Hay videojuegos en los que contamos con un tiempo determinado para cumplir nuestros objetivos. Uno de los casos más sonados en la industria es el de The Legend of Zelda: Majora's Mask, en el cual tenemos tres días para salvar a la región de Termina antes de que la Luna colisione contra ella. Sin embargo, existe un título que, bajo esa misma premisa de límite de tiempo, nos sumerge en un bucle temporal donde el Sol está a punto de convertirse en supernova, dándonos tan solo 22 minutos para resolver el misterio.
En este título de aventura y exploración espacial, investigamos un sistema solar atrapado en un ciclo infinito. Más allá de ponernos en el papel de un astronauta y arqueólogo alienígena, la obra nos da una lección profunda sobre cómo aceptar el final. En lugar de sembrar el pánico por la cuenta regresiva, el juego nos enseña a asimilar el destino con paz, transformando la urgencia de los 22 minutos en pura curiosidad.
La lección existencial que nos enseña Outer Wilds
A diferencia de Majora's Mask, donde completar ciertos objetivos permite evitar que la Luna destruya Termina, en Outer Wilds el destino del Sol es inevitable. Lo que sí podemos hacer en cada ciclo es descubrir el legado de antiguas civilizaciones como los Nomai, quienes intentaron evitar el estallido, y recolectar información valiosa sobre la historia del universo que nos rodea.
En esta entrega no existen puntos de experiencia, armas ni mejoras de inventario. El único elemento que te permite avanzar a nuevas zonas es el conocimiento y la lógica que memorizas en cada viaje. Los planetas operan como un reloj espacial continuo y dinámico; por ejemplo, un planeta se va vaciando de arena mientras cubre por completo a su astro gemelo, abriendo o cerrando caminos de forma constante durante el transcurso de esos 22 minutos.
Exploración pura basada en la intuición
Al igual que en la saga de Nintendo, la información sobre el rumbo a tomar es escasa. El juego no te da marcadores de mapa, no incluye misiones secundarias ni te dice a dónde ir; eres tú quien decide qué planeta investigar basándote en tu propia intuición. Para evitar la saturación de datos, los desarrolladores integraron la bitácora de la nave, una computadora de escritorio espacial que almacena de forma automática las pistas, textos traducidos y rumores que encuentras en los distintos astros.
Entre la comunidad de jugadores, Outer Wilds es considerado una auténtica obra maestra debido a su emotiva narrativa sobre la vida, la muerte y la curiosidad científica. Se trata de una experiencia que solo se puede experimentar verdaderamente una vez en la vida, ya que, una vez que descubres el misterio central, no puedes "olvidar" las soluciones para volver a empezar de cero. Al final, el juego nos demuestra que el miedo al olvido se supera cuando abrazamos el presente y agradecemos haber formado parte del cosmos.
Ver 0 comentarios