
El legado del "Gus" Rodríguez sigue teniendo repercusión en nuestra actualidad. No solo la revista Club Nintendo influyó para que los mexicanos se enamoraran de los videojuegos: existió un programa de televisión que dejó huella en miles de niños de los noventa. Todos ellos vieron con tristeza y nostalgia la última emisión, sobre todo porque representaba una lucha constante contra la piratería.
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El programa que revolucionó la industria del gaming en México
Cuando mencionamos el nombre Nintendomanía, un montón de recuerdos vienen a nuestra mente. Y es que estamos hablando de un programa de televisión mexicano dedicado a los videojuegos de Nintendo, que se transmitió entre 1995 y 2000 por TV Azteca. En tan solo cinco años, "Gus" Rodríguez, Maggie Hegyi, Mark Tacher, Daniel Avilés "Densho" y Alejandra Urdiain conquistaron al público joven de la época.
Sin embargo, el camino para llegar al éxito no fue sencillo: el programa nació como una extensión natural de la revista Club Nintendo, fundada y dirigida por Gustavo “Gus” Rodríguez, una leyenda del periodismo de videojuegos. Hacia 1995, Teruhide Kikuchi, representante de Nintendo en Latinoamérica, propuso a Gus crear un espacio televisivo para promocionar los productos de la marca, aprovechando el éxito de la revista.
De acuerdo con videos en donde se cuenta la creación Nintendomanía, inicialmente Gus propuso el proyecto a Televisa, pero la empresa lo rechazó al considerarlo publicidad disfrazada y pretender cobrarlo como tal. Entonces, Kikuchi y Gus acudieron a la recién nacida TV Azteca, que aceptó darle espacio en su programación. Nintendo financió gran parte de la producción; incluso Gus aportó dinero propio en los inicios.
Así, la mañana del 25 de marzo de 1995, se emitió el primer capítulo de Nintendomanía. El formato inicial era 30 minutos de videojuegos, en donde Gus, junto con su hijo Gustavo Javier Rodríguez "Chavo", hablaban de noticias y próximos lanzamientos de la Gran N. Rápidamente, el formato tomó relevancia en la industria mexicana de gaming, que hasta ese entonces, seguía dando sus primeros pasos fuera de la piratería.
El éxito tenía que acabar: el cierre de Nintendomanía
De 1995 a junio de 1998 se transmitió por Azteca 13 (Canal 13); a partir de junio de 1998 pasó a Azteca 7. Fue la “biblia” semanal de los gamers: enseñaba a jugar, generaba comunidad y trataba los videojuegos con pasión. La clave, de acuerdo con el Gus, era no tratar este hobby como una cuestión de niños. La seriedad de sus reportajes, la sinceridad de sus reseñas y el conocimiento de un experto en guías le otorgaron un estilo que nunca se había visto en la televisión.
Así que el rating nunca fue un problema para Nintendomanía, sino todo lo que había a su alrededor. En el 2000, TV Azteca decidió sacarlo del aire, bajo la excusa de que se habían quedado sin presupuesto para seguirlo manteniendo. Y es que, ese mismo año, Nintendo Latinoamérica sufrió una reestructuración total, dándole salida a aquellos directivos que confiaron en el programa, y dejando a otros que no querían seguir financiando con patrocinios.
Una despedida emotiva y digna de la leyenda
Con las cartas echadas sobre la mesa, el equipo de producción preparó una grata despedida. El 22 de julio del 2000 se emitió Nintendomanía por última vez, en un programa que transcurrió con total normalidad. Densho y el Chavo leyeron las cartas de los fanáticos como acostumbraban, Gus dio la sección de nuevos lanzamientos sin dar una pizca de temor y Alejandra seguía alentando a la comunidad a seguir disfrutando de este hobby. La razón de esta despreocupación por el final la explicó Javier Rodríguez años más tarde:
"Grabamos como bloques de cuatro programas por día, entonces un mes no grabábamos y nada más hacíamos las voces en off, habíamos grabado y nos dijeron: pues nos vamos en un mes y al faltando dos o una semana del último episodio, en julio del 2000 nos dicen: este es que ya es el último programa"
Sin embargo, entorno al final del capítulo, comenzó la cápsula final; una en la que se hacía una hermosa reflexión final sobre los videojuegos. Ejemplos como Perfect Dark o The Legend of Zelda se mostraron en pantalla, pero no como algo triste, sino como el comienzo de una nueva aventura. Justo antes de entrar los créditos, Gus cerró con un mensaje motivacional que dejó huella: “Siempre hay una recompensa más allá del Game Over”. Por último, los agradecimientos a la producción fueron acompañados por un montaje de Ocarina of Time, con Zelda's Lullaby de fondo.
Más allá de su última emisión, Nintendomanía dejó una huella que trascendió a la propia televisión y ayudó a demostrar que los videojuegos podían tratarse con seriedad en México. El trabajo de Gus Rodríguez y su equipo marcó a toda una generación de jugadores, convirtiendo al programa en uno de esos recuerdos que, incluso después de tantos años, siguen demostrando que un Game Over no necesariamente significa el final.
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