Para quien conoce la historia de los videojuegos en México, sabe que la industria no es una moda. Desde hace décadas, el gaming se ha ido fortaleciendo en el país con propuestas mexicanas. Pero a veces estos aportes no se ven reflejados detrás de una pantalla. Por ejemplo, un estudio pionero en el territorio nacional se recuerda más por su escuela para formar desarrolladores a principios de los 2000.
De un estudio a una escuela de desarrolladores: Aztec Tech Games es un pionero
Es hermoso encontrarse con esta clase de historias: a principios del nuevo milenio, en México surgió un pequeño estudio, orientado a videojuegos para PC. Su nombre era Aztec Tech Games, y comenzaron dos proyectos prácticamente sin dinero ni experiencia. Sin embargo, desde un inicio su enfoque fue más allá del gaming: también se dedicaban a crear modelos 3D para comerciales, construcciones arquitectónicas y marketing.
En su página se describieron a sí mismos como una empresa mexicana comprometida con el desarrollo de la tecnología en el país. Y eso, en una época en donde no había apoyos gubernamentales para los videojuegos, era una hazaña digna de contar. Vaya, que todo lo que logró, y que describiremos un poco en esta nota, lo realizó con méritos propios.
Aztec Tech Games inició el desarrollo de dos títulos para PC: World Masters y Hellcopters. Ninguno llegó a lanzarse comercialmente, principalmente por la inexperiencia del equipo y problemas de producción. Aun así, el solo hecho de intentarlo en esa época ya era una hazaña.
Instituto Aztec Tech: el semillero de desarrolladores mexicanos
Pese a ello, muchos recordarán este estudio por su academia de desarrollo de videojuegos y animación 3D. El Instituto Aztec Tech fue fundado en 2003 por Mario Rodriguez Cárdenas, quien también era un miembro fundador de la desarrolladora. En sus aulas ubicadas en la Ciudad de México, se enseñaba para que la industria creciera en el país.
El instituto no nació con un fin puramente comercial, sino con una filosofía de comunidad. Su meta era generar un ecosistema: preparar a los jóvenes en las aulas para que después esos mismos estudiantes pudieran unirse a las filas de Aztec Tech Games o fundar sus propios estudios independientes. Querían demostrar que en México se podía pasar de ser consumidores a creadores de tecnología.
A pesar de su visión, el instituto y el estudio cerraron pocos años después debido a las duras condiciones de la época. La falta de infraestructura, el Internet lento de aquel entonces y el mercado tan pequeño al que apuntaban le pasó factura. De acuerdo con algunas fuentes, fue en 2008 cuando cerraron sus puertas, junto con las del estudio. Sin embargo, existen registros de participaciones en foros de tecnología en el país hasta 2010.
Aunque Aztec Tech Games no logró convertirse en el gigante que quizá sus fundadores imaginaron, su legado va mucho más allá de sus videojuegos. El Instituto Aztec Tech dejó una generación de desarrolladores que ayudaron a demostrar que México también podía formar talento para crear tecnología y videojuegos.
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