Es muy fácil que un protagonista de videojuegos se vuelva el rostro de su saga: ya sea por su carisma, historia impactante o poderes espectaculares. Sin embargo, que un auto inanimado, sin diálogos y que aparece muy poco tiempo en su juego, se convierta en lo primero que se te venga a la mente cuando piensas en Need For Speed es, por lo menos, una hazaña. EA y Black Box lo lograron con el que es la portada de Most Wanted, y hay una explicación para ello.
BMW M3 GTR y su polémico paso por las carreras
Que si los Need For Speed clásicos son los mejores, que si Hot Pursuit definió a la saga, que si Underground es el verdadero rey de las carreras callejeras: la discusión por conocer cuál es la entrega más icónica nunca parará. Pero si hay algo que debemos reconocer, es que fue Most Wanted el que le dio identidad; el que siempre viene a la conversación; el que, a 20 años de su lanzamiento, sigue dominando las búsquedas en Google sobre sus juegos hermanos.
La historia de su protagonista es recordada hasta nuestros días, y su auto, el BMW M3 GTR, el más asociado a la franquicia. Que los desarrolladores eligieran ese GT no es coincidencia, sino una maniobra bien pensada, que se entiende conociendo su contexto en la vida real.
La serie M3 GTR del automotriz alemán nació como un intento de quitarle el dominio a Porsche a principios de la década del 2000. Para lograrlo, sus creadores lo diseñaron pensando en las carreras profesionales, impulsando su entrada en la American Le Mans Series, uno de los eventos más importantes en la industria. Su paso fue extraordinario, como recuerda el medio GTPlanet, ganando 7 de 10 carreras en la clase GT, consiguiendo poles y llevándose el campeonato de constructores y pilotos.
Fue tan polémico su dominio, que la American Le Mans Series decidió cambiar las reglas: los autos que competían debían de tener, por lo menos, 100 unidades de calle en circulación. Lamentablemente, el M3 GTR solo contaba con 10 unidades al momento de emitirse la norma, los cuales eran considerados "unicornios" del automovilismo por su rareza. Así que BMW decidió sacarlo de la competencia definitivamente.
El BMW M3 GTR se volvió la cara de Need For Speed
Los amantes del automovilismo de la época sabían de esta historia, y muy probablemente, los desarrolladores de Need For Speed también. Así que decidieron tomar este modelo para una de sus entregas más ambiciosas hasta ese momento: Most Wanted. De ahí nació el carro del juego, el M3 GTR livery azul y plata que todos conocemos. Su diseño limpio, clásico y agresivo fue hecho por Black Box, quienes acertaron con exterior sin logos de sponsors para destacar.
Lo más curioso es que el auto aparece muy poco tiempo en Most Wanted: el protagonista llega con él a Rockport, llevándose las miradas de todos con su pasar. Lo malo es que Razor, el principal antagonista de al entrega, no tarda en robárselo, siendo necesario superar toda una travesía de ladrones y policías para recuperarlo. Es decir, solo en los primeros minutos del juego, y hasta que terminas la campaña, puedes manejar al GT de BMW.
Desde entonces se ha vuelto un ícono de los juegos de carreras: Most Wanted fue uno de los títulos más vendidos de su año, y con ello, elevó al auto a un nivel de popularidad global que solo los videojuegos pueden lograr. Siguió apareciendo en posteriores entregas de la saga, convirtiéndose siempre en los mejores autos que un jugador podía elegir. No por nada, en el marco de los 30 años de la franquicia, BMW y EA tomaron un auto de carreras real de 2001 y lo envolvieron con la livery del juego.
Paradójicamente, el BMW M3 GTR necesitó muy poco tiempo en pantalla para convertirse en uno de los vehículos más icónicos de la historia de los videojuegos. Dos décadas después, sigue siendo el auto que millones de jugadores imaginan cuando escuchan el nombre de Need for Speed, una prueba de que los grandes iconos no siempre necesitan ser los protagonistas para dejar huella.
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