Generalmente solemos asociar una franquicia como Pokémon con el RPG, aunque la verdad es que la saga ha experimentado con toda clase de juegos: simuladores de tomar fotografías, pinball, estrategia por casillas, realidad aumentada e incluso MOBA.
Pero lo que nunca imaginamos, y que en realidad suena tan natural visto en retrospectiva, es que un juego de peleas le sentaría tan bien a esta serie. Así nació Pokkén Tournament, la fusión entre Tekken y el universo de Pikachu que llegó a Wii U y que, con el paso de los años, terminó convirtiéndose en una de las entregas más olvidadas de toda la franquicia.
La leyenda detrás del juego de peleas de Pokémon
Corría el año 2015 cuando The Pokémon Company decidió que había llegado el momento de sacar a sus criaturas del combate por turnos para llevarlas a un terreno completamente distinto. Para hacerlo recurrió a Bandai Namco, poniendo el proyecto en manos de dos pesos pesados del género: el mismísimo Katsuhiro Harada, histórico productor de Tekken.
Como era de esperarse, el juego primero debutó en las salas de arcade japonesas, un año después dio el salto a Wii U y, más tarde, recibió una versión definitiva para Nintendo Switch. Así fue como nació Pokkén Tournament, un juego de peleas en donde el jugador controlaba directamente a sus criaturas favoritas para lanzar combos, agarres y toda clase de ataques especiales.
Pikachu se puso los guantes y perdió en el primer round
Con personajes como Lucario, Pikachu, Charizard, Gengar, Gardevoir, Blaziken o Mewtwo, el equipo detrás de Tekken construyó una experiencia que heredaba buena parte de su espíritu.
Los escenarios permitían desplazarse libremente alrededor del rival antes de cambiar a una perspectiva lateral para los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, además había un fuerte énfasis los contraataques y los combos, aunque con un sistema mucho más accesible que el de Tekken. A eso se sumaban los pokémon de apoyo, las Megaevoluciones y el Modo Resonancia, que convertían cada combate en un verdadero espectáculo.
El resultado fue una obra que sorprendió tanto a la crítica como a los jugadores, quienes advirtieron que este se trataba de un juego de peleas por derecho propio, capaz de encontrar un equilibrio entre la accesibilidad que caracteriza a la franquicia y la complejidad que esperan los aficionados al género.
Sin embargo, el éxito crítico nunca se tradujo en un éxito comercial como el que han tenido tantos otros spin-offs de Pokémon. Para empezar, su lanzamiento original en Wii U limitó enormemente su alcance y, aunque Pokkén Tournament DX le dio una segunda oportunidad en Nintendo Switch con más contenido y un plantel ampliado, nunca consiguió consolidarse como una saga.
No hubo secuela, la escena competitiva perdió fuerza con el paso del tiempo y The Pokémon Company prefirió seguir explorando otros caminos para expandir la franquicia. En pleno 2026, Pokkén Tournament es poco menos que un juego de culto: casi nadie lo recuerda, pero quienes sí lo hacen lo recuerdan como un experimento brillante.
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