El lanzamiento de Pragmata este 17 de abril marca uno de los movimientos más interesantes de Capcom en los últimos años. Lejos de apoyarse en sus franquicias más consolidadas, el estudio japonés apuesta por una experiencia que combina resolución de acertijos con combate en tercera persona en tiempo real. El resultado es un sistema híbrido que busca la adaptación constante del jugador.
Tras completar la campaña principal, queda claro que Pragmata no es un juego que se domine desde el primer momento. Su propuesta exige entender dos sistemas que operan simultáneamente: la acción directa de Hugh y el hackeo estratégico de Diana. Esta dualidad es su mayor virtud, pero también su principal reto. Por ello, antes de comenzar la partida, conviene tener en cuenta una serie de recomendaciones que pueden marcar la diferencia entre la frustración y una experiencia fluida.
1. Dominar el multitasking es obligatorio
A diferencia de otros títulos donde el tiempo se detiene durante acciones secundarias, aquí todo ocurre al mismo tiempo. Mientras se resuelven los paneles de hackeo de Diana, los enemigos continúan avanzando. Esto obliga a dividir la atención entre dos planos: el táctico y el reactivo. Aprender a alternar la mirada entre ambos sistemas es clave para sobrevivir.
2. El hackeo no es opcional, es la base del combate
Intentar derrotar enemigos únicamente con disparos es un error común. Los robots M4 están diseñados para resistir daño directo hasta que su coraza es vulnerada mediante hackeo. Solo entonces los ataques de Hugh alcanzan su verdadero potencial. Cada bala debe responder a una estrategia, no a la improvisación.
3. Los nodos especiales cambian el ritmo de la batalla
Dentro del sistema de hackeo, no siempre conviene buscar el camino más corto. Algunos nodos permiten afectar a múltiples enemigos al mismo tiempo, lo que reduce la presión en combate. Detectarlos y priorizarlos puede convertir un enfrentamiento caótico en una situación controlada.
4. La posición y la estamina son tan importantes como el ataque
Hugh no está diseñado para resistir daño constante. El juego premia el movimiento inteligente, el uso de coberturas y la gestión precisa de la estamina. Esquivar en el momento adecuado puede ser más valioso que disparar sin control.
5. La munición es un recurso limitado
El Lunum, utilizado como munición, no abunda. Esto obliga a adoptar un enfoque conservador, especialmente en los primeros niveles. Reservar los cartuchos más potentes para encuentros complejos será fundamental conforme avance la dificultad.
6. El inicio es una fase de aprendizaje, no un reflejo de la dificultad real
Los primeros niveles presentan enemigos accesibles y situaciones controladas. Sin embargo, esta aparente facilidad es engañosa. A partir del tercer nivel, el juego exige una comprensión real de sus mecánicas. Aprovechar el inicio para experimentar sin presión es una decisión estratégica.
7. La Fibraluna es el eje económico del juego
Explorar cada rincón de “La Cuna” no es opcional. La Fibraluna permite adquirir recursos esenciales y mejorar la capacidad de respuesta del jugador. Ignorarla limita seriamente las opciones en etapas avanzadas.
8. Los módulos de mejora definen el estilo de juego
El progreso no depende únicamente de la habilidad del jugador, sino también de cómo se potencian las capacidades de Hugh y Diana. Los módulos de mejora, generalmente ocultos en rutas secundarias, permiten adaptar el juego a distintos estilos: más ofensivo, más estratégico o más equilibrado.
9. Los objetos REM y CABIN aportan valor más allá de lo coleccionable
Aunque pueden parecer elementos secundarios, estos objetos tienen impacto en la experiencia. Los REM fortalecen la relación con Diana, mientras que los puntos CABIN desbloquean beneficios adicionales. En conjunto, enriquecen tanto la narrativa como la jugabilidad.
10. El refugio es más que un punto de guardado
En muchos juegos, los espacios seguros funcionan únicamente como zonas de descanso. En Pragmata, el refugio tiene un papel más activo. Permite recuperar salud, interactuar con Diana y participar en actividades que preparan al jugador para futuros desafíos. Ignorarlo es desaprovechar una herramienta central del diseño.
11. El ensayo y error forma parte del diseño
El juego adopta una filosofía cercana a los títulos que premian el aprendizaje progresivo. Morir no es un castigo, sino una herramienta. Cada fallo en el hackeo o cada derrota en combate ofrece información valiosa: qué decisión fue incorrecta, en qué momento faltó estamina o qué ruta no era la adecuada. Adaptarse a este ciclo es esencial para avanzar.
Más allá de estos consejos, lo que define a Pragmata es su capacidad para evolucionar junto al jugador. Su duración base ronda las 10 horas, pero este tiempo puede duplicarse fácilmente si se exploran sus sistemas a fondo y se buscan todos sus secretos. No es un juego diseñado para recorrerse de forma superficial, es para ser comprendido en capas. En ese sentido, estos 11 consejos no son atajos, sino puntos de partida.
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