
Considerado todo un ícono de los videojuegos, el código Konami se ha vuelto mundialmente popular por más de una razón: lo ves en series de televisión, sirve para desbloquear ese traje oculto que se ve tan bien y cientos de desarrolladores lo han usado como guiño. Pero lo cierto es que dicho código nació como un error, o por lo menos así lo asegura su propio creador.
¡Serindipia de Konami!
Corría el año 1985 y Gradius, el bullet hell en el que debíamos enfrentarnos a oleadas de enemigos a bordo de una nave, estaba en plena producción por parte de Konami. Había llegado a la etapa de pruebas pero había un problema: su dificultad hacía complicado avanzar por los niveles más avanzados, algo especialmente molesto para Kazuhisa Hashimoto, el programador encargado de probar el juego.
Para facilitar su trabajo, ideó una sencilla combinación de botones que le permitía conseguir todos los potenciadores de la nave al instante, sin tener que superar cada escenario por sus propios méritos. Esta secuencia era:
Arriba, arriba, abajo, abajo, izquierda, derecha, izquierda, derecha, B, A.
Sin embargo, Hashimoto cometió un descuido: olvidó eliminar aquella secuencia antes de que Gradius llegara a las tiendas. Así que el truco terminó en la versión comercial y, lejos de convertirse en un motivo de preocupación para Konami, pronto empezó a circular entre los jugadores, y en una época sin redes sociales, el truco empezó a pasar de boca en boca por los patios escolares y las revistas especializadas.
Extendiendo la leyenda
En primera instancia, Konami podría haber considerado aquel código un simple error, pero terminó convirtiéndolo en una de sus señas de identidad. La compañía empezó a reutilizarlo con distintas funciones, desde facilitar partidas hasta desbloquear secretos. En Teenage Mutant Ninja Turtles III: The Manhattan Project, por ejemplo, servía para acceder a vida ilimitadas, mientras que en Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty restauraba la salud del protagonista así cmo sus municiones.
Silent Hill también se sumó a la tradición: en la tercera entrega, introducir la combinación permitía desbloquear un atuendo especial para Heather. Y eso sin contar otras apariciones dentro del propio catálogo de Konami, como Castlevania: Harmony of Dissonance, donde permitía controlar a Simon Belmont, el héroe clásico de la saga, en el boss rush del juego.
Saltando a la cultura pop
Lo curioso es que la cosa no se quedó en Konami: el código pronto saltó a la cultura pop y llegó a producciones que poco tenían que ver con el matamarcianos ochentero. En Ralph, el demoledor, la película de Disney de 2012, el villano King Candy utiliza un mando de NES para introducir el código y acceder al código fuente de Sugar Rush. También ha aparecido en series como Gravity Falls, Futurama y The Amazing World of Gumball, y por supuesto los videojuegos no se quedaron fuera.
En Anthem, de BioWare, introducirlo en la pantalla de inicio permitía escuchar una versión chiptune de su música, mientras que en Borderlands 2 servía para desbloquear una opción de cámara adicional. Incluso Blizzard recurrió a él en la página oficial de Overwatch, donde activaba un guiño que hacía llover una lluvia de figuras.
En los años 80, una época en la que los foros de Internet eran poco más que un sueño, hablar del código Konami era casi hablar de mitología. Conocerlo significaba tener acceso a un secreto que podía cambiar por completo el rumbo de una partida. Hoy, la combinación sigue recordándose, e incluso Konami lo ha integrado en títulos como Castlevania: Belmont's Curse. En conclusión, definitivamente este código fue la serindipia de Konami.
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