The Legend of Zelda: Ocarina of Time Remake representa todo lo que los aficionados a la saga y los seguidores de Nintendo han esperado por años. Es la oportunidad ideal para que nuevas generaciones descubran la entrega que cambió la historia de los videojuegos y revolucionó los entornos en 3D. Sin embargo, detrás de esta nueva edición —que se posiciona como una de las obras mejor valoradas en lo que va de 2026— se encuentra el trabajo de un estudio de amplio recorrido en la compañía: Monolith Soft, los creadores de la saga Xenoblade Chronicles.
La participación se dio a conocer a través de una publicación en la cuenta oficial de Monolith Soft en X, donde confirmaron haber desarrollado de manera parcial el diseño, la programación y el apartado gráfico del juego. Este esfuerzo conjunto consolida uno de los lanzamientos más relevantes del año de la mano de una desarrolladora que suma ya 15 años colaborando estrechamente con Nintendo.
Los creadores de Xenoblade Chronicles aportan su talento al remake de Ocarina of Time
El proyecto estuvo dirigido por HokWai Ng y producido por Eiji Aonuma junto a Hidemaro Fujibayashi dentro del Production Group No. 3 de Nintendo. La aportación de Monolith Soft funcionó como un rol de apoyo en lugar de estudio principal, un detalle que se refleja en su aparición dentro de los créditos bajo el apartado de agradecimientos especiales, sin que se hayan especificado públicamente todos los módulos concretos en los que intervinieron.
Esta alianza no es nueva para la franquicia. La relación entre ambas compañías dentro de la saga Zelda se remonta a 2011 con Skyward Sword, título donde Monolith Soft colaboró principalmente en recursos gráficos y animaciones. Más adelante apoyaron en el desarrollo de A Link Between Worlds, aunque fue con Breath of the Wild cuando su nivel de implicación creció de forma sustancial.
En Breath of the Wild, el estudio aportó su experiencia en el diseño de escenarios, la creación de contenidos y el planteamiento de mecánicas de juego, aprovechando su dominio en la construcción de mundos abiertos. Dicha integración se intensificó aún más en Tears of the Kingdom, donde participaron desde las fases iniciales en el diseño de entornos, mazmorras, combates, diálogos, modelado 3D, efectos visuales, programación y secuencias cinematográficas, todo bajo la supervisión directa de Nintendo.
Esta aportación, de uno de los estudios de Nintendo para el desarrollo de la entrega que volvería a marcar un antes y un después con su nueva versión no es casaulidad. La creadora de Nintendo Switch apostó nuevamente por Monolith Soft, teniendo un historia de reconocimiento y estando familiarizados con la franquicia.
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