Vuelve el juego más extraño de Nintendo y no podía quedarme sin probarlo. Tomodachi Life: Living the Dream es tan adictivo que lo quiero jugar diario

Vuelve el juego más extraño de Nintendo y no podía quedarme sin probarlo. Tomodachi Life: Living the Dream es tan adictivo que lo quiero jugar diario

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Tomodachi Resena
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Memo Zopfy

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Editor en 3DJuegos México. Los videojuegos y el cine son mi pasión. Mi juego favorito es The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Ahora cumplo un sueño al escribir sobre juegos.

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Han transcurrido más de diez años desde el lanzamiento de la última entrega de Tomodachi Life para Nintendo 3DS. A pesar de su marcado estilo japonés, el juego ha logrado fascinar al público occidental por el encanto de los Mii y las situaciones peculiares que se desarrollan a lo largo de las partidas. 

Ahora con Tomodachi Life: Living the Dream, marca el esperado regreso de una franquicia que había estado inactiva por más de una década, presentando una clara evolución de su fórmula original. Desde su anuncio, Nintendo enfatizó que su objetivo no era simplemente replicar la experiencia de 3DS, sino expandirla considerablemente. El resultado es un escenario mucho más vibrante y lleno de vida, con una mayor cantidad de opciones e interacciones, donde la espontaneidad es la norma y "prácticamente todo puede pasar sin previo aviso".


Crear Miis nunca había sido tan inmersivo.

Si tiene rato que no creas uno de estos personajes en algún juego de la franquicia, te llevarás una gran sorpresa al empezar a jugar, ya que el editor de personajes es mucho más completo de lo visto en Wii o 3DS. Ahora hay muchas más opciones de personalización: cabello, tipos de ojos, detalles en la piel; incluso es posible otorgarles un temperamento mucho más definido. Pero el verdadero avance se percibe en la libertad del sistema: por primera vez, es posible crear personajes no binarios, definir sus preferencias afectivas e incluso eliminar por completo las barreras previas en cuanto a vestimenta o relaciones.

Creador De Mii

A diferencia de otros títulos, aquí no tenemos una historia que seguir. Al iniciar el juego, luego luego llegamos a una isla desierta, a la que hay que bautizar y crear al primer Mii habitante. Puedes personalizar su voz y los hábitos de cada personaje, y hacer que interactúen con otros residentes para que establezcan amistades, incluso relaciones románticas. Literalmente, tu tarea será cuidar de los habitantes de la isla, aliméntalos, jugar con ellos y fomentar su convivencia… como si fueras Dios. Calma, no tendrás que espiarlos todo el tiempo, ya que cuando necesiten tu atención, verás un globo de texto amarillo sobre ellos.

Sin embargo, lo que verdaderamente distingue a Living the Dream es la amplia gama de actividades por hacer respecto al título original. La isla ya no se percibe como un simple escenario estático; ahora se siente como un espacio que evoluciona constantemente. A medida que progresas, se desbloquean nuevas tiendas, actividades y ubicaciones que profundizan la vida diaria de tus Mii, incluyendo desde boutiques de ropa hasta supermercados donde puedes adquirir alimentos nuevos para experimentar con sus reacciones.

La creación de Miis nos resultó sumamente divertida, permitiendo una gran variedad para crear todo tipo de personajes. De hecho, comenzamos creando personajes de anime, como los de Mob Psycho o Naruto. Además, modificar la voz es súper divertido: puedes mantener un tono convencional o experimentar con los diferentes parámetros para lograr voces muy cómicas como esta…

"Las actividades que descubras en la isla se vuelven adictivas"

¿Pero qué determina interactuar con los Mii? Bueno, técnicamente al tener contentos a los Miis obtendrás dinero y energía que debes llevar a la fuente de los deseos, que funge como la máquina de hacer material cualquier sueño. Mientras más tengas deseos y dinero obtengas día a día, podrás acceder a más ítems, como regalos para los habitantes, influyendo en su personalidad al obsequiarles; cámaras o libros sobre algún tema en específico, entre otras cosas. Adicionalmente, tienes la posibilidad de obtener diversos tipos de pisos, adornos públicos, expresiones y frases para tus Miis. Estos elementos te serán útiles para definir aún mejor su personalidad.

Mii Feliz

Algo que agradecemos del juego es que no hay ningún tipo de presión. 

No te preocupes, acá hay varias libertades que hacen al juego más “libre”. Por ejemplo, si el jugador quiere consentir más a un personaje que a otro, no hay ninguna restricción; así como que tampoco tenemos un tiempo límite para alguna actividad. Te aseguramos que las actividades que descubras en la isla se vuelven adictivas y querrás atender a todos los Miis de la isla. Una isla divertida, pero muy caótica

Además, el juego tiene un lado completamente absurdo y caótico: relaciones que no salen como esperabas, declaraciones incómodas o momentos que parecen sacados de un reality show. Nintendo parece haber entendido perfectamente que gran parte del encanto de la saga está en ver cómo estas pequeñas historias se desarrollan sin control total del jugador.

Las posibilidades de creación son prácticamente ilimitadas.

Esto evoca algo muy interesante: aunque el jugador es quien crea a los personajes, no siempre eres es el que decide qué pasa con ellos. Tu influencia está ahí, claro, pero en muchas ocasiones los Mii tomarán decisiones por sí mismos, generando situaciones inesperadas que se convierten en el verdadero corazón del juego. Es como tener esa sensación de estar chismoseando una especie de experimento social lo que hace que cada partida sea distinta.

A propósito que puedes intentar que dos Miis se enamoren, ojo que esto no siempre funcionará. En ocasiones todo sale bien y se vuelven pareja, pero también hay posibilidad de que no se agraden y, posterior a una conversación o actividad juntos, estos personajes se sientan súper incómodos.

Mii Enamorado1

La personalización se extiende más allá de los personajes y abarca la isla misma: se puede elegir su nombre, observar su crecimiento y la aparición de edificios. Todos estos elementos influyen en la rutina de los habitantes. El juego consigue transmitir la sensación de estar creando algo verdaderamente propio.

La personalización es clave: el juego permite escoger la ubicación de tiendas y casas, añadir elementos decorativos como bancos, escaleras y alumbrado público, y requiere terraformación obligatoria. La isla inicial es pequeña y necesita ser expandida para albergar hasta 70 Miis. Como se vio en los tráilers, las posibilidades de creación son prácticamente ilimitadas.

Juega a ser Dios

 Puedes pasar horas creando diseños: aquí la creatividad no tiene ningún límite.

Aunque ojo, Tomodachi Life: Living the Dream no es un juego para todos. Puede haber momentos en los que la sensación de inactividad sea notable. Si estás acostumbrado a títulos como Animal Crossing o Pokémon Pokopia, donde la interacción con el entorno es más directa y te sientes una pieza clave del mundo, ten en cuenta que este juego se acerca más a un simulador de dios, donde tu interacción con el entorno es, por naturaleza, más distante y menos personal.

Puedes modificar el terreno y hablar con los personajes, sí, pero realmente nunca terminas siendo uno de ellos, lo cual puede ser una barrera para el jugador más clavado. Si esto último no es un impedimento para ti y conectas con su humor, su rareza y su libertad creativa, es muy probable que encuentres aquí una experiencia difícil de soltar.

Otro punto súper importante y positivo es el ritmo. A diferencia de otros simuladores más estructurados como Animal Crossing o Los Sims, que son más lentos en cuanto a progresión, en Tomodachi Life: Living the Dream apuesta por sesiones cortas, pero constantes. No es un juego que te obligue a estar horas seguidas, sino uno que se disfruta más al revisarlo varias veces al día, en una simple sentada en el sillón y viendo qué ha cambiado, quién se molestó, quién se enamoró o quién simplemente quiere un nuevo sombrero ridículo.

Dios

Las interacciones, por más simples que sean, traen resultados interesantes que terminan generando vínculos con otros Mii. Te preocupas por su felicidad, si finalmente se confesaron o si acaban de vivir el momento más incómodo del día, como algún sueño de lo más extraño que te hará sentir dentro de un programa bizarro japonés.

En ese sentido, Living the Dream no intenta competir con simuladores complejos ni ofrecer sistemas profundos llenos de estadísticas. Su objetivo es otro: ser un generador constante de historias absurdas, entrañables y completamente impredecibles. Y lo logra gracias a una mezcla muy bien medida entre control del jugador y caos impredecible.


Los Miis nunca habían sido tan personalizables

Ahora, la personalización no se queda en la interacción con los personajes: es posible diseñar ropa, fabricar comida, dibujar sobre caras y hasta crear mascotas. Sentimos que hasta para entrarle a este apartado, se necesitan dotes artísticos, ya que el juego cuenta con muchas opciones para llevar a cabo estas creaciones, pero las nuestras fueron experimentos. Algunos jugadores han demostrado ser verdaderos artistas, creando obras asombrosas al dibujar personajes, decorar casas y diseñar ropa, o incluso al crear mascotas con apariencias muy peculiares que encajan de manera divertida en el ambiente de la isla.

Ojo, no decimos que sea difícil, solo que nuestras creaciones más bien parecían garabatos al lado de todo lo que se puede hacer y seguramente harán las personas de todo el mundo. Es importante mencionar que tanto en este modo como en el editor de Mii se puede usar la pantalla táctil, lo que hace la experiencia mucho más fácil y cómoda, sobre todo al momento de dibujar.

El título te incita a llevar a cabo estas creaciones, ya que los habitantes de la isla te pedirán comida hecha por ti, ropa que vaya acorde con su personalidad o toda clase de diseños para sus hogares. Así que puedes pasar horas creando diseños: aquí la creatividad no tiene ningún límite.

Ropa

Algunos tropiezos en una gran experiencia

Desgraciadamente, no todo es perfecto. Pudimos probar el juego en Switch 2 y a pesar de esto, debemos avisar que no cuenta con las funciones de mouse, algo que nos parece una oportunidad perdida, considerando lo cómodo que fue usar los Joy Con 2 de este modo en Animal Crossing New Horizons y en Pokémon Pokopia. Entendemos que es un juego de Switch 1, pero no habría estado de más agregar esta función. Ojalá que llegué esta función gracias a una actualización.

Tomodachi Life se mantiene muy fiel al espíritu japonés 

Antes de acceder al juego completo, pudimos probar la demo en un Switch Lite… y la verdad es que no hay tantos cambios a comparación de Switch 2. Tampoco es nada del otro mundo. Si solo cuentas con Switch 1, no te preocupes, es suficiente para vivir la experiencia, a menos que en algún futuro no muy lejano decidan hacer una Switch 2 Edition de este juego.

Baileeeee

Otro punto que ha dado mucho de qué hablar entre los fans del título es que en esta ocasión el número de Miis se reduce a 70, siendo que en la versión de 3DS era posible tener hasta 100. Llegamos a interactuar con unos 20 habitantes y sentimos que todo el tiempo había algo que hacer, pensando que 100 Mii no era demasiado. Esperemos que el tío Nintendo cambie de parecer en una futura actualización para tener contentos a todos los fanáticos.

Para finalizar, la música obedece más a melodías ambientales, con tonos alegres que acompañan bien la experiencia y que quedan perfectos en los diferentes escenarios como los menús, tiendas y cafeterías. Es funcional, acompañan bien la partida, pero no son canciones que se te queden grabadas en la cabeza durante tanto tiempo.

Momento Random

¿Vale la pena?

A ver, después de jugar por varias horas, nos seguimos preguntando: ¿por qué algo tan extraño y bizarro funciona tan bien? La respuesta está (eso creemos) en su autenticidad. 

Muy pocos juegos logran capturar tan bien esa sensación de ver a los personajes interactuar y evolucionar de forma autónoma la mayor parte del tiempo. Además, Tomodachi Life se mantiene muy fiel al espíritu japonés de su concepción, regalándonos momentos sumamente ridículos que, asombrosamente, funcionan a la perfección.

Si lo tuyo son los simuladores de vida, donde puedes dejar volar la creatividad y la imaginación, y además no tienes problema con el humor completamente aleatorio, Tomodachi Life: Living the Dream vale la pena.  Es uno de esos juegos que no buscan ser perfectos ni tener sistemas complejos, sino ofrecer una experiencia distinta, relajada y llena de momentos inesperados que difícilmente encontrarás en otro lugar.

No, no es para todos, especialmente si buscas ese simulador de vida clavado. Pero si conectas con su propuesta, es muy fácil que termine convirtiéndose en uno de esos títulos a los que regresas todos los días, aunque sea solo para ver qué locura nueva ocurrió en tu isla. En conclusión, Tomodachi Life: Living the Dream vale la pena.

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