
Hace poco tiempo tuve el chance de volver a jugar Bloodborne, y lo único que hice fue confirmar por qué este título es uno de mis favoritos en toda la historia. Y es que, lo que empieza como una cacería de hombres lobo victoriana al estilo de Van Helsing, pronto da un giro hacia algo más siniestro, convirtiéndose en una pesadilla al mero estilo de Lovecraft.
Un título que todo jugador debería probar al menos una vez
Desarrollado por FromSoftware, sí, la mítica compañía detrás de juegos de culto como Dark Souls, Sekiro o Elden Ring, Bloodborne probablemente siga siendo el mejor juego que ha creado el estudio. Paradójicamente, también es el más injustamente tratado. Atrapado en el hardware de PS4 desde 2015, nunca ha recibido una actualización para aprovechar el potencial de PS5 y, aunque funciona mediante retrocompatibilidad, continúa bloqueado a 30 FPS.
A esto se suma que algunos elementos, como ciertas texturas o la resolución, inevitablemente delatan su edad frente a juegos de 2026. Pero que eso no te engañe: la dirección de Bloodborne es tan extraordinaria que eclipsa a muchísimos juegos actuales. Es uno de esos casos donde el diseño y la jugabilidad pesa mucho más que la potencia gráfica, razón por la que, once años después, sigue sintiéndose como un clásico atemporal que cualquier amante de los videojuegos debería experimentar al menos una vez.
La oscura historia de Yharnam
La premisa, pese a lo oscura que pueda parecer en un principio, es más reveladora de lo que podría parecer. Aquí controlamos a un cazador que llega a la ciudad de Yharnam buscando una misteriosa cura conocida como la Sangre Pálida, solo para descubrir que el lugar ha sido consumido por una extraña enfermedad que transforma a sus habitantes en bestias sedientas de sangre.
Es así como lo que parece una simple misión para sobrevivir a una noche de cacería empieza a revelar que la plaga de Yharnam no nació de una maldición, sino de una obsesión enfermiza por alcanzar un conocimiento prohibido.
El arte gótico de Bloodborne
Por supuesto, la impronta de Lovecraft también se deja sentir en su dirección de arte, y probablemente sea aquí donde Bloodborne alcanza su punto más alto. Yharnam es una ciudad fascinante: sus catedrales góticas, sus callejones interminables, cementerios, hospitales abandonados y castillos en ruinas transmiten una sensación constante de decadencia. Y conforme avanza la aventura, esa arquitectura victoriana solo va deformándose más y más hasta mezclarse con elementos cósmicos que desafían cualquier lógica visual.
Sin entrar en muchos spoilers, este juego tiene escenarios que la primera vez simplemente te obligan a dejar el control unos para procesar lo que tienes frente a tus ojos: una belleza maldita que, pese a estar corrompida, no deja de ser profundamente hipnotizante.
Vas a morir: una y otra y otra y otra y otra vez
Ahora, en lo que respecta a la jugabilidad, Bloodborne también rompe con muchas de las costumbres que hoy asociamos a los souls. Si vienes de Dark Souls o incluso de Elden Ring, es probable que durante las primeras horas intentes jugar de forma defensiva y eso es un error. Bloodborne, al contrario, quiere que ataques constantemente, que tomes riesgos y que mantengas la presión sobre cada enemigo.
Para conseguirlo, el juego gira alrededor de dos armas: una principal, capaz de transformarse en tiempo real para modificar completamente su alcance y movimientos, y una secundaria de fuego que no sirve tanto para hacer daño como para ejecutar parrys. A eso se suma el sistema que permite recuperar parte de la vida perdida si contraatacas inmediatamente después de recibir daño.
El resultado, por supuesto, es brillante y es una agresividad que permea a todo el juego. Lo notas desde los primeros aldeanos armados con antorchas hasta las enormes e innombrables criaturas que aparecen más adelante, siendo los jefes la máxima expresión de esa idea.
Sin embargo, hay un elemento que Bloodborne sí comparte con el resto de los souls de FromSoftware: el ensayo y error. Cada derrota deja una enseñanza y cada intento te obliga a dominar mejor sus mecánicas. Vas a morir una y otra vez, pero rara vez sentirás que fue culpa del juego; casi siempre entenderás que el error fue tuyo. Bloodborne simplemente espera a que aprendas su lenguaje.
Aunque no es un survival horror, si eres fan del terror, de la acción, o de los videojuegos en general, tiene que sí o sí probar Bloodborne por lo menos una vez en tu vida. Es desafiante, exige paciencia y castiga los errores, pero también recompensa como pocos juegos lo hacen. Si nunca le diste una oportunidad porque pensabas que solo era "otro juego difícil", este definitivamente es el momento de replanteartelo: Bloodborne es, sin lugar a dudas, uno de los mejores juegos de la historia.
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com.mx
VER 0 Comentario