Guadalajara le dio corazón mexicano al primer Xbox: una de las claves para el éxito de la marca en el país fue su producción

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Diego Gutiérrez

Editor

Desde que Xbox llegó a México, la marca se ha consolidado como uno de los referentes de la industria mexicana. La comunidad acogió sus consolas y videojuegos como propios, creando una base de jugadores sólida que sigue perdurando hasta nuestros días. Pero este éxito no fue obra del destino, pues Microsoft tomó una serie de decisiones clave para llegar a él. Una de ellas fue la fábrica de consolas en Guadalajara.

La fábrica de Guadalajara que creaba los Xbox

A finales de los años 90, Microsoft, el gigante del software, tomó una de las decisiones más arriesgadas de su historia: entrar al mundo de los videojuegos con su propia consola. Bill Gates y su equipo querían competir contra Sony y Nintendo con hardware potente, inspirado en PC. Pero fabricar millones de consolas no era como vender Windows. Necesitaban un socio experto en manufactura a gran escala. Ese socio fue Flextronics (hoy Flex), cuya presencia en México era importante.

Robbie Bach, presidente de la División de Entretenimiento y Dispositivos de Microsoft a principios del milenio, recordó en una entrevista con Bloomberg que, cuando firmaron con Flextronics, una de las promesas de su CEO era construir una importante fábrica de Xbox en Guadalajara, Jalisco:

"Flextronics nos dijo: ‘Vamos a construirles una fábrica en Guadalajara’. Antes no teníamos eso. Fueron muy transparentes respecto al hecho de que no sabían lo que estaban haciendo. Escuchaban consejos. Hicieron un mejor trabajo que muchas otras compañías que creían tener todas las respuestas"

La fábrica en cuestión se llamó Parque Integral de Tecnología, y su producción estaba fuertemente dedicada a crear los primeros Xbox para el país, pero también para el resto de Norteamérica. De hecho, en la misma entrevista se narra una anécdota sobre el 9/11, en donde se describe un poco lo importante que era la planta para la marca. Bach recuerda sufrir problemas con los envíos de México a Estados Unidos dado el endurecimiento de la frontera tras el ataque terrorista.

También es importante mencionar que Flextronics ya tenía presencia en Jalisco desde años antes y era uno de los mayores contratistas electrónicos del mundo. La consola era ambiciosa: procesador Intel Pentium III modificado, GPU de NVIDIA, disco duro interno y un diseño robusto que la hacía más poderosa que sus rivales, pero también más compleja y cara de producir.

México presentó el mismo problema que el resto del mundo

La producción no fue sencilla. Las primeras unidades enfrentaron altas tasas de fallos —reportes históricos hablan de problemas iniciales cercanos al 25% en algunos lotes tempranos, relacionados con diseño térmico, ensamblaje y componentes—. Equipos de Microsoft y Flextronics trabajaron juntos para resolverlos: rediseños, pruebas rigurosas y procesos de control de calidad que incluían encender cada consola, correr diagnósticos completos y verificar CPU, GPU, disco duro y unidad óptica antes de empacarla.

Aun con los retos, la planta de Guadalajara se convirtió en un símbolo. Miles de consolas salían diariamente de sus líneas de montaje, muchas con códigos de manufactura que empezaban con “02” (vía Xbox Wiki) —puedes consultar si tu consola fue hecha en el país comprobando dicho número—. Trabajadores jaliscienses fueron parte del equipo que ayudó a Microsoft a lanzar su primera consola en noviembre de 2001 en Norteamérica, y en sus manos estuvo la tarea de incursionar fuerte en el mercado mexicano.

¿Qué pasó con la producción mexicana de Xbox?

La historia suena muy interesante para cualquier jugador mexicano que haya crecido con esas consolas. Lo malo es que esta es prácticamente toda: nunca más se volvió a mencionar la planta de Guadalajara después de la primera generación de Xbox. Esto se debe a diferentes razones, una de ellas fue la constante expansión de Flextronics para inaugurar plantas en otras partes del mundo. 

Para el Xbox 360, la manufactura se movió, en su mayoría, a China. Varias de las plantas de otras partes del mundo comenzaron a dejar la creación de consolas para concentrarse en los otros socios de Flextronics. No obstante, para la octava generación, la producción se había diversificado, con más marcas entrando al negocio de las consolas de Microsoft.

Aunque la producción de Xbox terminó alejándose de México con el paso de los años, la historia de la planta en Guadalajara sigue siendo un capítulo poco conocido, pero importante, para la industria nacional. Miles de consolas que marcaron a toda una generación pasaron por manos mexicanas, ayudando a que Microsoft pudiera competir en el mercado desde el primer día. Y quizá por eso la marca logró conectar tan fuerte con el país: porque, en parte, el primer Xbox también tuvo sello mexicano.

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