Para más de uno –incluyéndome–, la saga Final Fantasy fue como el primer amor dentro de los JRPGs. Su fama está bien cimentada, con historias, personajes y mecánicas que quedaron en la memoria de toda una comunidad. Pero es cierto que las entregas más recientes han evolucionado lo suficiente como para olvidar sus raíces. El clásico pixel art quedó relegado a un segundo plano ante la animación en 3D, y los combates por turnos fueron reemplazados por sistemas en tiempo real.
Por lo tanto, seguramente los veteranos de la franquicia queremos una nueva entrega que regrese a los principios por los cuales nos enamoramos. Square Enix ha escuchado sus plegarias y, de la mano de Lancarse, nos trae Final Fantasy Resonance. ¿Es cierto que jugarlo es como volver al pasado? ¿Realmente funciona esta fórmula clásica en 2026? Vamos a descubrirlo.
La adaptación de un juego de celulares
Si ya has visto tráilers de Resonance, seguramente te has percatado de que el juego tiene todos los factores que hicieron genial a la saga. El pixel art sobresale, aunque se presenta con un estilo HD-2D, que combina fondos tridimensionales con personajes de dos dimensiones. Y ni se diga de los combates por turnos, que además de regresar después de tantos años, ahora incluyen a los héroes de todas las entregas de la saga.
Sin embargo, no estamos ante una entrega inédita: en realidad, Resonance es una reinterpretación de un juego de celulares, llamado Brave Exvius. Solo que se han eliminado los micropagos y elementos multijugador para convertirlo en un single player. Pese a ello, se han conservado a los personajes principales, las locaciones, los villanos y la historia del original.
"Resonance es una reinterpretación de un juego de celulares, llamado Brave Exvius".
En cuanto a la trama, ésta sigue a Rain y Lasswell, dos caballeros y amigos de la infancia del pacífico Reino de Grandshelt. Su mundo se quiebra cuando el Cristal de la Tierra es destruido por el villano Veritas of the Dark. Este suceso los obliga a emprender un viaje para proteger los cristales restantes del mundo. Dichos cristales están siendo amenazados por los Seis Juramentados, un grupo antagonista que busca destruirlos por completo.
En su travesía son acompañados por Fina, una chica misteriosa que se une al grupo en Grandshelt. Juntos enfrentan un destino turbulento mientras utilizan el poder de las Visiones —ecos de héroes legendarios— para combatir a sus enemigos. La narrativa del título es una adaptación directa del arco argumental "Lapis" del juego Final Fantasy Brave Exvius, centrándose en su heroica lucha conjunta para descubrir la verdad oculta y evitar la ruina de su universo.
Esta historia está contada a través de capítulos, como si de temporadas de anime se tratase. Cada uno explora tanto los diferentes reinos que componen a este mundo, como a los habitantes que residen en ellos. Normalmente, un personaje proveniente de cada reino se une a la causa y tiene su arco de presentación cuando su territorio se convierte en el protagonista de la historia. No obstante, es difícil acordarse de sus nombres, principalmente porque sus historias no son emblemáticas. Su desarrollo es bastante plano, y aunque logres identificarte con sus causas, su simpleza no tiene un aspecto destacable por el cual deberías recordarlas.
El único que se salva de esta monotonía es el protagonista, Rain, que pese a tener la personalidad del típico protagonista de shonen –ya sabes, el tipo lleno de bondad y talento–, su filosofía de ‘salvar a todos sin dejar a nadie atrás’ funciona como un gran motor de la aventura. No porque sea especialmente profunda, sino porque a lo largo de los capítulos se pone a prueba de distintas formas. Hay largas escenas en donde Rain discute con alguien más por demostrar que este ideal es alcanzable, lo que lejos de hacerlo cansado, en lo particular lo encontré interesante.
"La filosofía del protagonista funciona como un gran motor de la aventura".
Regresó el combate por turnos, pero con una inyección de variables
Y ya que mencionamos los reinos, la manera de conocerlos es similar a la de las clásicas entregas de los JRPGs. Las mecánicas de exploración combinan el estilo que ya conocemos con controles táctiles, permitiendo moverse libremente por pueblos y laberínticas mazmorras. Al recorrer estos detallados escenarios, los jugadores pueden interactuar con distintos personajes para aceptar misiones secundarias o encontrar rutas ocultas. Esta búsqueda constante recompensa a los más curiosos con cofres, dinero y valiosos materiales de fabricación.
Además, cuando te encuentras dentro de las mazmorras o fuera de las ciudades, puedes encontrarte con enemigos. Su aparición no es aleatoria, y depende de la cantidad de pasos que des. Es decir, que siempre tendrás un combate independientemente de la dirección a la que te dirijas. No puedes esquivarlos ni saltarlos: muchas de tus horas de juego te las llevarás peleando con monstruos débiles más que explorando el mapa. Es un sistema distinto, pero en mi opinión funciona bien porque alarga la duración del juego de forma orgánica, sin resultar artificial.
Por otro lado, el sistema de combate clásico por turnos se agiliza al requerir que los jugadores simplemente toquen los retratos de sus personajes para atacar. La estrategia principal radica en la sincronización de estos impactos para crear cadenas de combos,una mecánica fundamental conocida como Chaining. Al encadenar golpes consecutivos de manera precisa, se generan multiplicadores de daño devastadores contra los enemigos.
Además de los ataques básicos, el equipo utiliza el poder de las Visiones para desplegar habilidades, magias elementales y técnicas de apoyo. Es prácticamente como si tuvieras 8 personajes en tu party, en lugar de los clásicos cuatro que se han establecido en el género. Sumando a ellos, conforme avanza la pelea, se llenan medidores que permiten desatar ataques definitivos llamados Limit Bursts o invocar a los imponentes Espers. Esta profundidad táctica exige gestionar sabiamente los recursos de cada turno para sobrevivir a las batallas más difíciles.
"Es prácticamente como si tuvieras 8 personajes en tu party".
Un factor determinante en los enfrentamientos más exigentes es la explotación de las debilidades elementales y el control de los estados alterados. Aplicar mejoras de estadísticas al grupo mientras se reducen las defensas o el ataque del rival resulta vital para mitigar daños letales. Dominar esta capa estratégica adicional permite a los jugadores someter a los jefes antes de que ejecuten sus movimientos más devastadores.
Para complementar la experiencia, el título ofrece un profundo sistema de personalización y construcción de equipo. Los jugadores deben equilibrar su grupo asignando roles vitales como tanques, sanadores o atacantes físicos y mágicos. Asimismo, los materiales obtenidos en la exploración sirven para forjar mejor armamento y "despertar" a los personajes, aumentando su rareza y poder para superar los retos finales.
En conjunto, todos estos factores tienen una rejugabilidad considerable. Puedes combinar estrategias con diferentes parties, buffs y visiones para encontrar tu alineación ideal. Esto genera la sensación de evolución constante, de siempre estar razonando cuáles son todas las posibilidades que ofrecen los personajes, o cómo derrotar al enemigo que te impide terminar un templo. Este es el apartado que más me enganchó a lo largo de las 45 horas que tomó llegar a los créditos. Eso sí, mi recomendación para los veteranos es seleccionar los niveles altos de dificultad desde el principio, pues las misiones principales se pueden resolver rápidamente de lo contrario.
Un homenaje hermoso a la saga: desde las mecánicas hasta los gráficos
Soy consciente de que esta reseña sale tiempo después del lanzamiento del juego, por lo que seguramente ya sabes que Resonance es un homenaje nada sutil a Final Fantasy. En el universo del juego, las Visiones son manifestaciones físicas de los recuerdos, pensamientos y anhelos de grandes héroes, o sea, personajes principales de otras entregas (como Cloud, Noctis, El Caballero de la Luz, etc.). Estas entidades de energía pura residen dormidas dentro de los cristales que abundan en el mundo de Lapis, esperando ser despertadas. Rain y Lasswell poseen el raro don de invocar a estos poderosos ecos del pasado para que luchen a su lado.
"Resonance es un homenaje nada sutil a Final Fantasy".
A nivel jugable, esta fascinante narrativa permite al título integrar un vasto y diverso elenco, incluyendo aliados originales e íconos clásicos de otros mundos. Ver a estos héroes en acción sin duda que da un golpe directo a la nostalgia. Tal vez no tengan líneas de diálogo ni interactúen con los demás protagonistas, pero ver sus animaciones en 3D despierta algo dentro de cualquier fanático. Sin duda que el fanservice funciona, tanto a nivel jugable como a nivel nostálgico.
Pero de lo que todo el mundo está hablando es de su apartado gráfico, ya que destaca por ser la primera entrega de la franquicia en adoptar el aclamado estilo visual HD-2D. Esta técnica artística ofrece una experiencia visualmente impactante que resulta nostálgica y novedosa, combinando detallados personajes en pixel art con escenarios tridimensionales. De esta forma, el título evoca la esencia de los clásicos RPG de la serie, pero con una inmersión completamente moderna.
Para potenciar su estética retro, el juego incorpora un sofisticado sistema de iluminación y efectos visuales de alta calidad que embellecen cada entorno. Además, la presentación se enriquece enormemente mediante el uso de ángulos de cámara dinámicos durante la exploración y los combates. Estos encuadres dramáticos resaltan las animaciones amplias y espectaculares que ocurren al ejecutar ataques especiales o al invocar a las famosas Visiones.
En su versión para PS5, de donde realizamos esta reseña, el título aprovecha la potencia de la consola para garantizar un rendimiento óptimo a 60 fps, y una calidad de imagen 4K de resolución. Los enfrentamientos cinemáticos llenan la pantalla con abundantes efectos de partículas, magias elementales y destellos vibrantes sin comprometer la estabilidad y fluidez de la partida. Sin embargo, notamos que las animaciones en tercera dimensión bajaban su calidad para mantener el rendimiento. Una resolución dinámica que solo ocurre en contados casos.
"Rendimiento óptimo a 60 fps, y una calidad de imagen 4K de resolución".
Por último, nos hubiera encantado tener localización para nuestra región, para disfrutar de esta aventura como se merece. Lo "malo" es que Resonance solo cuenta con actuaciones de voz en inglés y japonés, con textos al español castellano. Considerando que gran parte de la historia se cuenta con diálogos de texto, quedaría genial tener al menos uno de esos aspectos regionalizados. Pero para ser sinceros, esta ausencia no merma la experiencia final, así que no debería ser impedimento para disfrutarla.
¿Vale la pena Final Fantasy Resonance?
Después de 45 horas de aventura, puedo decir que Final Fantasy Resonance sí vale la pena, especialmente si eres de los que extrañan los JRPG clásicos. Su sistema de combate por turnos tiene suficiente profundidad para mantenerte enganchado, mientras que el apartado visual HD-2D y las Visiones consiguen que cada encuentro con los héroes de la saga se sienta especial. Aunque la historia tiene personajes secundarios poco memorables y se echa de menos una localización al español latino, son detalles que no opacan sus virtudes.
Para mí, este juego consigue algo que parecía complicado: recuperar la esencia de los primeros Final Fantasy sin sentirse como una aventura atrapada en el pasado. Su sistema de progresión, las posibilidades para crear equipos y el fanservice hacen que sus decenas de horas se disfruten de principio a fin. Por esta razón, le doy una calificación de 8 puntos sobre 10 a Resonance: un juego que deberías tener en la mira si eres fanático del género.
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