Al sentarse frente a frente con Miguel Hasson, basta con plantear la primera pregunta para ver cómo se ilumina la mirada del creativo tapatío: es una persona amable, cercana, en cuyos gestos y gesticulaciones se trasluce de inmediato una pasión casi infantil, pero profundamente profesional, por el arte de hacer videojuegos. Hablar con él es entender que detrás de las líneas de código y los presupuestos hay, ante todo, personas que son devotas al medio.
Y es que desarrollar un videojuego en América Latina siempre ha sido, en cierta medida, un maratón, una carrera donde vale más la resistencia que la velocidad. Durante décadas, la región ha sido vista primordialmente como un mercado consumidor y no como una potencia creadora de experiencias interactivas. Sin embargo, en las oficinas de Halberd Studio en Guadalajara, ese aguante no se mide en desgaste o improvisación, sino en método, ritmo y precisión técnica.
Con el calendario apuntando a abril del próximo año como la ventana prometida para el estreno de Mariachi Legends, el ambiente dentro del equipo oscila entre la adrenalina de los últimos retoques y la serenidad de quien ya ha cruzado el desierto una vez.
Un estudio mexicano que quiere dejar su sello
La historia de Halberd no nació de un golpe de suerte, fue más bien un proceso paulatino de profesionalización. Fundado formalmente por Hasson y un grupo de egresados de la Universidad Panamericana, el equipo dio sus primeros pasos alrededor de 2016 en el competitivo mundo de la publicidad, creando spots animados y producciones en live-action. Aquellos años de rigor comercial sirvieron como una especie de laboratorio que les permitió perfeccionar la disciplina técnica y narrativa que, en 2021, consolidaría a la empresa como una desarrolladora de videojuegos de tiempo completo.
Ese aprendizaje previo quedó demostrado con 9 Years of Shadows (2023), su ópera prima. Aquel metroidvania impregnado de belleza melancólica fue capax de conquistar a la comunidad en Kickstarter y logró fichar a leyendas de la música de los videojuegos como Michiru Yamane (compositora de Castlevania). Lejos de dormirse en los laureles de su primer éxito, el estudio redobló la apuesta con Mariachi Legends, un proyecto ambientado en la mitología del Día de Muertos que rompió récords históricos de financiamiento colectivo al recaudar más de 11 millones de pesos mexicanos.
El equipo está nervioso. Es algo que llevamos mucho tiempo haciendo y es muy importante, y queremos que le vaya bien. Es un juego muy cercano a nuestro corazón porque es mexicano y además habla de nuestra cultura. Para nosotros es muy importante entregar un producto de calidad.
La humildad intelectual es el mejor filtro creativo
El nivel de autoexigencia que tiene Halberd Studio no nació en el aislamiento. Hasson comprende con lucidez que la industria independiente contemporánea no perdona la soberbia, y para afinar las asperezas de Mariachi Legends, el equipo no dudó en someter su trabajo al juicio de miradas externas, buscando la retroalimentación de veteranos internacionales, incluidos integrantes de The Game Kitchen, el aclamado estudio español detrás de la saga Blasphemous. Comprender cómo otros creativos resolvieron dilemas de diseño similares fue crucial para elevar el listón.
Esta madurez también se refleja en la gestión del tiempo y los recursos. La preproducción del juego arrancó hace aproximadamente tres años, pero la chispa inicial se encendió mucho antes de lanzar su campaña de financiamiento colectivo. La prioridad de la directiva fue asegurar la estabilidad económica y laboral del equipo inmediatamente después de concluir 9 Years of Shadows, evitando las turbulencias de la precariedad que suelen ahogar a los estudios independientes tras su primer lanzamiento.
Empezamos Mariachi Legends un poco antes del Kickstarter. Normalemente cuando un prodcuto termina su fondeo, necesitas otro para poder sustentar al equipo... Mariachi Legends llegó al final del desarrollo de 9 Years of Shadows para que todos pudieramos seuir empleados y con un sueldo. Halberd Studios es las personas, no la marca.
Pero si algo define la propuesta de Mariachi Legends desde el primer vistazo es su pulso acelerado. A diferencia de otros metroidvania tradicionales, donde la exploración a menudo acompasa el juego hacia un tono contemplativo o pausado, la obra de Halberd Studio apuesta por la agilidad, la precisión de los reflejos y la ejecución fluida de combos.
Lograr que la recolección de secretos no asfixie la acción exige un diseño de niveles milimétrico, y Hasson se refiere a este proceso como una suerte de "arquitectura del ritmo", donde cada habitación, pasillo o encuentro con enemigos cumple una función psicológica muy clara dentro de la experiencia del usuario.
La jugabilidad tiene mucho que ver con ritmo. Los metroidvanias suelen ser algo tediosos por naturaleza de diseño, pero hay antidotos que permiten liberar esa tención: el antidoto al combate puede ser la exploración, para la exploración puede ser una habilidad. Es como una receta de cocina que tienes que balancear.
Esta dialéctica convierte al escenario en un organismo vivo. Cuando la tensión del combate de alta velocidad satura al jugador, el diseño del mapa le ofrece una pausa orgánica a través del descubrimiento visual o el rompecabezas ambiental; cuando la exploración amenaza con volverse monótona, el peligro irrumpe con violencia.
La memoria colectiva de un México que todos sentimos
Hablar de la cultura mexicana en el entretenimiento global entraña siempre un riesgo latente: la exotización de mostrador, el cliché de exportación o el folclore superficial. Sin embargo, en Mariachi Legends, elementos tan arraigados como la charrería, la mística del Día de Muertos y la arquitectura colonial de los Pueblos Mágicos de Jalisco son más que un disfraz superpuesto, representan la sangre que corre por las venas del juego.
Durante nuestra charla, Hasson enfatizó que la autenticidad del proyecto no proviene de una investigación bibliográfica distante o académica, sino de las memorias vivas y diversas de los propios integrantes del estudio. La infancia en los pueblos de los Altos de Jalisco, las historias de los abuelos, las festividades locales y los rincones cotidianos de la infancia se tamizan para construir un universo fantástico de alcance global pero con una fuerte pertenencia local.
Teniendo una cultura tan colorida y amplia, pusimos nuestras memorias en Mariachi Leends. Entendemos nuestra mexicanidad de un forma muy personal y esto se refleja en el juego.
Esa búsqueda de autenticidad se traduce directamente en la dirección artística. El pixel art de Mariachi Legends no responde a una moda retro o a una solución de bajo presupuesto; es una disciplina técnica extremadamente rigurosa. El proceso arranca con la recopilación de referencias históricas y arquitectónicas reales para construir tableros de inspiración (moodboards) que sirven como guía para los artistas.
Desde la herrería de los balcones y el desgaste del barro en los tejados, hasta el balanceo característico de un traje de charro al desenfundar una navaja, cada elemento atraviesa múltiples iteraciones. Es un trabajo artesanal donde cada píxel cuenta para capturar la atmósfera suntuosa y oscura que exige el argumento del juego.
Un momento histórico para la región: eficacia frente al mito del sobreesfuerzo
Nuestra conversación se desplaza de forma natural hacia las tripas de la industria en América Latina. Para Hasson, la región atraviesa una coyuntura histórica inédita: la combinación de costos de producción competitivos con un talento técnico y artístico de clase mundial ha colocado a países como México en el mapa de los grandes editores e inversionistas internacionales.
Sin embargo, el director de Halberd Studio es categórico al señalar que este dinamismo no perdurará si la región tropieza con las mismas piedras que han desgastado a los estudios consolidados de Norteamérica o Europa. Para que el ecosistema latinoamericano sea sostenible, es urgente desmantelar la romantización de las jornadas extenuantes (crunch) y sustituirla por una cultura del trabajo inteligente, donde la eficacia y el descanso adecuado sean los verdaderos pilares de la productividad.
Es el momento perfecto para México y Latinoamérica. Producir un juego aqui es caro, pero comparado contra el resto del mundo tiene una enorme ventaja. Si a esto le agregas el talento y la cultura encuentras muchos beneficios, aunqe también hay dificultades. En México por ejemplo hay una cultura del esfuerzo, pero el esfuerzo en los videojuegos es menos importante que la eficiencia.
A medida que se acerca la fecha marcada en el calendario, Mariachi Legends se perfila como una prueba de fuego para Halberd Studio, pero sobre todo, como un síntoma de la madurez del desarrollo de videojuegos en México. Lejos de las promesas desmedidas o los discursos chovinistas, el equipo tapatío se alista para ofrecer una obra donde el rigor metodológico, la excelencia artística y el respeto por las raíces culturales caminan exactamente hacia el mismo lugar. Nosotros tenemos ya unas ganas enormes de jugarlo, y de momento, solo queda esperar unos cuantos meses para que por fin el anhelo se convierta en realidad.
Ver 0 comentarios