Control es uno de los títulos más cautivadores de los últimos años. La obra de Remedy, que lleva la acción, la destrucción en tiempo real y los sistemas de partículas a otro nivel gracias al motor Northlight, me atrapó por completo desde su lanzamiento en consolas. Sin embargo, tras su reciente debut en iOS con un atractivo precio de 99 pesos, decidí darle una oportunidad en movilidad. Para mi sorpresa, el rendimiento en el iPhone 15 Pro dejó mucho que desear, obligándome a solicitar un reembolso.
Aunque el iPhone 15 Pro figura en la lista de dispositivos compatibles, la experiencia deja claro que el hardware se encuentra en su límite técnico. Si bien el juego se ejecuta y funciona de manera eficiente durante las primeras horas, las caídas constantes de cuadros por segundo (FPS) y una resolución inestable empañan el resultado final.
A pesar de que el título ofrece un generoso abanico de ajustes gráficos para intentar ganar fluidez, estos no son suficientes para garantizar una experiencia gratificante.
Los desafíos técnicos en el iPhone 15 Pro
El principal problema radica en la inestabilidad de los FPS. Al ser un juego de acción frenética que depende de movimientos rápidos, dashes y combates contra múltiples enemigos, contar con una tasa de cuadros sólida es vital. En el iPhone 15 Pro, la interacción con la pantalla táctil se ve afectada por tirones constantes que rompen el ritmo del juego.
A esto se suma el sacrificio en la calidad visual. Para intentar mantener la fluidez, el juego reduce drásticamente la resolución y la calidad de las texturas, lo que resulta en una imagen visiblemente pixelada.
Además, experimenté un error poco común en otros títulos AAA de iOS: la pantalla se congeló en negro en varias ocasiones, obligándome a cerrar y reiniciar la aplicación para poder continuar.
Un hito técnico con matices
Es sorprendente que un dispositivo móvil sea capaz de ejecutar un título tan exigente como Control, uniéndose a otros lanzamientos destacados como Death Stranding y Resident Evil 4 Remake, entre otros. No obstante, la ambición técnica de Remedy parece requerir un hardware más robusto para brillar en plataformas móviles.
Si estás pensando en adquirirlo para jugar en tu teléfono, lo más recomendable es hacerlo desde un iPhone 16 en adelante. En el iPhone 15 Pro, aunque es jugable, los compromisos técnicos terminan pesando más que la conveniencia de llevar la Oficina Federal de Control en el bolsillo.
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