Cuando hablamos de Gustavo "Gus" Rodríguez, nos referimos a una de las personas más influyentes de la industria mexicana de videojuegos. Sus mayores aportes se pueden ver y escuchar gracias a repeticiones del programa de televisión Nintendomanía, con el que miles de fanáticos crecieron. Pero también sus aportes se pueden leer, gracias a la icónica revista Club Nintendo, que sentó un precedente para el periodismo de videojuegos.
Antes de Club Nintendo, existió otra publicación que sentó las bases
Tal vez hayas escuchado hablar de ella, o quizá la leíste en tu juventud, o probablemente tengas uno de sus ejemplares en tu casa: la revista Club Nintendo fue la primera en tomarse en serio los videojuegos en México. Y como pasa con los inventos y los pioneros, el camino al éxito no fue sencillo, sobre todo porque sus fundadores, Gus Rodríguez y José "Pepe" Sierra, se enfrentaron a una realidad en la que el gaming era considerado como un hobby de niños.
El primer número de la revista se publicó en 1991, antes de que el Super Nintendo llegara a nuestras tierras. En ese entonces, no existían programas de televisión, publicaciones escritas o mucho menos una comunidad unificada por el Internet sobre los videojuegos. Por lo que, como relata el propio Gus en un video de YouTube, la mayoría de la población no entendía el potencial comercial de la industria.
Años antes, Gus y Pepe fundaron una agencia de publicidad llamada Network Publicidad. Un año después, compraron un Nintendo Entertainment System (NES) junto con Super Mario Bros. y The Legend of Zelda. En una época donde los videojuegos aún eran vistos como una curiosidad pasajera en México, Gus y Pepe quedaron completamente maravillados. Gus, en particular, desarrolló una fascinación profunda por los acertijos y la magia de Zelda, un juego que terminaría marcando el rumbo de su vida.
Más tarde en 1989, la empresa C. Itoh, el único distribuidor oficial de Nintendo en el país, contrató a Network Publicidad que realizaran un boletín para promocionar las tiendas Mundo Nintendo. La petición se hizo realidad gracias a que, en un concurso organizado por la marca (el cual perdieron), el representante de C. Itoh vio la prueba de Gus y Pepe, con un lenguaje que solo los jugadores podían entender.
Club Nintendo tomó forma
Este boletín empezó siendo un tríptico tamaño oficio, de apenas cuatro páginas impresas a dos tintas. Como en ese entonces no había capturadoras de video, muchas de las imágenes y mapas de los juegos tenían que dibujarse a mano. Este boletín incluía trucos, tips y listas de los juegos más vendidos. La respuesta de los niños y jóvenes fue inmediata: la gente iba a la tienda solo para conseguir el boletín.
Al ver el fenómeno cultural que se estaba gestando, C. Itoh y los directivos japoneses de Nintendo dieron luz verde para convertir ese boletín gratuito en una revista formal de circulación nacional. El hito histórico llegó en Diciembre de 1991 con el lanzamiento del Año 1, Número 1 de la revista Club Nintendo. Hoy en día, ese número, así como otros recordados por la comunidad, está tasado en más de 10 mil pesos, demostrando el gran impacto que tuvo en sus mejores años.
La portada de ese Número 1 fue una declaración de intenciones: mostraba a Mario aterrizando con un paracaídas justo al lado del Ángel de la Independencia en la Ciudad de México. Gus Rodríguez armó el prototipo conceptual y un ilustrador se encargó de darle vida, enviando el mensaje de que el universo de Nintendo finalmente aterrizaba de forma oficial en territorio mexicano.
El equipo creció, sumando a pioneros del periodismo de videojuegos en español como Jesús "Chucho" Medina y Adrián "Carqui" Carbajal. A través de la revista, Gus y Pepe no solo reseñaban juegos, sino que inventaron el lenguaje del videojugador latinoamericano. Nos enseñaron a llamar "pasadizos" a los Warp Zones, nos explicaron qué era un RPG, y crearon una comunidad interactiva donde los lectores enviaban cartas y fan-arts.
Más allá de sus páginas, Club Nintendo dejó algo que trascendió a la propia revista: una comunidad y una forma de hablar de videojuegos en México y Latinoamérica. El trabajo de Gus Rodríguez y su equipo abrió el camino para una generación de periodistas y jugadores, demostrando que los videojuegos podían ser mucho más que un pasatiempo infantil.
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