
Estamos en pleno 2026 y seguimos esperando el extenso mapa de GTA VI, uno de los más ambiciosos de toda la historia. Pero ni siquiera con todas las ambiciones de Rockstar creemos que vaya a superar al que, hasta el momento, es el mundo abierto más grande de la historia: hablamos, por supuesto, de The Elder Scrolls II: Daggerfall, un juego que, a casi 30 años de su lanzamiento, todavía no ha sido superado en extensión.
El mapa más grande en la historia de los videojuegos
Lanzado en 1996 para computadoras, The Elder Scrolls II: Daggerfall llegó en una época en la que los RPG todavía tenían mucho camino por recorrer. En este juego, Bethesda te ponía en la piel de un aventurero en un reino de fantasía donde podías perderte durante horas sin seguir necesariamente una ruta establecida.
Si vienes de Skyrim, notarás que aquí no hay tantos rincones diseñados al detalle para sorprenderte, pero a diferencia de los juegos más modernos de la serie, Daggerfall te daba un territorio tan inmenso que explorarlo todo era, prácticamente, imposible.
Generado de manera procedimental, el mapa de Daggerfall permitía crear un territorio con miles de asentamientos y cientos de mazmorras, aunque también provocó que muchos lugares compartieran estructuras y elementos visuales. Para recorrer semejante extensión, el juego ofrecía un sistema de viaje rápido que permitía desplazarte a caballo o en barco. De lo contrario, cruzar el territorio a pie podía convertirse en una travesía de decenas de horas.
Para que te des una idea, las estimaciones sitúan el mapa de Daggerfall entre los 160,000 y los 209,000 kilómetros cuadrados, ¡una superficie comparable a la de Gran Bretaña! La diferencia frente a los mundos abiertos actuales es abismal: GTA V tiene un mapa de alrededor de 130 kilómetros cuadrados, mientras que el de Red Dead Redemption 2 ronda los 75 kilómetros cuadrados.
Incluso tomando la estimación más conservadora, el territorio de Daggerfall es más de 1,200 veces mayor que el de GTA V y supera en más de 2,000 veces la extensión del juego de Arthur Morgan. Son cifras que ayudan a entender por qué, tres décadas después e incluso con GTA VI en el horizonte, sigue siendo una referencia tan difícil de alcanzar.
¿Cómo se juega Daggerfall en pleno 2026?
Y ahora te preguntarás, ¿qué tal se juega en pleno 2026? La verdad es que explorar Daggerfall sigue teniendo su encanto, pero también exige cierta paciencia. La generación procedimental hace que los paisajes y las mazmorras puedan sentirse repetitivos, especialmente si vienes de juegos como Skyrim o Red Dead Redemption 2, donde cada región tiene una identidad mucho más marcada.
Aun así, su libertad para desarrollar a tu personaje, relacionarte con distintas facciones y perderte durante horas en un mundo que parece no tener fin conserva un atractivo particular. Además, proyectos comunitarios como Daggerfall Unity, que adapta el juego a un motor moderno y mejora sus controles, permiten descubrirlo sin tener que lidiar con tantas limitaciones de la versión original.
Como puedes ver, mayor extensión no significa necesariamente un mundo más interesante, pero Daggerfall demuestra hasta dónde podía llegar la ambición de un estudio mucho antes de que los mundos abiertos se convirtieran en una de las grandes apuestas de la industria. Quizá ningún juego necesite un mapa tan grande, pero no podemos negar que muy pocos han llevado tan lejos la idea.
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