El padre de los FPS no es DOOM ni Quake: su nombre es Maze War, y lo hicieron niños de preparatoria sin saber el monstruo que habían creado

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Diego Gutiérrez

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Diego Gutiérrez

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Amante de los deportes, fanático del buen cine y del manga/anime, entusiasta de los videojuegos y, ahora, editor en 3DJuegos México. Mi juego favorito es TLOZ Ocarina of Time, porque es el que me introdujo a este apasionante, y a la vez viciante, mundo del gaming.

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Aunque su mejor época parece haber pasado, nadie puede negar que los First Person Shooters son uno de los pilares de la industria. Call of Duty, Battlefield, Apex Legends, DOOM: los ejemplos son muchos. Lo que en realidad pocos pueden afirmar es su origen; ¿cómo es que nace este género? ¿Cuál fue el primer desarrollador en implementarlo? La respuesta no es tan sencilla como parece.

El primer shooter de la historia: nació en la NASA

La creencia popular dice que el primer FPS de todos los tiempos fue de id Software. La discusión se centra en decidir si DOOM, Quake o Wolfenstein fue primero. Pero es completamente erróneo, pues la historia marca como padre absoluto del género a Maze War –un título de la década de 1970–. Además, otra de las grandes diferencias es que éste no nació en un estudio de videojuegos, sino en las oficinas de la NASA.

Maze War es el nombre de un proyecto escolar que unos estudiantes de preparatoria realizaron en 1973. Durante su estancia en el NASA Ames Research Center, los jóvenes Steve Colley, Greg Thompson y Howard Palmer dieron a luz a los juegos de disparos en primera persona, sin saber realmente lo que estaba haciendo. Su objetivo inicial, como relata la cobertura del medio Polygon, era practicar sus habilidades de programación en las computadoras Imlac PDS-1. 

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De hecho, la primera versión de Maze War no tenía elementos de disparos. Más bien, era un pequeño laberinto 3D sin demasiados detalles. Luego, los estudiantes decidieron agregarle elementos multijugador para probar su programa en varias computadoras a la vez. Para ello, utilizaron al precursor del Internet, el sistema ARPANET, para juntar hasta 8 jugadores en un mismo servidor.

También le añadieron un sistema de competencia, en donde debían eliminarse usando armas para conseguir la mayor cantidad de puntos posibles. Sin embargo, no utilizaron el modelo de una persona para representar a los jugadores, sino el de un gran ojo al cual debían apuntar para conseguir las eliminaciones. De ahí en fuera, Maze War carecía de profundidad y rejugabilidad... lo que no era para nada malo si consideramos que era un proyecto escolar.

Lo que desencadenó esta creación

Con estética sencilla, controles limitados y mecánicas aburridas, esta creación se ganó el título del primer FPS de todos. Así lo confirmó el Guinness World Record que le otorgó la organización hace unos años. Después de él, llegó el simulador espacial, Spasim (1974), que también dejó el camino preparado para que más tarde se popularizara el género en los videojuegos.

Sin embargo, aún faltaron muchos más años para conectar estos primeros intentos con id Software: casi una década más tarde, llegó Wayout para Atari, el cual no era un FPS como tal, pero sí encontramos avances que fueron retomados más adelante, como el movimiento en 360 grados del personaje. No fue hasta 1991 que la legendaria desarrolladora, que ya tenía experiencia en la industria, creó Catacomb 3D –antes que Wolfenstein y DOOM–.

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Lo curioso es que aquel experimento universitario jamás pretendió cambiar la historia de los videojuegos. Maze War nació como una práctica de programación, pero terminó sentando las bases de un género que hoy mueve millones de jugadores y da vida a algunas de las franquicias más importantes de la industria. A veces, las mayores revoluciones no comienzan con un enorme estudio ni con un presupuesto multimillonario, sino con un puñado de estudiantes, una buena idea y la curiosidad suficiente para llevar la tecnología un paso más allá.

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