Onimusha: Way of the Sword tiene como protagonista a una leyenda de Japón. Un samurái histórico que terminó convertido en un mito que la cultura pop

Onimusha: Way of the Sword tiene como protagonista a una leyenda de Japón. Un samurái histórico que terminó convertido en un mito que la cultura pop

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Vagabond
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Jesús Zamora

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Jesús Zamora

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Fanático del manga, entusiasta de los videojuegos y obseso de la fantasía. Editor en 3DJuegos México. Puedo jugar con los ojos cerrados Castlevania: Symphony of the Night y mirar speedruns de Dark Souls hasta el amanecer.

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Capcom ha llegado con un nuevo juego bajo el brazo. Hablamos, por supuesto, de Onimusha: Way of the Sword, título que no solo revive a la franquicia tras décadas de ausencia, sino que trae de vuelta a una de las figuras más icónicas de Japón, el espadachín y artista Miyamoto Musashi, una figura tan especial que no solo ha fungido como inspiración para este juego de acción, sino que ha forjado su propia leyenda, la cual se ha extendido, además de en videojuegos, en películas y mangas.

El origen del mito

Miyamoto Musashi no nació convertido en un legendario espadachín. Sus orígenes son menos grandilocuentes en realidad: nació como Shinmen Takezo a finales del siglo XVI (su fecha de nacimiento no está del todo clara), en un Japón que llevaba décadas desgarrado por guerras entre señores feudales.

Se cree que su nacimiento tuvo lugar en la provincia de Harima. De su madre los historiadores apenas tienen registro, al contrario de lo que ocurre con su padre, de nombre Shinmen Munisai, un guerrero y maestro de artes marciales. Quizá por esto es que siendo todavía un adolescente, Musashi tomó el camino de las armas: con apenas 13 años se enfrentó a Arima Kihei, un espadachín mayor que él, y consiguió derrotarlo.

Miyamoto Musashi

A partir de ese momento el joven Mushashi adoptaría una vida marcada por los viajes, los duelos y la constante búsqueda de rivales capaces de llevarlo al límite. Acá empezamos a notar rasgos de su filosofía de vida: no se trataba únicamente de demostrar que era el más fuerte: en cada batalla había que leer al adversario, adaptarse a las circunstancias pero sobre todo, aprender a dominarse a uno mismo.

Musashi era un chico aparentemente normal, que muy pronto encontró en la espada un camino que lo llevaría a convertirse en uno de los samuráis más famosos de Japón

Su juventud estuvo marcada por esa búsqueda, y con el tiempo desarrollaría el estilo que acabaría conociéndose como Niten Ichi-ryu. Ya en su madurez, Musashi, como maestro de armas para distintos señores feudales, comenzaría a interesarse cada vez más por otras disciplinas. Practicaba la pintura, la caligrafía y la escritura.

En sus últimos años se retiró a la cueva de Reigando, en Kumamoto, donde condensó buena parte de lo aprendido en El libro de los cinco anillos, un tratado sobre estrategia, combate y disciplina dividido en cinco partes (Tierra, Agua, Fuego, Viento y Vacío) que utiliza la guerra y la espada como punto de partida para hablar sobre cómo pensar, adaptarse y comprender al adversario. Musashi murió en 1645, pero para entonces ya había dejado de ser simplemente un espadachín: había convertido su propia vida en una filosofía.

Miyamoyo Musashi

Reviviendo el mito a través del cine

Por supuesto, una figura tan emblemática estaba destinada a no solo vivir en los libros de historiografía, así que en pleno siglo XX, Mushashi volvió a convertirse en leyenda, pero en esta ocasión de la cinematografía. Uno de los responsables más importantes de convertir a Musashi en un icono del cine fue Toshiro Mifune, quien se puso en su piel para Samurai I: Musashi Miyamoto en 1954, dirigida por Hiroshi Inagaki.

Esta película fue seguida por Zoku Miyamoto Musashi: Ichijoji no ketto en 1955 y Miyamoto Musashi kanketsuhen: Ketto Ganryujima en 1956. Esta trilogía (que toma como base la novela Musashi de Eiji Yoshikawa) más que reconstruir al personaje histórico con precisión, lo transforma en un héroe de la ficción

Mifune

Primero como un joven impulsivo y violento, después como un espadachín más dueño de sí mismo y, finalmente, como un hombre que erige su filosofía existencial como otra arma. La primera película incluso ganó el Óscar a la mejor película extranjera, ayudando a convertir esta versión de Musashi en una de las más reconocibles fuera de Japón.

El salto de Musashi a la cultura pop se dio en un momento en que su vida empezó a ser reinterpretada como una historia de aventuras y duelos

La imagen del guerrero japonés que Mifune ayudó a construir viajó mucho más allá de Japón y terminó mezclándose con otro de los grandes mitos de la era moderna: el cine de vaqueros.

De esta manera, Los siete samuráis de Akira Kurosawa terminaría convertido en The Magnificent Seven, mientras que Yojimbo, también protagonizada por Mifune, sería llevada al Viejo Oeste por Sergio Leone en A Fistful of Dollars, con Clint Eastwood ocupando el lugar del guerrero.

Mifune

Y si seguimos tirando del hilo llegamos incluso a una galaxia muy, muy lejana: George Lucas reconoció la enorme influencia de Kurosawa y de The Hidden Fortress en Star Wars, desde su estructura narrativa hasta su manera de presentar a los guerreros y algunos de sus elementos visuales (la armadura de Darth Vader básicamente es la de un samurái).

Por supuesto, Musashi no fue directamente quien creó a los Jedi, pero su figura pertenece a esa misma tradición cultural que convirtió al guerrero japonés en uno de los arquetipos más poderosos del cine moderno.

Clint Eastwood

Reviviendo el mito a través del manga

Mucho más contemporáneos, encontramos ejemplos en el manga. Acá la transformación de Musashi alcanzó probablemente una de sus expresiones más hermosas con Vagabond, la obra de Takehiko Inoue. Este manga comenzó su publicación en 1998 y retoma la vida del espadachín también a partir de la novela de Eiji Yoshikawa para construir algo que va mucho más allá de una historia de un simple shonen.

Pocas versiones de Musashi han conseguido algo tan difícil como la de Inoue: hacer que la violencia de sus combates resulte hermosa

Aquí Musashi no es simplemente un guerrero invencible: es un joven brutal, perdido y obsesionado con demostrar que es el más fuerte, que poco a poco comienza a descubrir que la verdadera batalla está en comprender quién es y qué significa ser fuerte.

Inoue utiliza cada duelo, cada paisaje y hasta los silencios del protagonista para mostrar esa transformación, con un dibujo tan preciso y expresivo que resulta difícil no entender por qué Vagabond es considerado uno de los retratos más impresionantes que se han hecho de Musashi.

Vagabond

Lo curioso es que la historia permanece inconclusa: la publicación está en hiatus indefinido desde mayo de 2015. Lo cierto es que Inoue ya había atravesado pausas anteriores por problemas de salud, y en entrevistas explicó que no quería regresar a la serie simplemente por obligación, sino cuando volviera a sentir que tenía algo que decir con ella.

Onimusha: una nueva forma de contar a Musashi

En el nuevo juego de Capcom, Musashi vuelve a ser precisamente ese joven que todavía está buscando su camino, solo que esta vez la historia decide llevarlo por un sendero que jamás habría podido recorrer en la vida real. Onimusha: Way of the Sword abandona los duelos históricos para arrojar a este histórico personaje en medio de un Kioto consumido por los Genma, en donde el espadachín termina empuñando el legendario Guantelete Oni.

Es una versión mucho más cruda y visceral del personaje, y para sobrevivir, tiene que combinar su naciente dominio de las dos espadas con los poderes sobrenaturales del guantelete y la capacidad de absorber las almas de sus enemigos. Es curioso: Capcom toma la búsqueda espiritual y marcial que definió a Musashi y la convierte en una aventura literalmente sobrenatural.

Vagabond

Acá, su camino hacia la maestría ya no consiste únicamente en derrotar a otros espadachines, sino en enfrentarse a una corrupción demoníaca que amenaza con consumirlo todo. En otras palabras, el famoso camino de la espada se convierte en una cruzada (bastante divertida, a decir verdad) contra el mismísimo inframundo.

Musashi: eterno

La historia de Musashi es la de un hombre que pasó de buscar la victoria por la victoria misma a intentar comprender su propio ser: un artista que no solo dejó un legado en Japón, sino que trascendió para convertirse en una figura cuya obra y filosofía han influido en la forma de entender nuestra propia humanidad.

Vagabond

Por eso, aun cuatro siglos después de su muerte, seguimos encontrándonoslo sin importar el medio. Y es que cada vez que una historia quiere hablar de la espada, la disciplina y el camino que hemos de seguir para convertirnos en alguien mejor y más grande, Musashi termina apareciendo como uno de los arquetipos más poderosos de nuestra cultura.

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