Hay un debate en los videojuegos sobre activar o no el desenfoque de movimiento: aquí te explicamos en que juegos conviene hacerlo

Portda

Kenth

Editor

En los videojuegos existe una gran variedad de ajustes gráficos diseñados para mejorar la calidad visual, la estabilidad y el rendimiento general. Sin embargo, ciertas opciones ofrecen beneficios directos en la experiencia de juego, especialmente en títulos competitivos. Un ajuste que a menudo pasa desapercibido pero que impacta de forma directa en la visibilidad es el desenfoque de movimiento (motion blur).

El motion blur es una de las opciones gráficas más debatidas en el sector. La decisión de mantenerlo activo o desactivarlo depende principalmente del género del videojuego, el dispositivo de control y la tasa de refresco de la pantalla. A continuación, te comentamos en cuales escenarios te conviene más tenerlo activado, y en cuáles te beneficia tenerlo desactivado.

Cuándo mantener activado el desenfoque de movimiento

Esta función resulta conveniente en títulos para un solo jugador con un enfoque cinematográfico o de aventura. En entregas narrativas o de ritmo pausado —como The Last of Us, Red Dead Redemption 2 o simuladores de conducción—, el efecto aporta mayor realismo y una sensación de velocidad natural.

Asimismo, es útil cuando se juega a tasas de fotogramas por debajo de los 60 FPS. El desenfoque ayuda a disimular la falta de fluidez entre cuadros, haciendo que el movimiento se perciba más suave. Además, cuando se utiliza un mando analógico, los giros de cámara suelen ser constantes y uniformes, lo que permite que el efecto luzca estético sin resultar agresivo.

UN VISTAZO A...

Cuándo desactivar la función

Por el contrario, el desenfoque de movimiento debe desactivarse en juegos competitivos y shooters en primera persona. En títulos como Call of Duty, Valorant o Apex Legends, la prioridad es la claridad visual constante; mantener el efecto activo dificulta la identificación precisa de enemigos al girar la cámara con rapidez.

De igual manera, al jugar a 60 FPS o a frecuencias superiores (120, 144 o 240 Hz/FPS), la fluidez de la imagen es nativa. Aplicar el efecto en estas condiciones reduce la nitidez sin aportar beneficios, e incluso puede provocar mareos en personas sensibles a los giros rápidos a altas tasas de refresco.

Por último, para los usuarios que juegan con mouse y teclado, los movimientos bruscos del ratón al cambiar la perspectiva convierten la imagen en una amalgama borrosa si la función permanece encendida. Por lo que se recomienda mantenerla desactivada lo que beneficiará a tener una mayor visión en general, y no perdernos de información a nuestro alrededor.

El desenfoque de movimiento no debe descartarse de forma definitiva. Resulta una alternativa válida para lograr una estética más realista y profundidad de campo en experiencias narrativas, mientras que en el terreno multijugador y competitivo es recomendable mantenerlo desactivado para conservar la máxima nitidez.

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