Si alguien me hubiera dicho antes de la mañana del 1 de julio de 2026 que la PS6 sería una consola únicamente digital, supongo que habría puesto algo de resistencia. Habría dicho algo así como que Sony no podía traicionar la fidelidad de sus usuarios, que no podía matar a ese pequeño, pero necesario nicho que preserva la cultura del medio.
Pero tras el anuncio de que solo distribuirán juegos digitales a partir de 2028, todo parece apuntar a un camino claro: la next gen de PlayStation no contemplará el formato físico y será cien por cien digital.
¿La PS6 será completamente digital?
Todavía me acuerdo cuando Shuhei Yoshida, en ese entonces presidente de Sony Worldwide Studios, y Adam Boyes aparecieron en un video que hoy es parte de la historia de la industria. Yoshida le entrega a Boyes una copia física de Killzone, este responde con un simple "gracias" y el video termina.
Era una burla directa a la estrategia inicial de Xbox One, que pretendía limitar el préstamo y la reventa de juegos físicos. Trece años después, la ironía es imposible de ignorar: PlayStation terminará eliminando, por decisión propia, aquello que alguna vez utilizó para diferenciarse de su competencia.
Y es que si la compañía dejará de fabricar discos en enero de 2028, resulta difícil imaginar una PS6 diseñada alrededor de un formato que ya no existirá dentro de su propio ecosistema. Y en ese sentido, todo indica que la consola nacerá como un dispositivo completamente digital, sin espacio para el intercambio o, mucho más importante, la verdadera posesión de un juego.
La mayor tendencia del mercado
Lo cierto es que se trata de una tendencia al alza: ya lo vimos con Microsoft apostando desde hace años por consolas completamente digitales como la Xbox Series S y algunos modelos de Xbox Series X. Sony comenzó ese mismo camino con la PS5 Digital Edition y Nintendo también ha dado señales con las Game Key Cards de Switch 2, donde el cartucho deja de contener el juego para convertirse únicamente en una llave de descarga. Incluso títulos como GTA VI demuestran que el formato digital será el centro de la distribución en los próximos años. Todos apuntan hacia la misma dirección.
Considerando que la mayoría de los jugadores ya compran en digital, esta transición puede parecer lógica desde una perspectiva comercial. Capcom, por ejemplo, confirmó que el 93 % de sus ventas del último año fueron digitales. Sin embargo, una industria no debería medirse únicamente por las preferencias de consumo mayoritario.
El formato físico: la única forma de preservar la cultura
El formato físico sigue siendo la única forma de preservar una versión tangible de una obra. Cuando compras un juego digital, en realidad adquieres una licencia de uso sujeta a los términos de una plataforma. Ya vimos algo parecido cuando, recientemente, PlayStation retiró cientos de películas y series que los usuarios habían comprado tras perder los derechos de distribución.
También lo vemos cada vez que una tienda digital cierra, como ocurrirá con las funciones restantes de PS3 y PS Vita, recordándonos que aquello que depende de un servidor siempre puede desaparecer por una decisión, la mayoría de las veces, corporativa.
Cuando el acceso al arte depende por completo de los servidores de una empresa, basta una decisión administrativa para borrar una obra de la historia. Ya me pasó en HBO con una película que amo de Seth Rogen, y ruego porque Netflix saque una versión física de The Midnight Gospel, pues para mí sería de una enorme tristeza perderme de esa serie solo porque la plataforma la eliminó de su servidor.
El coleccionista físico, como nos recuerda Guillermo del Toro, es uno de los pocos guardianes capaces de preservar la cultura más allá de los intereses de una corporación. Y por eso es importante que no desaparezca este formato en PlayStation.
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