Muchos son los trucos que emplean los desarrolladores para que no nos demos cuenta de las costuras de sus juegos y, en este sentido, Nintendo es una de las compañías más capaces de ocultarlas. Una muestra de ello está en la triquiñuela que utilizó en varios de sus títulos del gran Nintendo 64: repetir hasta un mismo diseño de cielo que, pese a aparecer en algunas de las aventuras más importantes de la compañía, muy pocos jugadores llegaron a reconocer.
El truco de las nubes de Nintendo
Tal vez no te suene de nada, pero PhotoDisc Vol. 8: Backgrounds and Objects es uno de los recursos clave que dieron identidad a algunos de los juegos de Nintendo más icónicos de la era de los 64 bits. Se trataba de una colección comercial de fotografías distribuida en CD-ROM a mediados de los años noventa, pensada para diseñadores y publicistas que necesitaban imágenes para sus proyectos.
Dentro del banco de imágenes había una fotografía particularmente llamativa: un cielo azul intenso, repleto de grandes nubes blancas y esponjosas. Nintendo encontró en ella una solución práctica para ilustrar la portada de los cartuchos varios de sus juegos.
Las nubes de Super Mario 64 son probablemente el ejemplo más reconocible de esta reutilización. En niveles como Bob-omb Battlefield, Cool, Cool Mountain o Whomp's Fortress, Nintendo utilizó prácticamente la misma fotografía, con apenas algunos ajustes en su disposición para adaptarla a cada escenario, por no hablar de la portada de su cartucho, en donde vemos la imagen estampada como un fondo alegre que enmarca al fontanero.
Algo muy similar ocurrió en Mario Kart 64, donde la fotografía volvió a aparecer como telón de fondo de sus circuitos y en el cielo del horizonte que vemos en la portada del cartucho. Si uno mira descuidadamente, no hará la relación entre ambos backgrounds, pero se trata de la mismo archivo que viene en el PhotoDisc Vol. 8: Backgrounds and Objects.
En Pilotwings 64, en cambio, Nintendo fue un paso más allá y modificó las proporciones de la fotografía para adaptarla a la perspectiva del juego. El objetivo era reforzar la ilusión de profundidad y conseguir que las nubes no parecieran una imagen plana, sino un paisaje gigantesco entre el que realmente daba la impresión de estar cayendo el paracaidista que aparece en la portada del cartucho.
De esta manera, la imagen fue recortada, adaptada y reutilizada como fondo en distintas producciones, hasta el punto de que millones de jugadores pasaron horas contemplándola sin saber que no se trataba de una ilustración original, sino de una fotografía de stock.
A simple vista, este cielo podría parecer un elemento menor entre tantas producciones del Nintendo 64, pero descubrir su procedencia permite entender cuánto ingenio había detrás de aquellos desarrollos y cómo sus creadores aprendían a sortear las limitaciones técnicas para construir mundos que nosotros creíamos hechos desde cero.
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