
Lanzado en nuestro continente en 2001 bajo el nombre de Tales of Destiny para PS1 y PSP, un clásico de los RPG vuelve de forma renovada a las plataformas actuales, finalmente con su nombre original. Hablamos, por supuesto, de Tales of Eternia. Y lo hace como algo más que un port: todo un remaster que busca insuflar nueva vida al juego y, al mismo tiempo, respetar la esencia de la entonces Namco. Pero ¿acaso ha conseguido hacerle justicia a un título por el que sentimos algo más que nostalgia? Estamos a punto de averiguarlo.
Tales of Eternia finalmente en español
Antes que nada tenemos que señalar que esta no será una reseña del juego en sí, sino sobre la calidad de la remasterización y su preservación. Guiados por esta lógica, podemos adelantar que se trata de una recuperación necesaria de un clásico de los RPG, aunque el juego tiene sus bemoles. Porque una cosa es traer de vuelta una aventura que muchos recuerdan con cariño y otra muy distinta es conseguir que siga siendo disfrutable más de dos décadas después, sin alterar aquello que la hizo especial.
Lo primero que tenemos que advertir es que, por primera vez en su historia, Tales of Eternia llega con subtítulos oficiales en español. Esto supone un aliciente importante para quienes no quieren embrollarse traduciendo los diálogos mientras avanzan por la aventura, especialmente si tenemos en cuenta que las versiones originales de PS1 y PSP llegaron sin esta opción.
Sin embargo, hay un detalle que conviene tener presente: la localización está pensada principalmente para España, sin una adaptación específica para Latinoamérica. Por eso, habrá expresiones y palabras que probablemente chirríen a más de un jugador de nuestro continente.
No es lo ideal, pero, puestos a elegir, es mejor contar con una traducción oficial que seguir dependiendo del inglés. A esto se suma la posibilidad de elegir entre las voces en inglés y japonés aunque el estilo anime del juego hace que el japonés sea, a nuestro parecer, el idioma que mejor le sienta a esta aventura.
Una de las cosas que más me ha gustado de este remaster son los marcadores que se han añadido al mapa. Puede parecer un detalle menor, pero contar con un símbolo de exclamación para identificar las misiones principales y una estrella para localizar objetos valiosos y enciclopedias facilita mucho las cosas. Así que ya no tenemos que avanzar a ciegas ni depender tanto de nuestra memoria para recordar qué debíamos hacer o hacia dónde teníamos que dirigirnos.
Un combate atemporal
Sin embargo, algo que no se tocó en lo absoluto fue el combate, y ha sido la mejor decisión. Tales of Eternia utiliza un modelo de combate de acción en el que los personajes se enfrentan a sus enemigos en tiempo real, en lugar de esperar turnos como ocurre en tantos otros RPG. Así que su ritmo, sus físicas y la manera en que se desarrollan los enfrentamientos se mantienen fieles al original, algo que agradecemos porque buena parte de la personalidad del juego está precisamente ahí.
Lo mismo ocurre con el diseño de las mazmorras y la exploración: no se han reconstruido para ajustarse a las convenciones actuales, sino que conservan la estructura con la que fueron concebidos hace más de 20 años. Esto puede jugar en su contra para quienes esperan una aventura más moderna, sin embargo, creemos que la idea principal de Bandai Namco con este remaster no es tanto convertir Tales of Eternia en otro juego, sino permitirnos volver a disfrutarlo tal como fue diseñado.
Una actualización necesaria
También se han incorporado varias opciones de calidad de vida que vienen bastante bien para agilizar una aventura que, por su propia naturaleza, puede hacerse pesada en algunos momentos. Por ejemplo: ahora podemos acelerar nuestros desplazamientos por el mapa del mundo, desactivar los encuentros aleatorios o recurrir a una función de impulso que facilita subir de nivel y conseguir recursos más rápido.
Asimismo, contamos con guardado automático en el mapa y después de escenas importantes y la posibilidad de acelerar los combates cuando utilizamos el modo automático. Incluso podemos volver a intentar una batalla inmediatamente después de un Game Over, sin tener que repetir todo el camino.
A esto se añaden opciones para pausar o saltar diálogos, eventos y minijuegos, con la posibilidad de volver a intentarlos más adelante. En conjunto, son cambios que reducen las interrupciones y hacen que el juego resulte más accesible sin modificar sus sistemas principales.
El problema de Tales of Eternia Remaster
Quizá nuestro mayor problema es el apartado gráfico, y es que el remasterizado aplica un filtro de suavizado a los sprites, lo que provoca que los personajes pierden parte de la nitidez y los bordes definidos que caracterizan al pixel art. Es un cambio que puede parecer menor en las capturas, pero que afecta a la identidad de una aventura construida alrededor de una estética muy concreta.
Por fortuna, aquí hay una solución que agradecemos: desde los ajustes podemos recuperar los gráficos originales en cualquier momento. Y lo mejor es que hacerlo no significa renunciar a los marcadores, las opciones de combate ni ninguna de las demás mejoras de calidad de vida. De esta manera, podemos disfrutar de las comodidades del remaster sin sacrificar el aspecto que hizo reconocible al juego. Para quienes preferimos la imagen original, esta opción marca una diferencia importante.
En lo que respecta al apartado sonoro, Tales of Eternia Remastered permite alternar entre los efectos de sonido clásicos y los remasterizados, por lo que cada jugador puede decidir cuál de las dos opciones encaja mejor con su experiencia. Probamos esta obra en un PS5 y el juego, que destaca por sus constantes globos de texto, corrió perfecto, sin embargo, si juegas en una portátil, como la de Nintendo Switch, el tamaño de la fuente puede quedarse algo corto. No arruina la experiencia, pero es uno de esos aspectos que podrían haberse cuidado mejor.
Tales of Eternia Remaster: ¿vale la pena?
En definitiva, Tales of Eternia Remastered cumple con lo más importante: recuperar un clásico de los RPG sin despojarlo de aquello que lo convirtió en una aventura especial. La traducción al español, los marcadores y las numerosas opciones para agilizar el ritmo hacen que volver a vivir esta aventura sea mucho más cómodo que en la época de PS1.
Sin embargo, no todo ha envejecido igual de bien. La estructura general del juego sigue arrastrando muchas de las convenciones de los RPG de principios de los 2000, y ninguna cantidad de opciones de calidad de vida puede corregir por completo esas limitaciones, por lo que quienes estén acostumbrados a las comodidades y al diseño de los juegos actuales quizá encuentren algunos tramos un pelín pesados.
En cualquier caso, queda claro que no estamos ante una reinvención del juego, ni pretende serlo: Tales of Eternia Remastered es la mejor oportunidad de probar un verdadero clásico y en las mejores condiciones.
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