Alguien comenzó a jugar Pokémon Rubí después de 20 años; ahora la batería interna está agotada y eso convierte el juego en una pesadilla

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Kenth

Editor

Imagina que decides revivir los viejos tiempos desempolvando una de las consolas portátiles de tu infancia para disfrutar de ese juego que tanto te acompañó, solo para llevarte una sorpresa bastante desagradable. Esto es precisamente lo que le sucedió a una redactora que, al intentar retomar su partida de Pokémon Rubí después de dos décadas, se topó con el temido mensaje de que la pila interna del cartucho se había agotado.

La historia fue compartida en un artículo de GamePro, donde relata cómo se llevó este trago amargo al encender su vieja Game Boy Advance SP, la cual también presentaba una batería deteriorada por el tiempo. Si bien solucionar el problema de la consola es sencillo —basta con reemplazar el componente por uno nuevo—, la situación con el cartucho de juego es considerablemente más compleja debido a que la batería se encuentra soldada en su interior.

Este inconveniente técnico revela un detalle muy curioso sobre la arquitectura de los cartuchos de Game Boy Advance. A diferencia de lo que ocurría con la Game Boy original, los juegos de GBA ya no dependían de una batería para almacenar los datos de guardado, sino que utilizaban una memoria flash no volátil. El verdadero culpable en este caso es el reloj interno del juego, un componente que sí requiere energía continua de una pila de tipo botón para gestionar los eventos en tiempo real.

Atrapada en una partida guardada de 2005

Al dejar de funcionar el reloj interno por la falta de energía, el sistema del cartucho sufrió una especie de viaje en el tiempo. La última posición registrada de manera correcta correspondía a un guardado realizado entre 2005 y 2006, situando al personaje de nuevo en los inicios de la región de Hoenn. 

Al congelarse el contador de tiempo, los registros de sesiones posteriores no pudieron procesarse de la forma habitual, dejando como único respaldo aquel archivo de hace más de 20 años.

Como consecuencia directa, la jugadora perdió horas de avances, capturas y entrenamientos posteriores, dando por olvidados los recuerdos de sus partidas más recientes. A pesar de la pérdida, el cartucho aún conserva al equipo Pokémon y al personaje original de 2005, lo que abre una ventana perfecta para apelar a la nostalgia y revivir los combates clásicos de la tercera generación.

Afortunadamente para los entusiastas del formato físico, los cartuchos de GBA no están completamente desahuciados. Hoy en día es posible soldar una nueva batería interna para restaurar las funciones del reloj o utilizar adaptadores de hardware especiales conectados a una PC para respaldar y salvar los archivos de guardado directamente en formato digital; métodos que, aunque requieren cierta destreza técnica, se han vuelto muy populares para preservar el legado de los videojuegos.

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