La primera vez que jugué Saros me quedé con unas altas expectativas. Pensé que Housemarque, ahora propiedad de PlayStation Studios, no tuvo compasión al momento de crear un bullet ballet demencial y difícil. Sin embargo, una vez terminada la historia principal y siguiéndome con el post-game, me di cuenta de que me excedí con mis expectativas pues, en realidad, se trata de un juego accesible para los jugadores de PS5. Y aunque no lo creas, esa fue una gran decisión.
Tengo que comenzar esta reseña presentándote al protagonista: Arjun Devraj es un explorador espacial que forma parte de Soltari; una corporación que, en la sociedad de cientos de años en el futuro, tiene gran poder e influencia en la extracción de recursos de otros planetas. La misión de Arjun en Saros es encontrar a una tripulación perdida en el mundo llamado Carcosa. Curiosamente, dentro de los extraviados se encuentra su esposa, Nitya, por lo que hará todo lo posible por cumplir su cometido.
Así como te acabo de ‘bombardear’ con nombres, hay ocasiones en la que la trama avanza sin detenerse o tomarse un respiro; reflejo del igual caótico gameplay. No obstante, las primeras horas de Saros tardan en agilizar la historia, pues son utilizados más para plantear someramente la misión de los personajes, el resto de compañeros de Arjun y, por supuesto, las mecánicas del combate. A veces creía que la promesa de Housemarque de crear un argumento mucho más sólido y rico que en Returnal no se iba a cumplir. Pero después de pasar las dos primeras runs empiezan los sucesos que dibujan lentamente lo que realmente está pasando en el planeta Carcosa.
Hablando de promesas, la desarrolladora también afirmó que el desarrollo de personajes, más allá del protagonista, sería realmente importante y ejemplar. Por un lado, Arjun tiene un viaje de autodescubrimiento que acompaña al jugador, en donde detrás de esa máscara de super soldado y destructor de alienígenas, esconde una parte sentimental y fuertemente arraigada a sus seres queridos. Su historia es efectiva y lo suficientemente creíble como para encariñarse con él y acompañarlo hasta el final del juego. Quieres que encuentre a su esposa y logre escapar del planeta con ella.
Sin embargo, no puedo decir lo mismo del resto de la tripulación: no son empáticos ni tienen un trasfondo interesante. De hecho, su tiempo en pantalla es corto, y la trama está tan centrada en Arjun que no hay espacio para que puedan brillar. En otras palabras, más allá del protagonista y su relación marital, lo demás pasa completamente desapercibido. Incluso la construcción de mundo es superficial y poco profunda. No creo que este universo tenga el suficiente material como para crear una mega franquicia para PlayStation; un pecado que cometió Housemarque con Returnal, pero que no es necesariamente un problema.
Eso sí, llegar al final y conocer lo que sucedió a los astronautas perdidos sí es gratificante, y hacen que haya valido la pena las décadas de pantallas de ‘Game Over’ invertidas. La historia queda a deber si nos basamos en las promesas de la desarrolladora, pero que es funcional para explicar el caótico y divertido gameplay.
Saros no pierde de vista lo más importante: ser divertido
No te voy a mentir, toda la ‘carne’ de Saros se encuentra en las runs, en el gameplay, en la acción de correr matando enemigos por todas las zonas que, dicho sea de paso, se generan de manera procedural. Hay varias mecánicas que son añadidas con el paso de las horas, pero, en esencia, es un juego en el que te limitas a disparar y esquivar ataques de enemigos.
Desde el previo que realicé hace unas semanas destaqué este apartado, pues más allá de ser sencillo, es una base sólida en la que se desarrollan los elementos roguelike y lo poco de plataformeo. En este juego tienes que salir de base aliada en busca de descubrir los misterios que aguardan en el planeta hostil, o mejor dicho, tienes que encontrar a los regentes de los aliens.
Cada partida tiene una fase previa en la que puedes mejorar tus estadísticas con el árbol de habilidades, encontrar los primeros perks que te acompañarán en la aventura y explorar las armas que están a tu disposición. Luego sigue la etapa de batirse a duelos con hordas de enemigos para inflar tu inventario. Por último, se encuentra el regente de turno el cuál tendrás que liquidar para pasar la zona y repetir el proceso. Incluso en este punto encontramos una fórmula presente en el género, que ciertamente no ofrece una revolución.
Pero es en los pequeños rasgos en donde se diversifica la experiencia para volverla entretenida: para comenzar, el árbol de habilidades es progresivo, necesitando que avances en la historia para desbloquear todo su potencial, pese a recabar ‘Luciernita’, la moneda del juego, para seguir mejorando a Arjun. En papel solo puedes modificar aspectos básicos como la vida, el escudo y las probabilidades de que te salgan perks de mayor nivel. pero su impacto es palpable en las partidas, con algunas mejoras que pueden ser tan determinantes como para quitar una capa de dificultad.
Luego, en cuanto a la variedad de armas, se encuentran los tipos que están en cualquier shooter, como rifles de asalto, escopetas, pistolas de alto poder, etc. También hay un par de agregados únicos que, en lo personal, fueron mis favoritas en la reseña, como los tres orbes para causar terror o la sierra de energía. Si me gustaron tanto fue por lo espectacular que era utilizarlas en campo de batalla, transmitiendo su poder destructivo con efectos en pantalla, unos sonidos exquisitos que demostraban lo mal que lo pasaban los enemigos, y un redondeado uso de la vibración háptica del DualSense para hacerme sentir el terror que estaba causando.
No obstante, es en este apartado en el que Saros se complejiza, pues cada arma cuenta con dos modos de disparos dependiendo de cuánto aprietes el gatillo izquierdo. Así puedes encontrarte con una escopeta para los combates uno a uno, pero tener a su vez un lanza granadas para controlar a múltiples enemigos. Cada tipo de arma tiene tres variantes dependiendo de su segundo modo de disparo, por lo que explorar cada una de las posibilidades es divertido y, en el peor de los casos, desafiante.
Además, Arjun cuenta con diferentes habilidades de movilidad, ataque y defensa. La más básica es un escudo burbuja que despliega a su alrededor, que permite soportar el daño del tipo de ataque menos mortífero de los aliens, pero que también carga de energía el proyectil de su brazo derecho, que funciona como tercera arma en el inventario. Este cañón tiene sus variantes, pero comparten la característica de ser un movimiento especial de gran daño.
La gran mayoría de ataques no los podrás bloquear sin recibir daño, por lo que al escudo se le suman dos formas más de evitarlos; un dash omnidireccional y un parry para regresar proyectiles. Ambos redondean la experiencia, poniendo a prueba tus reflejos a lo largo de las runs, pero también tu capacidad de memorizar patrones de movimiento en los combates contra jefes.
Súmale a ello el sistema de perks que aparecen por todas las zonas, que te harán elegir entre mejoras momentáneas para tus estadísticas, armas de mayor nivel o puntos para usar en el árbol de habilidades. Son atributos que tienen peso en las runs, y que te pueden facilitar la vida por bien que se adaptan a tu estilo de juego, o hacerla imposible por no leer las afectaciones que pueden ocasionar. Escoger con base a visión y/o conocimiento del juego es tan crucial como tener reflejos o buena puntería.
Todo este mix de elementos aislados crean un gameplay desafiante, que premia la habilidad, pero también las buenas decisiones. Dominarlo requiere sus intentos fallidos, en donde verás la derrota en más de dos o tres ocasiones para replantearte tu estrategia. La buena noticia es que nunca sentí que fuera injusto, aunque los últimos niveles estén repletos de ‘bolitas’ de los enemigos; es difícil en momentos concretos, pero las mecánicas son tan claras y bien cimentadas que mis errores siempre salieron a la vista.
Y ahora que hablamos de la dificultad, Saros tiene dos caras en su moneda: por un lado, es muy desafiante, con elementos en pantalla ocurriendo simultáneamente; pero al mismo tiempo es accesible para quienes pasen las dos primeras zonas. Es en ese momento en el que se desbloquea un menú de personalización de experiencia, en donde se puede ajustar el daño ocasionado, el daño recibido, la aparición de ‘Luciernita’ o la recuperación de la vida. Si bien existe un limitador que te impide activar todas las ventajas de golpe, con solo el hecho de tener una activa vuelve a la experiencia mucho más accesible.
Era una apuesta arriesgada mantener la exigencia de los dos primeros niveles, pues la curva de aprendizaje se pudo haber extendido tanto que sería imposible recomendar el juego a personas fuera del fandom del género. Pero, lejos de decepcionarme, veo con calidad esta decisión: sería injusto que la mayoría de la comunidad de PS5 se perdieran este divertido gameplay solo por el miedo a la frustración o el ‘droppeo’ de Saros a medio terminar. Aún puede representar toda una locura pasarlo sin ninguna de las ventajas, así que Housemarque atendió al público tryhard y a los casuales por igual.
La satisfacción de jugar Saros
Hay más razones para volver a jugar una partida que para dejarlo abandonado: en primer lugar, el juego luce espectacular en el PS5 base, con biomas detallados, iluminación realista y, lo que más me fascina, rendimiento estable a 60 cuadros por segundo. Saros es hermoso, exprimiendo las capacidades de las consolas de PlayStation al máximo. Aun así, el despliegue de poder no es infalible, pues la motricidad facial de los personajes contrasta con el resto de elementos. En otras palabras, los rostros se ven falsos, de plastilina y con poca expresividad. Eso es algo en lo que tiene que fijarse la desarrolladora en el futuro.
Pese a ello, el juego exclusivo de PS5 conserva sus virtudes en las runs, con una experiencia total con énfasis en el apartado visual, el sonido y la vibración háptica. Cuando enfrentas a los enemigos, siempre hay un sentido humano que está siendo explotado por el gameplay, ya sean partículas en el aire como evidencia del uso de tus poderes; o un audio espacial para sumergirte en Carcosa y ubicar de dónde provienen los ataques enemigos; o una respuesta en el DualSense a cada movimiento, cada pisada, cada poder utilizado. No recuerdo otro exclusivo que brinda una experiencia tan completa.
La mayoría de tus sentidos son utilizados para la inmersión y eso, sumado al divertido y balanceado gameplay, me tuvieron enganchado las 13 horas que me tomó acabar la historia principal. Quería volver una y otra vez a intentarlo para corregir mis errores y derrotar a los jefes finales. Mis runs iban desde los 20 minutos hasta la hora y media, dependiendo del tiempo de exploración y qué tanto puedes sobrevivir en el planeta. Las zonas pueden ser conectadas para jugar de corrido, sin la necesidad de regresar a la base a reorganizar el ciclo.
Hay doblaje latino desde el día de lanzamiento
El trabajo de doblaje en español latino es, sin exagerar, uno de los puntos más cuidados de toda la experiencia. Arjun transmite perfectamente ese equilibrio entre determinación y vulnerabilidad que define su viaje, con una interpretación que le da peso a cada decisión que toma en Carcosa. Pero no está solo: los personajes clave que orbitan su historia, especialmente aquellos ligados a su motivación principal, también cuentan con actuaciones sólidas que elevan los momentos narrativos más importantes. No se siente como un añadido de último minuto, sino como una parte integral del juego.
Además, Saros también ofrece opciones de accesibilidad y personalización que se agradecen bastante. Por ejemplo, el autoapuntado viene activado por defecto, lo cual facilita las primeras horas para quienes no están tan familiarizados con el género. Sin embargo, puedes ajustarlo o desactivarlo por completo si buscas una experiencia más demandante y precisa. Este tipo de configuraciones refuerzan la idea de que el juego quiere adaptarse al jugador, y no al revés, algo que va muy de la mano con su enfoque de accesibilidad sin sacrificar el reto.
¿Vale la pena comprar Saros?
Saros es, ante todo, un juego que entiende perfectamente qué lo hace especial: su gameplay. Puede que la historia no alcance todas las ambiciones planteadas por Housemarque, pero cuando tienes un sistema de combate tan pulido, dinámico y satisfactorio, es difícil no engancharse. Cada run se siente como una nueva oportunidad para mejorar, experimentar y dominar sus mecánicas, en un ciclo que rara vez se vuelve monótono.
A eso hay que sumarle una experiencia sensorial que pocas veces se ve tan bien integrada en un exclusivo de PlayStation. Visuales impactantes, sonido envolvente y un uso inteligente del DualSense se combinan para crear algo más que un simple shooter roguelike. Saros no reinventa el género, pero sí lo ejecuta con una calidad que hace que valga completamente la pena darle una oportunidad, tanto si eres fan del estilo como si apenas estás entrando en él.
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