En los últimos años, los videojuegos han dejado de ser percibidos exclusivamente como una forma de entretenimiento para demostrar su utilidad en el ámbito terapéutico y psicológico. Más allá de su capacidad para ayudar en casos de depresión y ansiedad, investigaciones recientes sugieren que jugar puede generar cambios significativos en el cerebro, mejorando la calidad de vida y aumentado su productividad, emociones, y una forma de afrontar el estrés.
Según resultados del estudio hecho por la Universidad de Boston, los videojuegos al ser interactivos y requerir un enfoque constante, actúan como ejercicios cognitivos que fortalecen la concentración. Al parecer, a contrarío de la creencia popular, este entretenimiento no son perjudiciales para la salud de los jóvenes, sino que más bien es todo lo contrario, estos puede ser eficaz para las emociones, y muchas personajes prefiere este entretenimiento por encima de otros medios.
"Los videojuegos ya no son un pasatiempo minoritario para niños y adolescentes, sino una parte integral de los medios de comunicación consumidos por muchos adultos".
"Este estudio es significativo porque es uno de los primeros en examinar el impacto de los videojuegos en el bienestar, no solo en términos del contenido del juego, sino también en términos de cómo ese contenido interactúa con las necesidades psicológicas individuales de los jugadores, lo que en última instancia proporciona una forma mucho más efectiva de comprender cómo los juegos pueden afectarnos a nivel emocional".
Impacto en las conexiones neuronales
Un aspecto clave es la influencia del juego en la plasticidad cerebral. La naturaleza repetitiva de ciertas mecánicas fortalece las redes vinculadas a la memoria de trabajo y la atención selectiva. Estudios que datan de 2002 demuestran que las áreas del cerebro relacionadas con el control de impulsos presentan mejoras tras sesiones regulares de juegos en 3D, los cuales también afinan la capacidad de relacionar profundidades y entornos tridimensionales.
Sin embargo, los especialistas aclaran que no todos los títulos son adecuados. Para obtener beneficios reales, se recomiendan videojuegos diseñados con fines terapéuticos o educativos, evitando aquellos que resulten excesivamente estimulantes. El uso desmedido puede derivar en adicción, aislamiento social o alteraciones en los ciclos de sueño y la salud visual, por lo que el equilibrio es fundamental.
Beneficios a cualquier edad
El impacto positivo está respaldado por diversas instituciones. Wagner Marcelo Sanchez, director académico de la FIAP en Brasil, destaca cómo estas herramientas permiten incluso enseñar tablas de multiplicar a niños con TDAH de forma efectiva.
Pero el beneficio no se limita a la infancia. Un estudio de la Universidad de Montreal asegura que títulos como Super Mario 64 aumentan la cantidad de materia gris en adultos de entre 55 y 75 años, generando un efecto regenerativo en sus estructuras neuronales. Incluso clásicos como Tetris, según reporta NatGeo, se han consolidado como aliados valiosos para mantener una salud mental óptima a largo plazo.
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