Antes si querías más FPS en tus juegos forzabas los componentes de tu PC: ahora la pregunta es si la optimización de fábrica hace todo el trabajo

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Tengo buen sentido del humor y soy bueno contando chistes malos, mi pasión son los videojuegos y la tecnología y no pasa un día en que no consuma alguna noticia que tenga que ver con eso.

En mi tarjeta de presentación, soy Editor Gaming, en mi mente, tengo una banda de rock exitosa. Pero en mi corazón, soy un gamer. 

El que obra bien le va bien.

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En el mundo del PC Gaming existen varios trucos y ajustes que pueden ayudarnos a obtener unos cuantos FPS extra y una mayor estabilidad a la hora de jugar. Estos métodos van desde configuraciones específicas en Windows y opciones de energía del dispositivo, hasta una limpieza física en general. Sin embargo, existe una alternativa un poco más agresiva que incrementa la carga y la fuerza bruta de componentes como la GPU y la CPU para exprimir su rendimiento al máximo: hablamos del overclocking.

Este método hace que los componentes de la computadora operen a una velocidad de reloj mayor a la que fueron configurados de fábrica. Si bien se trata de una práctica que no cualquiera debería realizar sin conocimiento —dado que puede reducir la vida útil del dispositivo o incluso dañarlo en el peor de los casos—, en múltiples ocasiones ha generado resultados muy positivos para los usuarios que la aplican correctamente en sus computadoras.

A raíz de esto, surge una pregunta muy frecuente entre la comunidad: ¿realmente sigue siendo necesario hacer overclocking hoy en día o es mejor dejar la PC con sus ajustes de fábrica? Aquí te explicamos en qué escenarios resulta viable dar el salto y en cuáles es mejor evitarlo.

¿Cuándo sí vale la pena hacer overclocking?

Para saber si esta práctica es conveniente, primero debemos definir qué buscamos obtener en nuestro equipo: si más FPS, mayor resolución o simplemente estabilidad. En el caso de los fotogramas, el incremento es vital si juegas en un monitor de alta tasa de refresco, como uno de 240 Hz. Esta tecnología solo se aprovecha al máximo si tus juegos corren a esa misma cantidad de cuadros por segundo, por lo que el overclocking se vuelve una opción atractiva si tu hardware se queda cerca pero no alcanza dicha cifra.

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Por otro lado, este método es un excelente aliado para aquellas GPU y CPU antiguas cuyo desempeño desees exprimir por encima de lo que ofrecen de manera nativa. En estos escenarios de actualización se han documentado casos de componentes descontinuados que, al recibir overclocking, logran brindar hasta un 30% más de rendimiento, extendiendo su vigencia en el mercado.

¿Cuándo no es recomendable forzar el hardware?

La respuesta es simple: cuando tu PC ya va sobrada en rendimiento y ejecuta tus títulos favoritos sin problemas en configuraciones gráficas altas. En este contexto no tiene sentido forzar los componentes de forma innecesaria. Puedes monitorear la carga de trabajo de tu hardware con programas como MSI Afterburner para verificar qué porcentaje de rendimiento está utilizando el sistema durante la ejecución del título en cuestión.

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Además, hoy en día los fabricantes aprovechan al máximo la arquitectura de los componentes nuevos desde su salida de la caja. Por esta razón, el overclocking ya no es una práctica tan común en el hardware de última generación, dado que sus valores de fábrica son más que suficientes para desempeñar cualquier tarea pesada sin ningún tipo de contratiempo.

La nueva alternativa: Undervolting

Actualmente, la tendencia más eficiente en la escena del hardware es el undervolting. Esta técnica consiste en reducir el voltaje de fábrica que recibe el componente pero manteniendo exactamente las mismas frecuencias de trabajo. Dado que el overclocking eleva considerablemente las temperaturas, muchos usuarios optan por bajar el voltaje de la GPU para evitar la inversión en disipadores más grandes o sistemas de refrigeración líquida costosos, obteniendo los siguientes resultados técnicos:

  • Menor temperatura operativa dentro del gabinete.
  • Menor consumo de energía general del equipo.
  • Rendimiento idéntico o incluso superior al evitar el estrangulamiento térmico (thermal throttling).
Msi Afterburner Guide 03f Hold Ctrl Drag Up Bottom End Imagen de MSI.

Es importante recordar que hacer overclocking implica llevar al límite los componentes. Esto no solo reduce la vida útil del silicio a largo plazo, sino que también eleva el consumo energético del hardware de forma notable, un factor que terminarás viendo reflejado directamente en tu recibo de luz al jugar de esta manera de forma prolongada.

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