En México tenemos una tradición con los videojuegos de muchos años. En un inicio, las copias ilegales y las consolas clónicas marcaron los primeros pasos para cimentar la comunidad mexicana. Pero llegó un momento en el que la "fayuca" perdió terreno frente a los distribuidores oficiales. Exactamente, eso sucedió gracias a una icónica tienda dedicada a Nintendo, que marcó un precedente en la industria del país: Mundo Nintendo.
Cuando la "fayuca" dominaba la industria mexicana del gaming
Es bien conocido que los videojuegos llegaron a México de maneras ilegales. Antes de que Atari, la primera marca grande en arribar al país, distribuyera sus consolas en plazas comerciales, las consolas clónicas dominaban el mercado. Incluso después de su incursión en Liverpool, la ilegalidad seguía siendo el método por excelencia para jugar.
La industria se mantuvo en este limbo por dos décadas. Pero al ver un enorme interés de los mexicanos por comprar videojuegos, las marcas más importantes quisieron afianzar su presencia en el país. Capcom, por ejemplo, inauguró su base operativa para Latinoamérica en la Ciudad de México, en donde se encontró con un mercado que ya era fanático de Street Fighter gracias a la fayuca.
La tienda que cambió todo: ¿qué era Mundo Nintendo?
Con este panorama se encontró Teruhide Kikuchi, un empresario japonés que trabajaba para la distribuidora C. Itoh. Esta marca era la única con la licencia oficial para llevar consolas y videojuegos de Nintendo a México. Sin embargo, Kikuchi tenía un plan mucho más ambicioso. Como narra el libro Video Games Around the World, a mediados de la década de 1980, C. Itoh creó una filial enfocada a tierras mexicanas, llamada Gamela.
De esta manera, Gamela quiso aprovechar la falta de tiendas especializadas en videojuegos en el país, así que uno de los primeros movimientos fue edificar Mundo Nintendo en Ciudad de México. Algunos de ustedes todavía las recordarán cariño, pues por años fue el centro gamer por excelencia. Si querías comprar la nueva consola, ibas a Mundo Nintendo; si buscabas algún cartucho, Mundo Nintendo estaba para ti.
Se tiene registro de tres sucursales: Insurgentes, Pericentro y Tepeyac; todas ubicadas en la capital del país. De otras sucursales, ni tanto el libro que citamos ni otros artículos en Internet se hace mención. Sin embargo, su importancia rebasó el número de ventas que pudo haber tenido en su momento: Kikuchi creó el sistema legal perfecto para que más distribuidoras oficiales se acercaran al país.
El modelo de negocio de Mundo Nintendo atacaba directamente a la ilegalidad. Era una declaración de guerra a los vendedores piratas, presumiendo tener los videojuegos de Nintendo con el respaldo de la ley. Por ello, se le reconoce a esta cadena el inicio de un nuevo modelo de mercado; uno en donde emprendedores mexicanos pudieran tener productos oficiales en sus tiendas. De hecho, Abraham Bautista, empresario mexicano, tomó este modelo para crear el imperio que hoy conocemos como GamePlanet.
¿Qué pasó con Mundo Nintendo?
Pese a ser innovador y aportar mucho a la industria, Mundo Nintendo lleva varias décadas con las puertas cerradas. Gamela tomó el impulso inicial para expandir el negocio a nuevos horizontes. Ellos fueron los que crearon aquella mítica revista, Club Nintendo, de donde surgirían grandes exponentes de la industria mexicana más adelante. De esta manera, el negocio de las tiendas fue decayendo poco a poco, hasta desaparecer a mediados de los noventa.
Gamela indudablemente influyó en la historia del gaming mexicano, pero tampoco se pudo salvar de la bancarrota. Luego de años de éxitos, el nuevo milenio les tenía competencia difícil, por lo que la decadencia llevó al cierre de varios de sus negocios. En 2002 la empresa dejó de dar operaciones oficialmente, dejando todo un legado del que los amantes de los videojuegos agradecemos con emoción.
Esta historia, llena de altibajos, es un reflejo de nuestra industria. México es un territorio importante para los grandes publishers, quienes siguen dando una atención especial a la comunidad nacional. Pero también tenemos un mercado cruel, que ama con desenfreno cuando se identifica con una marca, a su vez que sepulta a quienes no se mantengan a la vanguardia. Mundo Nintendo será recordado con cariño hasta el final.
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