Cambié esta configuración en Castlevania: Belmont's Curse y conseguí la dificultad más alta de toda la saga: ni los veteranos están preparados para este reto

Castlevania Belmonts Curse Modo Dificil

Jesús Zamora

Editor

Castlevania: Belmont's Curse finalmente ha salido y miles de jugadores han podido probar la aventura de la nueva integrante del clan Belmont, Rose. Yo ya terminé la campaña principal, pero por supuesto, me quedé con ganas de más, así que hice unos pequeños ajustes en la configuración para modificar por completo la dificultad: resultado fue una aventura extremadamente difícil, solo apta para quienes buscan un verdadero reto.

El verdadero modo difícil de Belmont's Curse

Uno de los aspectos que más me llamó la atención del juego es que, desde el menú de ajustes, podemos activar un modo personalizado que permite modificar varias de sus mecánicas. No se trata únicamente de elegir un nivel de dificultad predeterminado, sino de ajustar elementos concretos de la aventura. Podemos permitir las reapariciones frente a las puertas de los jefes, aumentar o reducir el daño que infligimos y recibimos, cambiar la cantidad máxima de pociones, evitar la muerte o modificar la experiencia que obtenemos.

En mi caso, decidí llevar las cosas al extremo y empezar una nueva partida con los siguientes ajustes:

  • Daño infligido: 0.5
  • Cantidad máxima de pociones: 0
  • Daño recibido de los enemigos: 3.0
  • Daño recibido de las trampas: 3.0
  • Experiencia obtenida: 0.0

De esta manera, Belmont's Curse se convirtió en un juego completamente distinto. Los enemigos que antes podía despachar con relativa facilidad ahora representaban una amenaza considerable, pues mis ataques hacían apenas una fracción del daño habitual y cualquier golpe podía dejarme al borde de la muerte.

Sin pociones para recuperarme, tampoco podía permitirme cometer demasiados errores durante los combates. A esto se sumaba que, al no obtener experiencia, dejé de contar con la progresión habitual del personaje para quedarme eternamente en Nivel 1. Así que ya no bastaba con mejorar las estadísticas de Rose y conseguir mejores armas: tenía que aprender a jugar mejor con las herramientas disponibles.

Lo más interesante es que esta combinación de ajustes también cambió mi manera de recorrer los escenarios. Las trampas, que en una partida normal pueden representar un obstáculo más dentro del plataformeo, se convirtieron en amenazas capaces de terminar con mis intentos por un solo descuido. Cada salto y cada movimiento exigían más atención.

Consejos para probar el modo difícil de Belmont's Curse

Si acaso buscas probar Belmont's Curse de esta manera, mi principal consejo es que aprendas a reconocer los patrones de movimiento y ataque de los enemigos. Aunque estos ajustes no convierten al juego en un soulslike, enfrentarse a los rivales sin conocer sus movimientos puede salir muy caro, sobre todo cuando recibimos el triple de daño y no tenemos pociones para recuperarnos.

Por otro lado, haber terminado la campaña juega a nuestro favor: ya conocemos los desafíos de plataformeo y sabemos qué nos espera en buena parte del recorrido. Aun así, no conviene confiarse. Con el daño de las trampas al máximo, calcular mal un salto o precipitarse en una sección complicada puede mandarnos directamente al game over.

En cualquier caso, yo decidí dejar todos estos ajustes así porque, al parecer, soy un poco masoquista. Sin embargo, esa es precisamente la gracia de este sistema: no todos tenemos que jugar bajo las mismas condiciones. Puedes reducir el daño que recibes, aumentar tus pociones o el daño de Rose. Lo importante es que el juego ofrece la posibilidad de ajustar la aventura a nuestro gusto, ya sea para hacerla más accesible o para convertirla en una prueba de paciencia y habilidad.

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