No todos lo hacen, pero los videojuegos, como cualquier otro medio artístico, son capaces de representar la realidad y configurarla a su modo para hacernos entender una perspectiva completamente ajena, y eso fue precisamente lo que ocurrió con Papers, Please, una joyita indie que puedes encontrar en Android y que resulta tan dolorosa como entretenida en su afán de hacerte vivir la pesadilla kafkiana de la burocracia.
Lucas Pope: el genio detrás de Papers Please
Quizá no conozcas, pero Lucas Pope es una de las figuras más interesantes y prominentes del gaming moderno. Antes de desarrollar proyectos independientes, Pope trabajó como desarrollador en Naughty Dog, pero eventualmente abandonó los juegos AAA para perseguir ideas muchísimo más personales y experimentales.
El resultado fueron juegos como Return of the Obra Dinn, o el glorioso Unsolicited. Y es que Pope entiende algo que pocos desarrolladores parecen comprender: el videojuego no solamente sirve para hacernos sentir poderosos, también puede hacernos sentir atrapados, culpables, agotados o moralmente rotos, siendo Papers, Please una de las experiencias más aterradoras, intrigantes e importantes que podríamos ver plasmadas en el gaming.
Papers, please: la pesadilla de Kafka hecha videojuego
Papers, please básicamente va de convertirnos en un inspector migratorio dentro de la ficticia nación de Arstotzka, un estado totalitario inspirado claramente en los regímenes de la Unión Soviética. Nuestro trabajo consiste en revisar pasaportes, permisos y documentos para decidir quién puede entrar al país y quién debe ser rechazado.
Pero lo verdaderamente brillante de Papers, Please es que nunca intenta romantizar esta posición; al contrario, utiliza la monotonía para retratar cómo la burocracia puede terminar deshumanizando tanto a quienes la sufren como a quienes la ejercen. Como bien dice Pope:
“Generalmente intento estar atento a ideas interesantes para juegos dentro de la vida cotidiana, y en algún momento había viajado internacionalmente lo suficiente como para comenzar a notar todo el ritual que realizan los inspectores migratorios al revisar tus documentos. Pensé que todas esas correlaciones y verificaciones podían convertirse en mecánicas de juego realmente divertidas.”
Es así como pronto comienzas a entender que detrás de cada NPC que busca pasar a Arstotzka hay historia personal: refugiados desesperados, familias separadas, terroristas, víctimas de trata o personas que simplemente buscan la manera de sobrevivir.
El simulador de burocracia por excelencia
Para darle forma a esta aventura, Lucas Pope construyó un sistema de juego tan sencillo como absurdamente brillante. Día a día tenemos que fungir como inspector migratorio, y todo nuestro gameplay ocurre desde una pequeña cabina donde debemos comparar fechas, revisar nombres, verificar fotografías, detectar inconsistencias y memorizar nuevas reglas que cambian prácticamente todos los días. Resume Pope:
"Aquí no eres el héroe que intenta cruzar la frontera, sino el guardia que revisa documentos. No eres quien entrega los documentos secretos, solo los retienes hasta que alguien venga a recogerlos. No derribas al terrorista ni lo arrastras fuera del lugar; simplemente presionas el botón de DETENER y llamas a los guardias.”
Lo aterrador es cómo el juego convierte la rutina en presión psicológica pura: mientras más personas proceses, más dinero ganas; pero cada error significa multas que afectan directamente a tu familia, la cual depende completamente de ti para sobrevivir. Eso provoca que constantemente estés dividido entre actuar rápido para tu propia convenciencia o tomarte el tiempo suficiente para hacer lo correcto.
Papers, Please no necesita grandes cinemáticas para hablar de la corrupción institucional, el miedo o la deshumanización, basta con obligarte a sellar un pasaporte mientras alguien te suplica entre lágrimas que no lo mandes de vuelta a su país.
La mejor versión de Papers, Please
Aunque el juego nació originalmente para PC en 2013, fue hasta 2022 cuando finalmente llegó a dispositivos móviles Android e iOS. Y curiosamente, es aquí donde la experiencia parece encontrar su forma definitiva. Revisar documentos con la pantalla táctil, arrastrar papeles con los dedos y sellar permisos manualmente hace que todo se sienta muchísimo más físico e inmersivo que usando mouse y teclado.
Un poco de lo mismo pasa con la interfaz, la cual parece haber sido diseñada naturalmente para celulares. Además, el ritmo fragmentado de las sesiones termina beneficiando muchísimo al juego: puedes jugar en la fila del banco o las tortillas, cerrar la aplicación, respirar un poco y volver más tarde para continuar.
No voy a mentir: mi paso por Papers, Please fue extraño, agotador pero también profundamente fascinante. Sí, es divertido desde una perspectiva mecánica: encontrar inconsistencias y optimizar tus decisiones genera una satisfacción muy particular.
Pero también es un juego duro, y, creo yo, bastante necesario, y es que Papers, Please no solamente quiere entretenerte, quiere incomodarte, cuestionarte y, lo que me parece la lección más valiosa, hacerte entender que los videojuegos también pueden convertirse en arte cuando dejan de perseguir únicamente la diversión. Por mi parte, corre como una absoluta recomendación. Además, apenas cuesta 99 pesos en Android e iOS.
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