Creí que este shooter sería el sucesor de Halo. Y aunque fracasó dos veces, dejó una valiosa lección a la industria: no matar los multijugadores en línea

Sucesor Halo Fracaso Leccion

Diego Gutiérrez

Editor

No hay que ser un experto en el tema para entender que Halo no está en un gran momento. Desde que la franquicia pasó a 343 Industries (hoy Halo Studios), la polémica nunca ha faltado con cada lanzamiento. Por lo que la comunidad ha buscado una experiencia tipo arena que sepa rellenar el hueco de un gigante. Para muchos, incluyéndome, ese lugar le correspondía a Splitgate. El tiempo nos demostró lo contrario, pero no sin antes darle una lección valiosa a los multiplayer.

El fin de Splitgate es una realidad

Hace una semana, desde la redacción de esta nota, que Splitgate: Arena Reloaded cerró sus servidores para siempre. El shooter multijugador será recordado como una propuesta fresca que atrajo la atención de la comunidad en el lanzamiento de la primera entrega. Por lo que ya no es posible conseguir partidas públicas dentro de su matchmaking. Tampoco habrá más temporadas, mapas, armas o cualquier otro contenido nuevo arribando en el futuro.

Su desarrolladora, 1047 Games, lo confirmó por medio de redes sociales, en donde agradeció la buena recepción inicial que tuvo la saga. Sin embargo, reconoció que la cantidad de jugadores activos, sumado a los ingresos por cosméticos, ha disminuido hasta un grado insostenible. De esta manera, se cierra un ciclo dentro del estudio, que si bien no desaparecerá, sí se centrará en crear nuevas experiencias más allá de su shooter.

Una historia de fracasos, pero también de buenos momentos

En lo personal, entiendo por qué Splitgate fracasó: la industria es cruel con los juegos como servicio, pues el ritmo al que se mueve el mercado es insostenible para la mayoría de desarrolladores. Pero también reconozco que me entristece ver un final tan amargo para una buena propuesta. Que la comunidad no le haya tenido paciencia para lanzar sus novedades pasó factura, y una tan cara que, pese a lanzar dos entregas, nunca más logró conectar con los jugadores.

Para quien no lo conozca, estamos hablando de shooter en primera persona de estilo arena y de acceso gratuito, ampliamente reconocido por fusionar el combate de armas clásico de títulos como Halo —de ahí la comparación— con las mecánicas de portales como en Portal. El juego sitúa a los jugadores en dinámicas arenas futuristas de estética cyberpunk donde el dominio del espacio tridimensional es la clave absoluta para poder alzarse con la victoria.

La gran innovación del juego reside en que cada jugador puede abrir portales instantáneos sobre superficies específicas para cruzar el mapa, flanquear enemigos desde ángulos inesperados o disparar a través de ellos. Esta propuesta exigía una gran agilidad mental y altas dosis de estrategia táctica, convirtiéndolo en un multijugador frenético. Era divertido pensar cómo sacar el mayor provecho a las paredes, sin descuidar la puntería.

Ese factor de diversión me enganchó por varias semanas, en donde quería perfeccionar mis habilidades al máximo. Tanto para mí, como para mis amigos que jugaban conmigo, esas sensaciones y emociones eran las mismas que generaba Halo en sus mejores años. Por lo que nos creímos el discurso de que era un digno sucesor para juego de Xbox: mucho contenido de lanzamiento, modos de juego increíbles, armas balanceadas y gameplay divertido.

Y por si hiciera falta una razón para augurar un éxito, los números iniciales eran un caso increíble: en sus primeras 24 horas, alcanzó un pico máximo de más de 67 mil jugadores simultáneos. Pero la atención se perdió; la comunidad quería ver contenido constante, novedades espectaculares y otras exigencias. Al 1047 Games trabajar a su ritmo, el contador de usuarios fue disminuyendo. Hasta que internamente tomaron la decisión de abandonar ese proyecto y desarrollar la secuela.

Por algunos años, los desarrolladores bajaron la frecuencia de las actualizaciones. Y cuando menos lo esperábamos, regresaron para anunciar la segunda entrega, Splitgate 2. Esta fracasó eventualmente, llegando a un pico de 27 mil jugadores simultáneos, muy lejos de lo que el primer juego había alcanzado. En su último intento, la parte dos recibió una enorme actualización de jugabilidad, que hizo cambiar el nombre del juego a Splitgate: Arena Reloaded.

La gran lección que nos deja Splitgate

Ninguno de esos ángulos funcionó: la comunidad estaba aburrida de la jugabilidad, y fueron a otras experiencias en busca de algo nuevo (o que ya conocieran perfectamente, como Fortnite). Siguiendo este camino, es más que entendible el por qué del cierre de sus servidores. Pero 1047 Games no quiso hacerlo de la manera habitual, pues en lugar de deshabilitar el multijugador en línea, han querido mantener su legado con partidas Peer to Peer.

De esta manera, cualquier jugador podrá crear una partida privada e invitar a sus amigos de manera online. Sin pagos, suscripciones o letras pequeñas: Splitgate y Splitgate: Arena Reloaded seguirá teniendo su contenido al alcance de quien lo busque. Esta estrategia es completamente diferente a las prácticas de la industria, en donde el fin de un videojuego en línea se traduce en la desaparición de todo su contenido.

Al final, Splitgate deja una lección que va mucho más allá de sus portales y tiroteos: incluso una idea fresca puede desaparecer cuando no logra mantener el interés de la comunidad. Sin embargo, 1047 Games encontró una manera de evitar que todo ese trabajo se pierda para siempre, permitiendo que los jugadores mantengan vivo el recuerdo mediante partidas Peer to Peer. Quizá no tuvo el final que muchos esperábamos, pero al menos Splitgate no desaparecerá por completo.

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