En estas semanas hemos recibido una triste noticia: Halo Studios, conocido antes como 343 Industries, pasará de ser el desarrollador principal de la saga a solo funcionar como soporte de los últimos dos juegos de Halo. Algunos alabaron esta noticia, pero desde mi punto de vista, no es para 'echar cuetes'. Para comenzar, una oleada de despidos cayó sobre decenas de empleados. Y en segundo término, ahora corre peligro la identidad que la franquicia había adquirido a base de prueba y error.
Halo se va a Activision
Por si no te enteraste, Asha Sharma, jefa de Xbox, tomó la decisión de reestructurar la marca desde lo más profundo. Dentro de los cambios recientes, se encuentran el despido de gran parte de Halo Studios a comienzos de septiembre. Esto conlleva a que la franquicia del Jefe Maestro se mude a los estudios de Activision para su próxima entrega.
Todos los años de experiencia del equipo de 343 Industries están a punto de perderse. Han pasado demasiadas cosas desde que Bungie, los creadores originales de Halo, dieran un paso al costado. Ahora, Activision creará un estudio especializado en la saga de ciencia ficción, reuniendo talento con mucha experiencia dentro del género, según su comunicado oficial.
Prueba y error para 343 Industries
Seré sincero: desde que 343 Industries tomó las riendas de Halo, yo he estado en contra de seguir sacando más juegos. El trabajo de Bungie fue redondo en todos los aspectos: narrativamente, el Jefe Maestro ya había completado su arco. El Inquisidor, Johnson, Cortana e incluso el Covenant habían tenido cierres a sus historias en la tercera entrega. Así que continuarla me parecía inadecuado. Es más, odiaba todo lo que representaba esta nueva etapa de la saga.
Ni Halo 4 ni Halo 5 fueron de mi agrado. El gunplay se había distanciado demasiado de la esencia que revolucionó el multijugador en línea, bajo el pretexto de orden y progreso. La velocidad de movimiento era más dinámica, y las granadas pasaban cada vez más a segundo plano. Te puedo apostar a que no era el único que no se sentía cómodo con esta visión. No por nada cambiaron radicalmente para Halo Infinite.
Antes de llegar ahí, el tema de la historia también tuvo que cambiar con el paso de las entregas. Lo propuesto desde la cuarta entrega nunca fue uniforme, pues parecía que todas las historias eran aisladas. La razón es que no cayeron muy bien entre la comunidad los nuevos añadidos para esta segunda trilogía. Locke, sobre todo, se había convertido en el estandarte de lo que molestaba a los fans veteranos. Mientras, los que recién se habían unido al mundo de ciencia ficción no hicieron el suficiente ruido para mantener estas tramas.
La redención del estudio: Infinite siempre fue bueno
Ante este panorama, los directivos decidieron dar dos pasos atrás, tomarse el tiempo suficiente y crear un enfoque diferente a lo que estaban realizando. Es decir, no siguieron con la línea argumental ni las mecánicas que caracterizaron al Halo de 343, sino retomaron aspectos de Bungie y les dieron un nuevo enfoque. El resultado, en mi opinión, es el mejor juego que ha tenido la saga desde Reach.
Volví a sonreír con cada partida. Me emocionaba tomar la curva de aprendizaje, porque lo sentía agradablemente familiar. Es como si hubieran revivido Reach, con la locura y poca sensatez de sus combates, pero con gráficos modernizados y la opción de correr. De entrada, había un montón de modos de juego, tanto clásicos como un interesante experimento a gran escala. Y el hecho de que el multijugador fuera free to play, el pretexto para regresar a Halo era más que perfecto.
Pero no voy a mentirle a nadie: Halo Infinite no dio los números que Xbox esperaba. La razón se la podemos atribuir a que el mercado cambió, y un juego como servicio debe proporcionar contenido a un ritmo acelerado si quiere mantener la atención del jugador. O tal vez sea por la controversia del modelado de los rostros, que conllevó a que el juego se retrasara unos meses su lanzamiento.
Al final, la historia de 343 Industries deja una sensación agridulce, especialmente porque el estudio tuvo que pasar por años de prueba y error antes de encontrar con Halo Infinite una fórmula de gameplay que recuperaba parte de la esencia que muchos jugadores extrañaban.
Perder a buena parte de ese equipo no solo significa cambiar de desarrollador para los próximos juegos, sino también dejar atrás una identidad que costó años construir, y ahora queda la duda de si el nuevo estudio de Activision podrá conservar aquello que finalmente hizo que Halo volviera a sentirse como Halo.
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