Bill Gates se metió a DOOM para promocionar Windows 95 como una plataforma de videojuegos: así fue como el CEO de Microsoft se convirtió en el Doom Slayer

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Ayax Bellido

Coordinador Editorial
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Ayax Bellido

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Escribo sobre videojuegos. Coordinador Editorial en 3DJuegos México. ¡Llegó el momento de la espada y el hacha, llegó el momento de la locura y el desdén!

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En 1995, Bill Gates se metió dentro de DOOM, escopeta en mano, para convencer al mundo de que Windows 95 también podía ser una plataforma para videojuegos. Hoy parece una anécdota casi absurda, digna de un sketch, pero fue una jugada de marketing tan arriesgada como brillante. Y también una postal que muestra cómo se construyó, a balazos pixelados, el camino hacia los juegos en PC.

Bill Gates dentro de DOOM

Para entender por qué Gates acabó convertido en una especie de Doom Slayer corporativo, hay que recordar el contexto: mediados de los años noventas. DOOM había tomado por asalto las computadoras del mundo: era violento, frenético, técnicamente impresionante y corría en MS-DOS. Mientras tanto, Microsoft estaba tratando de posicionar su nuevo sistema operativo, Windows 95, como la plataforma universal, no solo para productividad, sino también para entretenimiento.

El problema es que, por entonces, jugar en Windows era un dolor de cabeza. Los juegos más importantes simplemente no estaban ahí, y los desarrolladores veían en las consolas de sobremesa un terreno más seguro. Fue ahí cuando Gates decidió que si quería que sus sistema operativo fuera tomado en serio, tenía que entrar al terreno de los videojuegos con fuerza, y qué mejor manera de hacerlo que aliándose con el shooter más popular del planeta.

Pero claro, no fue tan sencillo. Según se sabe, hubo cierta resistencia por parte de id Software. John Carmack, uno de los genios detrás de DOOM, no estaba particularmente convencido de que Windows fuera el futuro del gaming. Aun así, tras largas conversaciones, Microsoft logró cerrar un acuerdo para adaptar el juego al nuevo sistema operativo. El resultado fue WinDoom, una versión especial de DOOM para Windows 95, presentada durante la Game Developers Conference de 1995, en pleno Silicon Valley.

Y aquí es donde entra la parte más surrealista. Para promocionar este movimiento, Microsoft grabó un video con Gates literalmente dentro de DOOM. En él, aparece caminando por los pasillos del juego mientras explica por qué Windows 95 sería la mejor plataforma para juegos. Todo esto mientras, por supuesto, empuña una escopeta y le dispara a un demonio.

Ese video nunca fue mostrado masivamente al público general, pero quedó como una pieza de culto entre desarrolladores y entusiastas. El mensaje estaba claro: Microsoft quería atraer a los gamers, y estaba dispuesto a meter a su CEO en el infierno para lograrlo.

Con el tiempo, la estrategia dio frutos. Windows se convirtió en el hogar natural del gaming en PC, y esa extraña aparición de Bill Gates en DOOM pasó a formar parte del folclore tecnológico. Fue el momento en que Microsoft dejó claro que no solo quería estar en tu oficina, también en tu sala de juegos.

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