Rocket League es bien conocido por la comunidad: aquel juego que combinó fútbol y coches tomó a la industria por sorpresa en 2015. Y luego de años con un modelo de monetización tradicional, pasó a convertirse en uno de los free-to-play más importantes. Sin embargo, lo que no muchos conocen es de dónde surgió la idea de tan único gameplay: la historia se remonta casi desde los inicios de Psyonix, cuando un pequeño experimento se convirtió en una máquina de dinero.
La historia de Rocket League: el experimento que lo cambió todo
Cuando hablamos de juegos de deportes, Rocket League es uno de los primeros en salir a la conversación; lo mismo sucede si mencionamos los racing games más populares. Esta combinación de géneros tiene a miles de jugadores enganchados mes a mes. Y todo eso se lo debemos al afán de Psyonix por crear su juego original: la idea surgió de las entrañas del estudio, mucho antes de decidir desarrollar algo tan peculiar.
La historia de origen se ha contado pocas veces, siendo una de ellas cuando el fundador del estudio, Dave Hagewood, la confesó en una antigua entrevista para Los Ángeles Times. Dave creó Psyonix en el 2000, pero no desde cero. Antes ya era dueño de una exitosa empresa centrada en Internet WebSite Machines. Así que retomó a varios desarrolladores que ya tenía en nómina para fundar el estudio.
Luego de dos juegos cancelados, y la creación de mods a petición de Epic Games, se aventuró a desarrollar su propio éxito. De ahí nació Track Addict, un videojuego de carreras al estilo de SSX o Tony Hawk, en donde la acción y las acrobacias extravagantes eran los protagonistas. Aquí podemos ver los inicios de Rocket League: los autos del juego tenían propulsores que los lanzaban por los aires. Para ello, tuvieron que desarrollar un motor gráfico propio, que soportara físicas complejas, el mismo que siguieron utilizando más adelante.
Sin embargo, fue en el desarrollo de Track Addict que experimentaron con el concepto. Según recuerda Hagewood, un trabajador anónimo simplemente dejó un balón en el escenario de pruebas, sin ninguna razón aparente. Pero sus compañeros quedaron enganchados a golpearlo con sus coches:
“La gente siempre pregunta cómo surgió el juego. Para ser completamente honestos, ni siquiera teníamos la intención de hacer este juego. Estábamos desarrollando algo completamente diferente cuando alguien lanzó un balón al escenario. Empezamos a golpearlo de un lado a otro y nos volvimos adictos. Jugábamos todo el tiempo. Así que teníamos dos opciones: dejar de jugar, porque no estábamos avanzando con el otro proyecto, o convertirlo en nuestro producto a tiempo completo. Eso fue lo que terminamos haciendo”.
El predecesor espiritual de Rocket League
Como reconoce Hagewood, decidieron que esa anécdota se convirtiera en su carta más fuerte para su futuro. Más pronto que tarde, comenzaron el desarrollo de su segundo juego original, uno centrado en ese concepto que les había fascinado, en el que creían firmemente. Así fue como nació Supersonic Acrobatic Rocket-Powered Battle-Cars de 2008, el que podríamos considerar como la precuela de Rocket League.
Si revisitamos Supersonic Acrobatic Rocket-Powered Battle-Cars, podemos notar que la estética futurista, las mecánicas de salto y tiro, y más detalles que caracterizan a la franquicia están presentes desde ese entonces. Obviamente, con un apartado gráfico correspondiente a la séptima generación de consolas. Entonces, ¿por qué la mayoría de fanáticos no conoció la propuesta hasta Rocket League? Hagewood cree que fue obra de malas decisiones de marketing.
Dicha entrega fue un fracaso comercial, no al grado de poner en riesgo a Psyonix, pero sí como para que los directivos desecharan la saga. Pero Dave Hagewood era diferente, seguía convencido de que no había nada malo dentro del videojuego como para cancelarse. Así que fue prudente, y a la par de que codesarrollaba otras experiencias, dejó a un grupo reducido de trabajadores creando la secuela.
La espera se tardó años en terminar, pero cuando lo hizo, se convirtió en un éxito rotundo. Rocket League llegó a consolas y PC en 2015, y en tan solo 10 meses consiguió las 5 millones de copias vendidas y los 110 millones de dólares generados, de acuerdo con Game Developer. De esta manera, Psyonix se convirtió en un referente de la industria, que poco más tarde fue adquirido por Epic Games para consolidar su negocio redondo.
La historia de Rocket League demuestra que algunas de las ideas más exitosas de la industria nacen por accidente, aunque convertirlas en un fenómeno mundial requiere años de trabajo y mucha confianza en el proyecto. Psyonix estuvo a punto de abandonar una fórmula que inicialmente pasó desapercibida, pero terminó creando uno de los juegos deportivos más reconocibles de la última década.
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