¿No te ha pasado que en ocasiones la ansiedad de no volver a ver una oferta en Steam te ha obligado a comprar ese juego, solo para mandarlo a un rincón de tu biblioteca digital a que se llene de polvo? A mí sí: un montón de veces, y lo mismo le ha ocurrido a un jugador que, cansado de su adicción a las rebajas de la plataforma, decidió crear su propio simulador de compras en Steam.
Un simulador... ¡¿de compras compulsivas?!
Mike Wing es un jugador como cualquier otro: su plataforma favorita para jugar es PC y, como millones de usuarios, cada temporada de ofertas en Steam termina cayendo en la misma trampa: entrar "solo para ver", descubrir descuentos imposibles de ignorar y acabar comprando juegos que probablemente nunca instalará.
Pero una cosa le hace diferente a Mike Wing: a diferencia de otros jugadores, en lugar de seguir alimentando ese hábito con dinero real, decidió convertirlo en una idea tan absurda como brillante, y así nació su Steam Sales Simulator, una recreación casi idéntica de la tienda de Valve que busca ofrecer exactamente la misma descarga de dopamina que producen las ofertas de Steam, pero sin tener que vaciar la cartera en el proceso.
A primera vista, parece una réplica de la tienda de Gabe Newell, pero bien mirada, este proyecto es mucho más que una simple copia de la interfaz. Al entrar, el sitio te pide crear un perfil falso, como si acabaras de abrir una cuenta en Steam. Después puedes llenar tu cartera virtual con cantidades ilimitadas de dinero inexistente y comenzar a recorrer una tienda repleta de juegos reales con descuentos igual de tentadores que los de las rebajas oficiales.
El chiste es agregar títulos al carrito, completar la compra y observar cómo se acumulan en una biblioteca que simplemente no deja de crecer. Incluso existe una versión del Mercado de la Comunidad donde puedes vender objetos que nunca poseíste para conseguir dinero que tampoco existe. Por si fuera poco, el simulador incorpora un sistema de niveles y más de 30 logros que se desbloquean conforme gastas, compras compulsivamente o realizas determinadas acciones dentro del sitio.
Por supuesto, los juegos comprados son injugables. Pero es que no se trata de construir una biblioteca funcional, sino de satirizar una costumbre que buena parte de la comunidad de PC conoce demasiado bien. Es una broma, sí, pero también una crítica bastante inteligente a la forma en que consumimos videojuegos.
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