Rockstar Games lleva años construyendo mundos que parecen cada vez más cercanos a la realidad: sus ciudades están llenas de detalles, los personajes tienen rutinas, los vehículos se comportan de maneras reconocibles y prácticamente cada rincón parece diseñado para hacer que el jugador sienta que está dentro de un mundo que continúa funcionando aunque no esté prestando atención. Sin embargo, para Rob Nelson, codirector de Rockstar North y uno de los responsables de GTA VI, existe una frontera que el estudio no está dispuesto a cruzar: el realismo deja de ser útil cuando comienza a perjudicar la experiencia del jugador.
La realidad no siempre es divertida
En una reciente entrevista con la revista Love, Nelson explicó que el objetivo de Rockstar no está en conseguir que cada elemento de GTA 6 sea lo más realista posible, lo que buscan más bien es utilizar el realismo como una herramienta para reforzar la inmersión. Parece una diferencia pequeña, pero en realidad explica buena parte de las decisiones que el estudio ha tomado durante el desarrollo del juego.
Para Nelson, algunas situaciones necesitan parecer realistas porque eso ayuda a que el jugador crea en el mundo que tiene delante, pero en otras, reproducir fielmente determinados aspectos de la realidad puede hacer que jugar resulte innecesariamente tedioso.
"A veces, necesitas que las cosas parezcan realistas para contribuir a esa sensación de inmersión, y, a la inversa, a veces necesitas renunciar al realismo en favor de lo que sea más conveniente para el jugador. El realismo puede ayudar mucho a la inmersión, pero demasiado puede resultar tedioso, así que intentamos encontrar el equilibrio adecuado", explica Rob Nelson.
Puede resultar hasta cierto punto parádojico porque hay una idea que suele acompañar a los juegos de Rockstar: cuanto más detallado y realista es el mundo, mejor es la experiencia, y de hecho, eso es lo que su público siempre espera de ellos. Pero esa relación no siempre funciona, y la realidad está llena de actividades rutinarias que nadie querría convertir en mecánicas obligatorias dentro de un videojuego.
Nelson reconoce precisamente ese problema: el realismo puede contribuir enormemente a la inmersión, pero llevarlo demasiado lejos puede terminar convirtiendo una experiencia diseñada para entretener en una sucesión de tareas que simplemente debemos completar.
La prioridad de Rockstar, según sus declaraciones, es conseguir que el jugador se conecte con el mundo, sus personajes y la narrativa. Si una mecánica extremadamente realista interfiere con ese objetivo, entonces el estudio está dispuesto a eliminarla, simplificarla o directamente ignorarla.
Rockstar ya ha eliminado realismo para facilitar el juego
No es la primera vez que el estudio toma una decisión de este tipo, recordemos que durante el desarrollo de GTA 6, Rockstar también trabajó en una mecánica relacionada con la comida que habría permitido comprar alimentos y reabastecer el refrigerador de Jason y Lucia. La idea podía reforzar el nivel de detalle del mundo y añadir otra capa de interacción cotidiana para los protagonistas, sin embargo, el estudio terminó simplificando esta mecánica porque llevarla demasiado lejos habría complicado innecesariamente la experiencia.
Y es que GTA VI no necesita simular nuestra vida y quizá esa sea la mejor manera de entender lo que están haciendo desde Rockstar: el objetivo no es construir una simulación perfecta de la realidad, es crear un mundo suficientemente creíble como para que podamos creer en él, aunque esto implica aceptar ciertas contradicciones.
Los vehículos pueden necesitar combustible, pero el proceso no tiene por qué convertirse en una tarea larga, los personajes pueden tener necesidades cotidianas, pero no todas deben transformarse en sistemas que el jugador tenga que administrar, la ciudad puede estar llena de detalles realistas, pero esos detalles deben estar al servicio de la experiencia.
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