al ser una esfera metálica completamente reflejante, funcionaba como un espejo que mostraba elementos ocultos para la cámara principal del juego. Esto incluía detalles inacabados que debían quedar fuera del alcance del usuario, desde posiciones ocultas de otros personajes y animaciones en pausa, hasta estructuras y escenarios incompletos.
La cabeza de Clank obligó al estudio a supervisar cada escena
Estas imperfecciones en los reflejos no solo podían afectar la inmersión del jugador, sino también comprometer la percepción de la calidad final del producto. Debido a esto, el equipo de desarrollo se vio obligado a revisar de manera manual y minuciosa cada una de las escenas donde aparecía el carismático robot. El objetivo era comprobar que no se estuviera filtrando ningún elemento indeseado, lo que resultó en un proceso de ajuste específico para cada situación geométrica del entorno.
Si bien esta labor requirió una inversión de tiempo considerable durante el desarrollo, también fomentó que el título alcanzara una excelente consistencia visual. Es importante destacar que estos ajustes manuales no comprometieron la fidelidad de los gráficos ni la complejidad de los reflejos en sí, los cuales se mantuvieron como uno de los grandes atractivos técnicos y comerciales de la entrega en PlayStation 5.
Un reto técnico con beneficios inesperados
Por otro lado, la física detrás de los reflejos en la cabeza de Clank terminó ayudando de forma orgánica a los jugadores en la exploración de los mapas, permitiéndoles visualizar ciertos puntos ciegos durante los trayectos. Aunque esta interacción matemática significó una carga de procesamiento gráfico superior para el hardware de Sony, el resultado final incrementó la espectacularidad del título y dejó un estándar alto de lo que es capaz de hacer la consola.
Esta anécdota demuestra una vez más que el desarrollo de videojuegos está lejos de ser perfecto. Aunque la mayoría de los jugadores no lo note a simple vista, detrás de cada escena de nuestros títulos favoritos existen genialidades técnicas, trucos visuales y un arduo trabajo de control de calidad para mantener el producto final lo más pulcro e impecable posible para el espectador.
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