Pokémon creó sin querer una de las mayores obsesiones de los videojuegos: así nació el fenómeno de los Shiny

Pokemon Creo Sin Querer Una De Las Mayores Obsesiones De Los Videojuegos Asi Nacio El Fenomeno De Los Shiny

Jesús Zamora

Editor

Pokémon es una franquicia que nos ha mostrado una infinidad de criaturas, pero entre tantos monstruos de bolsillo, hay unos que destacan especialmente porque son extremadamente raros. Hablamos, por supuesto, de los Shiny, una variante variocolor con un rango de aparición extremadamente bajo y, por lo mismo, de los más buscados por los entrenadores.

La llegada del color a Pokémon

La Game Boy Color fue una consola que cambió por completo la escena de los videojuegos portátiles, no solo por las posibilidades técnicas que ofrecía, sino que permitió incorporar colores a una plataforma que hasta entonces se había caracterizado por sus pantallas en blanco y negro.

Para Pokémon, el color en la nueva Game Boy significó una nueva forma de presentar a sus criaturas, pero además Game Freak aprovechó esta posibilidad para ir un paso más allá: introducir los Shiny.

Lo curioso es que los Shiny no nacieron como una estrategia para mantener a los jugadores cazando pokémon durante horas, sino como una forma de aprovechar las posibilidades de la Game Boy Color. Con Pokémon Oro y Plata, Game Freak buscaba demostrar el potencial de la nueva consola, pero las limitaciones de memoria de los cartuchos hacían inviable almacenar sprites adicionales para cada criatura. La solución fue modificar la paleta de colores de los pokémon originales para darles una apariencia distinta sin ocupar espacio extra.

La decisión había sido tan popular, que ya en la segunda generación el juego determinaba si un pokémon era Shiny a partir de los valores individuales de sus estadísticas. Para conseguirlo, debía tener 10 puntos en Defensa, Velocidad y Especial.

Esta condición impedía que tuviera estadísticas perfectas y también limitaba el género de algunas especies. Con Pokémon Rubí y Zafiro, Game Freak cambió el sistema para que la apariencia variocolor dependiera de otros valores: pasaron a depender de una combinación del ID del Entrenador, el ID Secreto y el valor de personalidad del pokémon.

Lo cierto es que, por lo menos en los primeros juegos, encontrar un Shiny era extraordinariamente difícil: la probabilidad era de 1 entre 8,192, desde la segunda hasta la quinta generación. Con Pokémon X y Y, en 2013, la probabilidad base aumentó a 1 entre 4,096, y métodos como el Amuleto Iris y el Método Masuda facilitaron su búsqueda. La posibilidad de transferir pokémon entre generaciones también convirtió algunas capturas en recuerdos que acompañaban a sus dueños durante años.

De esta manera, lo que comenzó como una solución más bien técnica terminó dando a los jugadores una razón para seguir explorando incluso cuando creían haberlo visto todo. Yo, por mi parte, sigo atesorando mi Charizard negro de Pokémon Rojo Fuego, una criatura que me ha acompañado durante más de 20 años y que es especial para mí no solo por su apariencia, sino también por todo el tiempo que hemos compartido.

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