
En una época en la que primaba el metroidvania en cada entrega de Castlevania, Konami decidió dar un giro en el timón y llevar su franquicia de vampiros a un terreno completamente inesperado. Fue así como nació Castlevania: Judgment, un juego de peleas con varios de los personajes más icónicos de la franquicia y con arte del mismísimo Takeshi Obata, el artista de Death Note.
El juego de Castlevania que quería romper el molde
Corría el año 2008 y, después del lanzamiento de Castlevania: Order of Ecclesia para Nintendo DS, Koji Igarashi inició la producción de un nuevo juego de la serie, pero en esta ocasión de peleas. La idea era simple: reunir a personajes de distintas épocas de la serie y enfrentarlos en un mismo escenario, aprovechando además las posibilidades que ofrecía el hardware del Nintendo Wii.
De esta manera, Castlevania: Judgment se convirtió en un juego de lucha en arenas 3D con movimiento libre, donde era posible controlar a personajes como Simon Belmont, Alucard, Maria Renard y Dracula. Los combates permitían desplazarse por los escenarios, destruir objetos, utilizar armas secundarias clásicas de la saga y llenar una barra de energía para ejecutar ataques especiales, mientras que el Wii Remote servía para realizar buena parte de las acciones.
Para el apartado de arte, Konami recurrió a Takeshi Obata, conocido por ilustrar Death Note, Hikaru no Go y Bakuman, con la intención de darle una imagen renovada a los personajes y acercar la franquicia al público del manga y el anime. El resultado, aunque bastante bueno, se alejó bastante de la identidad visual que Ayami Kojima había construido para Castlevania: Simon Belmont parecía Light Yagami, Maria Renard adoptó una estética gótica lolita y otros personajes recibieron rediseños que dividieron rápidamente a los fans.
Con una calificación de 49 en Metacritic, Castlevania: Judgment no consiguió convencer ni a la crítica ni a buena parte de los jugadores. La cámara, los controles por movimiento y una jugabilidad considerada repetitiva fueron algunos de sus principales problemas, mientras que los cambios de diseño tampoco ayudaron a conectar con los veterano de la saga. A esto se sumaron unas ventas terribles, con alrededor de solo 3,000 copias durante su primera semana en Japón, haciendo de esta entrega un absoluto fracaso.
Difícilmente volveremos a ver un título así, especialmente ahora que Castlevania: Belmont’s Curse parece tomar otro camino. Aun así, Judgment es recordada como una de las entregas más extrañas de la saga y al día de hoy, todo un clásico de culto que ha quedado atrapado en la Nintendo Wii.
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