A este jugador se le daño su NVIDIA GTX 1080 y la revivió usando el método más poco ortodoxo, meterla en el horno: "¡No, GTX 1080, hoy no te mueres!"

Kenth

Editor

Uno de los miedos más persistentes en la comunidad de PC gaming es el deterioro de la tarjeta gráfica. Aunque todos los componentes tienen una vida útil limitada, pocos fallos duelen tanto como el de la GPU. Sin embargo, existen métodos extremos para intentar prolongar la salud del hardware, y un jugador lo llevó al siguiente nivel: metió su NVIDIA GTX 1080 al horno para intentar revivirla.

Esta historia se dio a conocer en Reddit a través del usuario WilczeQSS, quien tras ocho años con su tarjeta, comenzó a notar "artefactos" visuales y puntos negros en la pantalla, síntomas clásicos de una GPU dañada. Ante la desesperación, y tras agotar las opciones convencionales, decidió recurrir a una técnica arriesgada que, para sorpresa de muchos, funcionó: “¡No, GTX 1080, hoy no te mueres!”, celebró el usuario.

Antes de llegar a este punto, el jugador ya había intentado de todo. Aplicó mantenimiento preventivo cambiando la pasta térmica y los thermopads, limpió la placa con alcohol isopropílico y reinstaló los controladores, pero nada dio resultado. Fue entonces cuando decidió aplicar la "técnica prohibida" del horneado, asegurando que ahora podrá jugar títulos como Forza Horizon 6 desde el día de su estreno.

¿Por qué meter una GPU al horno puede repararla?

Este método es conocido técnicamente como reflow casero y busca reparar los fallos de conexión en los componentes internos de la placa. La lógica detrás de este proceso poco ortodoxo es que el calor del horno, que suele rondar entre los 190 y 200 grados, permite que el estaño de las soldaduras se ablande o se funda lo suficiente. Al "fluir", el material puede sellar las microfisuras que impiden que el chip funcione correctamente, además de eliminar cualquier rastro de humedad.

No obstante, es fundamental señalar que este no es un método garantizado. El éxito depende de una precisión absoluta en el tiempo de exposición; un exceso de calor puede dañar el componente de forma definitiva por sobrecalentamiento o derretir partes plásticas.

Riesgos y precauciones

A pesar del éxito de WilczeQSS, esta práctica conlleva complicaciones serias. El proceso puede liberar gases tóxicos, lo que obligaría a realizar una limpieza profunda del horno antes de volver a utilizarlo para cocinar alimentos. Por estas razones, no es una técnica recomendada para la mayoría de los usuarios debido a los riesgos químicos y técnicos implicados.

Para este jugador, sin embargo, el resultado fue positivo. No solo recuperó una gráfica con casi una década de servicio, sino que podrá seguir disfrutando de sus títulos favoritos con una pieza que, en su momento, representó el estándar de la gama alta.

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