Muchos la consideran la primera consola portátil de PlayStation: una Memory Card que se adelantó a su tiempo y fue exclsuiva de Japón

Pocketstation
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Jesús Zamora

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Jesús Zamora

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Fanático del manga, entusiasta de los videojuegos y obseso de la fantasía. Editor en 3DJuegos México. Puedo jugar con los ojos cerrados Castlevania: Symphony of the Night y mirar speedruns de Dark Souls hasta el amanecer.

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En un momento en el que la PSP no existía y PlayStation apenas había surgido como marca, Sony tuvo la pionera idea de lanzar un dispositivo auxiliar que se comportaba, en más de una manera, como una especie de consola portátil.

Su nombre es PocketStation y, aunque muchos jugadores ni siquiera la recuerdan porque nunca salió de Japón, fue una de las primeras veces que PlayStation experimentó con algo que años después se convertiría en una de las grandes apuestas de la marca: llevar parte de la experiencia de una consola de sobremesa al bolsillo.

La abuela de las portátiles de PlayStation

Lanzada en Japón en diciembre de 1998, la PocketStation era, en esencia, una Memory Card de PS1 con muchas más posibilidades de las que aparentaba. Tenía una pequeña pantalla LCD monocromática de 32 x 32 píxeles, cinco botones, altavoz y una tapa que protegía la pantalla cuando no estaba en uso.

Su razón de ser era aprovechar la información almacenada en los juegos de PS1 para convertir aquella tarjeta de memoria en un pequeño dispositivo independiente. Costaba 3,000 yenes y llegó justo cuando los Tamagotchi habían convertido las mascotas virtuales en un fenómeno en Japón, así que Sony tenía una idea bastante clara de cómo quería que se utilizara.

Pocketstation

Pero lo cierto es que la PocketStation era mucho más que una mascota virtual metida dentro de una Memory Card. Se conectaba directamente a la ranura de la PlayStation y, desde determinados juegos compatibles, podía recibir minijuegos, ítems, estadísticas o personajes para después funcionar de manera independiente.

Luego podías desconectarla, cerrar la tapa protectora y llevártela contigo para continuar jugando lejos de la consola. Incluso tenía un puerto infrarrojo que permitía intercambiar datos, objetos o competir contra otra PocketStation sin necesidad de volver a conectar ninguna de las dos a una PS1. Por ejemplo, Final Fantasy VIII la aprovechó con Chocobo World, donde era posible entrenar a Boco y conseguir objetos que después podían transferirse al juego principal.

UN VISTAZO A...

Otros títulos como Ridge Racer Type 4, Crash Bandicoot 3: Warped y Ape Escape también aprovecharon sus posibilidades. En total, más de 100 juegos de PS1 llegaron a ofrecer algún tipo de compatibilidad con el dispositivo, sin embargo, todas aquellas funcionalidades solo pudieron aprovecharse en Japón.

Pocketstation

Sony llegó a plantearse llevar la PocketStation a Norteamérica y Europa, pero la distribución internacional nunca llegó a materializarse. La demanda japonesa había sido mucho mayor de lo esperado y Sony tuvo problemas para mantener el suministro en su propio mercado. A esto se sumaba un problema de calendario: PlayStation 2 ya estaba a las puertas y buena parte de los recursos de Sony estaban concentrados en la siguiente generación.

No fue una consola portátil propiamente dicha ni puede considerarse el antecedente técnico directo de PSP, pero sí puso sobre la mesa una idea que Sony retomaría con mucha más ambición unos años después: la portabilidad. La compañía incluso recuperó el concepto en 2013, cuando lanzó en Japón una aplicación gratuita para PlayStation Vita que recreaba la PocketStation y permitía utilizar algunos de sus juegos directamente desde la portátil.

Pocketstation

Antes de que una idea parezca obvia, como ahora lo son las consolas portátiles, casi siempre hubo un producto pionero intentando descubrir si funcionaba. La PocketStation fue una de esas ideas materializadas: un de los primeros intentos de Sony de hacer de PlayStation algo que pudieras llevar a cualquier parte. Y vaya que funcionó.



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