Crimson Desert es, sin duda, uno de los fenómenos del momento. Con más de dos millones de copias vendidas a nivel mundial, el ambicioso título de Pearl Abyss se ha posicionado como un éxito rotundo tanto en consolas como en PC, donde plataformas como SteamDB reportan picos superiores a los 200,000 usuarios activos. Sin embargo, no todo es perfecto en este lanzamiento: los usuarios de tarjetas Intel Arc y los propietarios de una MSI Claw se han topado con un muro técnico que les impide ejecutar el juego.
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Actualización: Crimson Desert confirma estar trabajando en la compatibilidad con el título en GPU de Intel Arc, por lo que más adelante estará disponible la entrega en los dispositivos con estos componentes. "Les pedimos paciencia hasta que la actualización de compatibilidad esté disponible". |
La confirmación llegó a través de la sección de preguntas y respuestas en la página oficial de Crimson Desert. Ante la duda sobre la compatibilidad con la arquitectura de Intel, la desarrolladora fue tajante: el título no cuenta con soporte para dichas tarjetas gráficas.
Para quienes ya adquirieron el juego poseyendo este hardware, la recomendación oficial es solicitar un reembolso a través de las políticas de la plataforma correspondiente.
"No, actualmente Crimson Desert no es compatible con tarjetas gráficas Intel Arc. Si adquirió el juego esperando compatibilidad, consulte la política de reembolsos de la plataforma donde lo compró. Lamentamos cualquier inconveniente".
GPU Intel ARC.‡
El impacto en las consolas portátiles
Esta restricción afecta directamente a la MSI Claw. Aunque es una de las portátiles más recientes del mercado, su configuración incluye un procesador Intel Core Ultra 7 con gráficos integrados de la familia Intel Arc. Al compartir la misma arquitectura que las GPU de escritorio de la marca, la consola hereda la incompatibilidad, dejando a sus usuarios fuera de la experiencia de mundo abierto de Pearl Abyss.
Resulta llamativo que, mientras el hardware moderno de Intel queda excluido, el soporte para NVIDIA y AMD es notablemente amplio. Tarjetas con casi una década de antigüedad, como la mítica NVIDIA GTX 1060, son capaces de ejecutar Crimson Desert manteniendo un promedio de 35 FPS durante los combates, lo que resalta la falta de optimización específica para los nuevos componentes de Intel.
Aunque la cuota de mercado de Intel en el sector de las GPU es pequeña en comparación con los gigantes de AMD y NVIDIA —como reflejan las encuestas de hardware de Steam—, se trata de una base de usuarios sólida que hoy no puede acceder al título. Por ahora, no hay indicios de un parche que integre estas arquitecturas, por lo que la única vía segura para estos jugadores sigue siendo el reembolso.
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