Las leyendas urbanas son parte fundamental entre las comunidades de juegos de pelea. Desde la popularización del género en la década de los noventa, han existido un montón de historias alrededor de los juegos, como el jefe final Sheng Long de Street Fighter II. La mayoría de ellos resultaron ser falsos... aunque existió uno que sí fue realidad, solo que no llegó a la versión de Marvel Super Heroes vs. Street Fighter que todos conocemos.
Norimaro: una sátira a los otakus de los noventa
Marvel Super Heroes vs. Street Fighter es uno de los juegos más queridos de la comunidad, por representar el inicio de una gran relación entre Marvel y Capcom. Ver a los héroes de las viñetas luchar contra Ryu y otros flagrantes peleadores era un sueño hecho realidad. Pero la colaboración no fue la que causó polémica, sino una idea de los desarrolladores que nunca pudo salir de las versiones japonesas.
La idea fue crear una sátira a los fanáticos del anime y los videojuegos japoneses; otakus, como los conocemos hoy en día. El nombre del personaje fue Norimaro, y fue concebido por otra colaboración: la de Capcom con el comediante Noritake Kinashi. De acuerdo con la Wiki del juego, Kinashi quería hacer una crítica social a como los jóvenes de la época vivían sus hobbies favoritos. Es por ello que Norimaro era un estudiante de gran devoción por los personajes ficticios.
Tanto la personalidad, como el set de habilidades de Norimaro, giraban entorno a su faceta como estudiante. Sus ataques consistían en arrojar útiles escolares, como cuadernos, reglas o lápices; pero también usaba su morral como arma principal para defenderse. De hecho, una de sus habilidades definitivas literalmente era arrojar todos sus útiles al mismo tiempo, así como figuras coleccionables de animes, videojuegos o mangas.
La razón por la que Norimaro fue censurado en Occidente
Pese a que Norimaro derrochaba carisma con sus rostros graciosos y conceptos únicos, tenían un rasgo en su personalidad que lo marcó dentro y fuera de los videojuegos. El chico estaba obsesionado con las mujeres, pese a ser tímido con ellas. Sin embargo, este comportamiento cruzaba la línea de lo cómico hacia lo incómodo cuando interactuaba con las peleadoras del elenco. Cada vez que se enfrentaba a personajes como Chun-Li, Rogue o Psylocke, el personaje reaccionaba con exageradas hemorragias nasales... al menos en animaciones eliminadas del juego.
Cuando el título llegó a las oficinas de localización para el mercado americano y europeo, la percepción sobre la sátira cambió drásticamente. Para la división de Marvel Comics en Occidente, el diseño de Norimaro no solo desentonaba por completo con el tono heroico de su plantilla, sino que sus actitudes hacia las mujeres resultaban profundamente inapropiadas para el público juvenil al que se dirigía el videojuego.
A diferencia del público japonés, que entendía la participación del comediante Noritake Kinashi y el contexto de su parodia, el mercado occidental no tenía ninguna referencia sobre el actor. Sin ese marco cultural, el luchador pasó de ser una broma local a convertirse en un estereotipo de mal gusto que amenazaba con empañar el lanzamiento internacional de una de las franquicias más importantes de la compañía.
Ante el riesgo de desatar una severa controversia comercial, según SVG, Capcom decidió eliminar por completo a Norimaro de los lanzamientos fuera de Japón. Aunque el personaje permaneció oculto en las líneas de código de las versiones occidentales para arcade y consolas. Años después, por medio de emuladores y ROMs piratas, la comunidad de este lado del mundo encontró su rastro, y confirmó la existencia del personaje.
La historia de Norimaro demuestra que algunas leyendas urbanas de los juegos de pelea tienen algo de verdad, aunque permanezcan ocultas durante años. El personaje nunca llegó oficialmente a Occidente, pero su existencia terminó descubriéndose gracias a la comunidad, convirtiéndolo en una de esas curiosidades que hicieron de Marvel vs. Street Fighter un juego todavía más peculiar.
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