Flequillos emos, reproductores de MP3, consolas de séptima generación: recordar el inicio de este mileno es sumamente nostálgico. Éramos jóvenes. Buscábamos encajar en algún grupo social. Así es como todos conocimos a un Pomp —bailarín de arcades para quien no vivió en esa época—: aquella persona que pasaba su tiempo libre deslumbrando en la pista virtual junto a sus amigos, con un nivel que rozaba la profesionalidad. Pump it Up en México fue más que una moda; un estilo de vida.
El fenómeno Pump it Up en México
Las arcades de principios de la década del 2000 estaban repletas de un mismo juego: podías encontrar The King of Fighters, pero siempre había un tumulto de personas observando a los más tryhards de Pump it Up. Este juego de baile fue uno de los precursores del género, y junto a Dance Dance Revolution marcaron la época dorada de "las maquinitas". En ese entonces, solo los más hábiles con los pies se atrevían a subirse a la pista.
En el caso concreto de México, su fama escaló tanto que fue una de las primeras comunidades de videojuegos fuertes de Internet en el país. A los jugadores los unía la habilidad para realizar bailes en conjunto, pero su amistad se estrechaba cuando organizaban días largos de entrenamiento o incluso competencias a nivel nacional. Eran un sector importante dentro de la industria mexicana del gaming.
Dicho panorama es dibujado con detalle en el artículo de la Universidad Autónoma de Hidalgo, escrito por Estefanya Gayosso Diaz. Ahí se contextualiza la creación del videojuego, pero también un acercamiento a cómo era la comunidad PIU en el país. Por ejemplo, el texto menciona un Torneo Nacional de Pump it Up, en el que se rankeaba a los mejores del territorio mexicano. Este comenzó en algún momento de la primera década del nuevo milenio, y se extendió hasta la fecha de publicación de la investigación.
Además, adjunta imágenes de las arcades en su época dorada, con todo el estilo en las vestimentas de los pumpers, sus peinados y sus poses épicas para enmarcar el momento. Estefanya menciona que la comunidad nunca percibió el juego como un simple pasatiempo: era una disciplina tan seria como cualquier otro deporte, y por lo tanto, siempre se exigió el reconocimiento de los mexicanos.
La historia de Pump it Up
Antes de convertirse en un fenómeno global, Pump it Up nació en Corea del Sur a finales de los noventa, desarrollado por la compañía Andamiro. Su intención era clara: competir directamente con Dance Dance Revolution, pero con una identidad propia que apostara por una mayor dificultad y libertad de movimiento. Desde su lanzamiento en 1999, el juego comenzó a expandirse rápidamente por Asia y América Latina, encontrando en países como México un terreno fértil para crecer gracias a la cultura de arcades que dominaba en ese entonces.
En cuanto a su gameplay, Pump it Up se jugaba sobre una plataforma metálica con cinco paneles (cuatro diagonales y uno central), a diferencia de los cuatro direccionales tradicionales de otros juegos de baile. Los jugadores debían pisar estos sensores al ritmo de la música, siguiendo patrones cada vez más complejos que exigían coordinación, resistencia y memoria. Con el tiempo, dominar canciones en dificultades altas implicaba aprender coreografías completas, usar barras de apoyo para mantener el equilibrio y ejecutar movimientos casi acrobáticos.
Hoy, aunque las arcades ya no tienen el mismo peso y la industria ha cambiado por completo, el legado de Pump it Up sigue vivo en quienes lo vivieron de cerca. No solo formó jugadores, sino comunidades enteras que encontraron identidad en una pista metálica y un ritmo acelerado. Más que un recuerdo, fue una época que demostró que los videojuegos también podían bailarse… y sentirse como un estilo de vida.
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