
The Legend of Zelda cumple 40 años y, aunque es una de las franquicias más importantes de los videojuegos, también es un ejemplo perfecto de cómo la cochina nostalgia puede convertirse en un negocio bastante rentable. Desde vendernos Ocarina of Time en prácticamente todas sus consolas, hasta publicar libros para resolver los misterios de Hyrule y lanzar productos que nos hacen querer vaciar la cartera, Nintendo sabe perfectamente cómo sacarle provecho a nuestra infancia.
Pero ¿realmente está mal que una compañía aproveche el cariño que sentimos por sus videojuegos? Nos hemos dado a la tarea de repasar algunas de las ocasiones en las que Nintendo ha recurrido a la nostalgia para seguir haciendo rupias con Zelda, desde sus constantes relanzamientos hasta los productos de colección y las ediciones especiales que muchos fans ni siquiera pueden conseguir.
Ocarina of Time: el viejo confiable
Basta con ver cuántas veces nos han vendido Ocarina of Time. Salió para Nintendo 64 en 1998 y, pocos años después, en 2002, llegó a Gamecube esta vez con un extra, el modo Master Quest, una versión más difícil que hacía que los templos fueran más complejos y hasta extraños a lo David Lynch con vacas por todos lados. También en 2003 en algunas tiendas te regalaban un bundle con varios juegos y adivinaron, Ocarina of Time estaba aquí. Luego, en 2007, el legendario título llegó a la Consola Virtual de Wii. Pero esperen, ¡hay más! Para 2011 pudimos disfrutarlo con un lavado de cara precioso en 3DS.
Curiosamente, para el más reciente lanzamiento, Nintendo lo vendió como un remake y, aunque la línea entre remaster y remake es muy difusa hoy en día, la comunidad parece estar más del lado de que esto es un remaster, con un buen lavado de cara y una pantalla extra que hace la vida más fácil. Pero sí, otra vez nos vendieron el mismo juego.
Claramente, el juego original también se podía comprar desde la mejor consola de la historia, la Wii U, aunque ustedes no están listos para esta conversación. En Nintendo Switch la cosa cambió y Nintendo quería empezar a cobrar por el servicio online. ¿La estrategia? Además de ofrecer juego en línea, al pagar la suscripción tienes acceso a la adictiva nostalgia, es decir, a varias bibliotecas de juegos de sus consolas clásicas, entre ellas la de Nintendo 64, sí, la netflixización también alcanzó a Nintendo.
Ocarina of Time fue uno de los primeros títulos en llegar al servicio, lo que demuestra la importancia que tiene para Nintendo. Y si te das cuenta, sin contar las consolas portátiles, nos han vendido el mismo juego en cada consola. Sí, algunas versiones tienen agregados, pero ¿qué otro título puede lograr esto sin que la comunidad se queje?
No estamos diciendo que estos lanzamientos sean malos, al contrario, muchos son excelentes formas de acercar estos juegos a nuevas generaciones o permitir que los fans vuelvan a disfrutarlos. Pero es curioso que Nintendo tenga tan claro el valor de sus clásicos y que, cada cierto tiempo, encuentre una manera de volver a ponerlos en nuestras manos.
Convirtiendo las teorías de los fans en una mina de oro
Pero el negocio de la adictiva y dulce nostalgia no se queda ahí. La gran mayoría de las sagas te venden el libro de arte, la taza, el llaverito y sí eres Ubisoft en 2021 hasta NFT, pero Zelda tiene algo especial, una cronología que llevó a los fans a crear teorías y conectar cada pequeña y minúscula coincidencia entre los juegos para descifrarla.
Así que decidió lanzar Hyrule Historia, un libro donde se revelaba la verdadera cronología de la saga. Se nota que escucharon a los fans, ya que, al igual que en algunas de las teorías, aquí podíamos ver que la historia se desarrollaba en diferentes líneas temporales, tres, en lugar de las dos que mencionaban algunos fans.
Este caso fue muy interesante, ya que, antes de The Legend of Zelda: Skyward Sword, la verdad es que Nintendo no hablaba demasiado de la cronología. Se limitaba a decir que este juego era secuela de aquel y así. Para el 25 aniversario decidieron sacarle provecho a la curiosidad de los fans por la cronología, tanto con el libro Hyrule Historia como con el nuevo título, pero algo salió mal.
Skyward Sword llegó rumbo al final de la vida de Wii y sus ventas fueron bajas. Después de un aniversario donde la cronología era uno de los temas más importantes ya que este título se presumía como el primero de la cronología, en 2017 llegó el siguiente juegazo de la saga, The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Sin embargo, aquí no había ni rastro de aquella cronología y es que el juego parecía no encajar fácilmente en ninguna de las líneas temporales presentadas por Nintendo.
Teorías había muchas, pero el nuevo juego de la saga más bien parecía una mezcla con elementos de todos los títulos anteriores. Más adelante, Nintendo terminó por explicar que este juego y Tears of the Kingdom ocurren en un futuro lejano esto en el libro Creating a Champion, donde todas las demás historias forman parte de un periodo conocido como “la era de los mitos”.
Eiji Aonuma, el patrón productor de la franquicia, explicó que esta decisión fue intencional: querían que el juego se sintiera libre de las restricciones rígidas de las tres ramas temporales fijadas en Hyrule Historia. Sentimos que este movimiento obedece al mercado. Skyward Sword, el primero de la cronología, vendió cerca de 4 millones de unidades, mientras que Breath of the Wild vendió 34 millones, convirtiéndose por mucho en el juego más vendido de la saga.
Entonces, ¿para qué nutrir una cronología que, al menos en términos comerciales, demostró ser parte de un nicho? Además, podrías alejar a nuevos jugadores si sienten que deben jugar otros 17 juegos antes. Pregúntale a cualquiera si no se lo piensa dos veces antes de jugar Kingdom Hearts o Final Fantasy, con títulos que llegan hasta el número 16, y eso que ni siquiera están conectados.
Los juegos del hambre de la consola de Zelda
Para este punto hay que volver al presente, ya que Ocarina of Time no es lo único que Nintendo ofrece para celebrar el 40 aniversario de su saga. También tiene a la venta una consola de edición especial, por la cual muero y que ninguna página me dejó comprar. Y aquí radica el problema, ¿cómo es posible que los fans de toda la vida no puedan acceder a esta consola, mientras unos pocos revendedores, con sus legiones de bots, acaparan todas las unidades disponibles y después quieren venderlas más caras?
Ya ni siquiera es la compañía dueña de la IP la que quiere aprovecharse de la nostalgia, sino un tercero. Y ojo, Nintendo ha sabido combatir esto. Durante el lanzamiento de Tears of the Kingdom también hubo una consola de edición especial y, la verdad, era muy fácil de encontrar. En cuanto a la más nueva, Nintendo ha dicho que tendrá más stock, así que solo el tiempo dirá si esta consola podrá estar al alcance de todos.
Está bien vivir de la nostalgia
Usar la nostalgia para vender no tiene por qué estar mal. El problema llega cuando las compañías quieren vivir únicamente de ese sentimiento de que antes todo era mejor. Se vale sacar The Legend of Zelda: Ocarina of Time por octava vez, siempre y cuando también nos den un nuevo Zelda de mundo abierto y otro en 2D. Básicamente, lo que han hecho con la franquicia.
Lo de la cronología neta mejor lo olvidamos, nuestro consejo es que jueguen cada título de forma independiente, no necesitan estar conectados para ser maravillosos. Y, por otro lado, quizás estamos hablando de una lucha perdida. The Legend of Zelda: Ocarina of Time para Switch 2 ya salió y estamos seguros de que muchas personas lo jugarán por octava vez. Pero también estamos seguros de que muchos otros jugadores descubrirán por primera vez este increíble juego.
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