Los últimos años no han sido fáciles para Xbox: pérdida de exclusivos, cambios en su estructura traducidos a miles de despidos y el cierre de algunos de sus estudios más icónicos. Y todo parece apuntar a que las cosas siguen siendo difíciles a día de hoy con Asha Sharma confirmando que las ventas de consolas siguen limitadas por la falta de stock. Sin embargo, todavía hay motivos para el optimismo, pues varios de sus juegos, incluyendo Call of Duty, están batiendo récords y el negocio de PC también está creciendo.
El problema de las consolas de Xbox
En un reciente comunicado, la directiva de Xbox ha explicado que las ventas de consolas siguen por debajo de lo que podría permitir la demanda, pues no hay tantas unidades disponibles. Aunque Sharma no detalló las causas de este problema de suministro, sí dejó claro que la compañía está trabajando para poner más consolas en manos de los jugadores, incluso mediante la ampliación de su programa de reacondicionamiento, que permite volver a poner en circulación equipos usados que han sido revisados y restaurados.
La situación del hardware es un tanto peliaguda: durante el primer trimestre, los ingresos de Xbox cayeron un 2% interanual, una cifra que, aunque sigue siendo negativa, supone una mejora importante frente al descenso del 10% registrado en el trimestre anterior.
Una esperanza para Xbox
Afortunadamente, no todas son malas noticias: en el mismo comunicado, Sharma destacó los resultados de varias de las franquicias más importantes de Microsoft. Minecraft y World of Warcraft: Midnight establecieron récords, mientras que Call of Duty tuvo su mejor lanzamiento en más de una década.
Igualmente hay otro dato que ayuda a entender por qué Xbox no depende únicamente de lo que ocurre en sus consolas: los ingresos de su plataforma de PC han crecido considerablemente. Eso sí: la directiva no especificó qué récords alcanzaron los dos primeros ni ofreció cifras concretas de ventas.
Esto significa que Xbox atraviesa una etapa complicada, pero no todos sus frentes están en crisis. Aunque sus ingresos siguen a la baja, la caída se ha reducido y su rentabilidad ha mejorado, impulsada por el buen desempeño de sus franquicias y el crecimiento del negocio de PC.
Aunque Xbox está viviendo momentos duros (una racha de años en realidad), lo cierto es que su futuro no depende únicamente de cuántas consolas consiga poner en las tiendas. Así que esta puede convertirse en una oportunidad de oro para la marca: expandirse y volver a consolidar su lugar en la industria sin depender exclusivamente del hardware.
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