
Como amante de los metroidvanias, era inevitable que en algún momento me topara frente a 9 Years of Shadows. Lo curioso es que no descubrí este juego cuando salió, sino mucho antes, cuando estaba en producción y Champ lo anunciaba a través de ese hermoso canal que es Plano de Juego.
Y es que lo verdaderamente fascinante de esta obra, además de su jugabilidad, por supuesto, radica en que se trata de un producto cien por ciento mexicano: un sensacional metroidvania que terminó viendo la luz gracias a una exitosa campaña de Kickstarter.
De México para el Mundo
Aunque sus operaciones datan desde 2016, formalmente Halberd Studios nace en 2021 en Guadalajara, Jalisco. Liderados por Miguel Hasson, este equipo quería demostrar que México podía ser competencia en la industria del gaming, produciendo sus propias experiencias. Y fue así como comenzó a tomar forma la idea de 9 Years of Shadows, una aventura que ambiciosamente buscaba destacar por méritos propios dentro de una escena dominada por gigantes del metroidvania.
Cuando surge la idea, la intención del estudio no es para nada reinventar el hilo negro del género ni romper con lo establecido. Por el contrario, Halberd pretendía ofrecer una obra que dominará las bases de su jugabilidad.
De esta manera, asentados sobre dos experiencias fundamentales, la exploración de Castlevania: Symphony of the Night y la precisión de plataformas de Mega Man, el equipo se propuso perfeccionar la fórmula clásica mientras construía una identidad visual completamente propia.
Talento, suerte y una exitosa campaña de Kickstarter
9 Years of Shadows nos pone en la piel de Europa, una poderosa guerrera armada con una alabarda. Durante nueve años, el mundo ha permanecido sumido en una oscuridad absoluta después de que una misteriosa maldición emanara desde el Castillo de Talos, una gigantesca fortaleza que deberemos superar acompañados de Apino, un pequeño espíritu flotante, excusa del corazón mecánico y narrativo de la experiencia.
Para 2020, Halberd contaba con una demo bastante impresionante que ya permitía apreciar el enorme potencial artístico del proyecto. Con una identidad visual estaba perfectamente definida, el pixel art lucía espectacular y las animaciones parecían sacadas de una producción mucho más costosa. Sin embargo, el estudio necesitaba recursos para convertir aquella promesa en una realidad.
Fue entonces cuando decidieron apostarlo todo a Kickstarter, justo cuando el mundo comenzaba a paralizarse por la pandemia de COVID-19. La meta inicial era relativamente modesta: apenas 15 mil dólares, pero gracias al impacto que causó su apartado visual, la campaña alcanzó su objetivo en apenas unas horas y terminó recaudando más de 2.2 millones de pesos mexicanos gracias al apoyo de más de cuatro mil patrocinadores. El dinero extra permitió financiar versiones para consolas, añadir más jefes, incorporar actuaciones de voz.
Y por si fuera poco, conscientes de los juegos a los que les debían todo, una de las primeras cosas que hicieron en Halberd fue intentar contactar a una auténtica leyenda del medio: Michiru Yamane. Para cualquier fan de los metroidvanias, ese nombre es sinónimo de historia, pues fue una de las principales responsables de la inolvidable banda sonora de Castlevania: Symphony of the Night, además de muchos otros Igavanias.
A partir de ahí se formó un auténtico dream team musical que también incorporó a Norihiko Hibino, reconocido por su trabajo en Metal Gear Solid, y a Alejandro Sgarlatta, compositor principal de Halberd. Juntos construyeron una banda sonora extraordinaria que no solo acompaña la aventura, sino que, literalmente forma parte activa de ella.
Otro aspecto que hizo que este juego destacara especialmente fue la forma en que celebra sus raíces mexicanas sin recurrir a estereotipos. En lugar de llenar la pantalla de sombreros, cactus, calacas o referencias más bien superficiales, Halberd optó por una estética que remitiera al arte de los muralistas Diego Rivera o David Alfaro Siqueiros. Del mismo modo, la historia de Europa gira alrededor de la pérdida y la batallas de seguir adelante, temas profundamente conectados con la relación que la cultura mexicana mantiene con la muerte.
Todo esto se complementó con el talento de un equipo formado principalmente por artistas, animadores, diseñadores y programadores mexicanos que demostraron que el nivel de producción este país puede competir sin complejos con estudios de cualquier parte del mundo. Como dijo el buen Champ Casillas, pienso yo, resumiendo la experiencia general del equipo:
"9 Years of Shadows es el proyecto de una vida para muchos [...]. Es mi vida entera. Todo lo que he aprendido, todo lo que he hecho, todo lo que me gusta, todo lo que quiero mostrar ahí está."
El resultado final
El camino post Kickstarter no fue nada sencillo. Como ocurre con muchos proyectos independientes, el crecimiento de las ambiciones trajo consigo nuevos desafíos. Y para añadir más problemas al incipiente caos, la pandemia complicó el desarrollo, aparecieron retrasos y el equipo tuvo que aprender a gestionar una producción mucho más grande de la que originalmente había imaginado.
Afortunadamente, la alianza con Freedom Games proporcionó el respaldo necesario para ampliar el periodo de desarrollo, y finalmente 9 Years of Shadows debutó en 2023 y la recepción fue exactamente la que muchos esperaban. La crítica destacó especialmente su apartado visual y la música también recibió elogios generalizados, convirtiéndose de paso, para Latinoamérica, en una de las producciones más importantes de la década.
Desde Guadalajara, Halberd Studios creó uno de los juegos más hermosos de los últimos años y dejó una lección para toda la industria latinoamericana. Ahora mismo se encuentran produciendo Mariachi Legends, y todo apunta a que va a repetir el impacto de su debut, pero con una propuesta mucho más madura y ambiciosa.
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