Grand Theft Auto es el producto de la cultura pop, valga la redundancia, más popular en el ámbito del entretenimiento. No importa si quienes hablan de él son o no jugadores: se le conoce en cada rincón del mundo, ya sea para alabarlo o criticarlo. Sin embargo, en sus inicios, el título estrella de Rockstar estuvo a punto de llegar de una manera muy distinta a nuestras manos: bajo el nombre de Race 'n' Chase, algo que pudo haber cambiado su historia para siempre.
El prototipo de GTA
Corría el año 1995 y DMA Design, el estudio escocés que años después terminaría convirtiéndose en parte de Rockstar, trabajaba en un proyecto que poco tenía que ver con la idea que hoy tenemos de GTA. El nombre del proyecto era Race 'n' Chase, un juego de perspectiva cenital centrado en persecuciones dentro de automóviles, con dos bandos claramente definidos: por un lado estaban los policías, encargados de detener a los criminales, y por otro los ladrones, cuyo objetivo era escapar después de cometer un robo.
La cuestión es que Race 'n' Chase tenía un problema bastante serio: no era especialmente divertido. El desarrollo avanzaba entre problemas técnicos, mientras que los testers encontraban el juego especialmente aburrido. El proyecto incluso llegó a estar en peligro de cancelación, pero un problema técnico terminó cambiando su destino: durante las pruebas, un fallo en la IA de la policía hizo que las patrullas comenzaran a perseguir al jugador de una manera mucho más agresiva de lo previsto.
Pero más allá del bug, los desarrolladores estaban viendo por primera vez a los jugadores divertirse con algo que el diseño original ni siquiera pretendía ofrecer. De pronto, los testers dejaban de preocuparse por completar la misión de turno y empezaban a provocar a la policía simplemente para comprobar hasta dónde podían llevar aquella persecución. Ahí estaba la experiencia que el juego había estado buscando.
El equipo tomó aquella IA agresiva y la convirtió en una parte de la experiencia, mientras la estructura lineal comenzó a dar paso a una propuesta mucho más abierta, basada en conducir, robar vehículos, cometer delitos y provocar el caos. Y con ese cambio llegó otro todavía más importante. Race 'n' Chase dejó de representar lo que el juego quería ser y BMG Interactive decidió que necesitaba un nombre que describiera mejor su nueva identidad: Grand Theft Auto, un término utilizado en Estados Unidos para referirse al robo de un automóvil.
De esta manera, el proyecto terminó tomando la forma del primer Grand Theft Auto que todos conocemos. El juego llegó finalmente en noviembre de 1997 para MS-DOS y Windows, antes de dar el salto al primer PlayStation, y aunque todavía estaba muy lejos del monstruo cultural en el que se convertiría la franquicia, ya contenía la idea fundamental que definiría a GTA durante décadas.
Lo curioso es que buena parte de la identidad con la que asociamos hoy al juego nació de un error, pero fue precisamente ese error el que les mostró a los desarrolladores el juego que realmente tenían que hacer: uno que nos permitiría hacer el tonto, y desatar el caos, sin importar la ciudad, durante horas enteras.
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