No todos los gráficos hiperrealistas necesitan de los componentes más caros para funcionar: Battlefield 1 lo demostró corriendo en una GT 1030

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Tengo buen sentido del humor y soy bueno contando chistes malos, mi pasión son los videojuegos y la tecnología y no pasa un día en que no consuma alguna noticia que tenga que ver con eso.

En mi tarjeta de presentación, soy Editor Gaming, en mi mente, tengo una banda de rock exitosa. Pero en mi corazón, soy un gamer. 

El que obra bien le va bien.

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Existe la idea recurrente de que un videojuego con apartado visual fotorrealista requiere de forma obligatoria los componentes más caros y potentes del mercado para ejecutarse. Sin embargo, esto no siempre es así. Hay entregas con un gran nivel de detalle técnico que pueden funcionar en hardware accesible gracias a un buen trabajo de ingeniería de software. El ejemplo claro de este fenómeno es Battlefield 1, un título que sorprendió a la comunidad por la calidad de sus partículas, la escala de sus mapas y sus efectos de destrucción, siendo capaz de ejecutarse con una tarjeta de video como la NVIDIA GeForce GT 1030 de 2 GB de VRAM.

A pesar de ser una entrega lanzada en 2016 y contar con una década en el mercado, el apartado gráfico de Battlefield 1 se mantiene vigente. El juego alberga partidas multijugador masivas de hasta 64 jugadores en simultáneo, incorporando destrucción de entornos en tiempo real, dinámicas climatológicas y simulación constante de partículas. Estos elementos técnicos destacan la eficiencia y optimización alcanzada por DICE con el motor gráfico Frostbite.

Optimización pura sin el uso de reescalado por IA

Para comprender el mérito de ejecutar Battlefield 1 en una GPU con 2 GB de VRAM, basta con comparar la exigencia de lanzamientos similares que requieren como mínimo 6 GB de VRAM y dependen de tecnologías como NVIDIA DLSS o AMD FSR para alcanzar tasas de cuadros estables. A diferencia de las tendencias actuales, la entrega de 2016 se desarrolló en una época donde no se utilizaba la reconstrucción de imagen mediante inteligencia artificial, basando su rendimiento íntegramente en la optimización del código.

BF1

Las prioridades en el desarrollo de software han cambiado con los años. Mientras que los juegos modernos destinan recursos a aspectos como físicas avanzadas, iluminación compleja e inteligencia artificial para los enemigos, Battlefield 1 demostró hasta dónde podía llegar un motor gráfico al equilibrar el uso de texturas y resolución sin sacrificar el apartado visual ni dejar fuera a los componentes de gama de entrada.

El rol del procesador y la viabilidad del hardware antiguo

En este tipo de entregas, la carga de trabajo no recae únicamente en la tarjeta gráfica. La unidad central de procesamiento (CPU) desempeña un papel clave para mantener el flujo de datos en partidas masivas, ayudando a que el juego se ejecute de manera fluida a resoluciones competitivas en conjunto con la GPU instalada.

battlefield

Actualmente, aún es posible ejecutar títulos modernos en tarjetas gráficas antiguas o por debajo de los requisitos mínimos recomendados, impulsados en gran medida por las tecnologías de reescalado como DLSS y FSR. No obstante, el caso de Battlefield 1 permanece como un referente de optimización nativa en la industria del PC gaming.

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