Por 13 años le he pedido a Sword Art Online que profundice en su historia. Echoes of Aincrad es la respuesta a mis plegarias, aunque cometa imperdonables pecados

Sao Diego

Diego Gutiérrez

Editor

Sword Art Online no es cualquier franquicia de anime, pues desde que debutó la primera temporada en 2013, la historia de Kirito y sus sucesores se ha mantenido vigente hasta nuestros días. No por nada, Bandai Namco apostó una vez más por un videojuego ambientado en el VRMMO mortal. Sin embargo, Echoes of Aincrad se diferencia de otras aproximaciones al presentar una aventura original, con una perspectiva única a los acontecimientos del primer SAO. De hecho, por la larga duración, amplia variedad de personajes y enfoque de acción RPG, se muestra como el juego más ambicioso de la saga hasta la fecha.

El mismo SAO de toda la vida, pero desde otra perspectiva

Primero, debemos ponernos en contexto: en el año 2022 del lore, Akihiko Kayaba, un genio programador de videojuegos, creó el primer MMO de realidad virtual hiperrealista. Miles de jugadores alrededor del mundo quisieron probarlo –aunque todos hablaban japonés fluidamente–. A este maravilloso juego lo llamó Sword Art Online, y desde que lanzó su beta, la comunidad estaba extasiada por explorar todo su contenido. Lo malo es que, cuando llegó el lanzamiento oficial, todos los participantes quedaron atrapados en el videojuego, como parte de un malévolo plan de Kayaba para conquistar al mundo.

La única forma de volver a la realidad era derrotando al jefe del nivel 100; además, si los jugadores mueren en SAO, lo harán también en el mundo humano.  De hecho, en la mayoría de videojuegos que hemos tenido de la franquicia, es en los pies de Kirito los medios por los que conocemos esta historia. No obstante, para Echoes of Aincrad tomaremos el papel de un grupo completamente nuevo, siendo el protagonista un avatar que nosotros creemos. La gran diferencia entre estas dos perspectivas es que nosotros no somos prodigios de SAO, sino un jugador más atrapado en este embrollo.

En papel, esta propuesta suena demasiado interesante: uno de los mayores “peros” del anime original era que Kirito básicamente era un “Mary Sue” que todo le sale bien, incluyendo su suerte con las mujeres. En Echoes of Aincrad es exactamente lo contrario: aquí los personajes sí corren peligro. La sensación de que realmente están en juego mortal está presente continuamente, lo que es un gran acierto para quienes amamos la franquicia. Incluso los dilemas morales que se plantean, y a nuestro gusto, no se desarrollan a profundidad en el anime, en este juego tienen el espacio suficiente para asentarse, con más personajes no solo haciéndose preguntas sobre el valor de la vida, sino también encontrando sus propias respuestas basándose en sus experiencias.

"Este juego se basa en el desarrollo de personajes y en su trama"

Por esta razón, la historia y el desarrollo de personajes son los dos mejores aspectos que ofrece Echoes of Aincrad. Tal vez no sea el grupo de héroes más original o carismático de la ficción, pero su función, la de ambientarnos en esta realidad virtual de pesadilla, la cumplen de manera satisfactoria y entretenida. Además, un aspecto de la serie que no nos gustó tanto en su momento es que se centrara tanto en la relación amorosa de Kirito y Asuna. Aquí por supuesto que hay una subtrama de amoríos –de lo contrario, no estaríamos hablando de SAO–, pero para nada opaca todo lo mencionado anteriormente.

Resumiendo este aspecto, no necesitarás haber visto la serie para disfrutar de este videojuego. Y si ya eres un fan empedernido de la franquicia, entonces alucinarás con las referencias a la serie que están plagadas en las más de 35 horas que dura la campaña principal, sin contar misiones secundarias. Kirito aparece en diversas ocasiones, incluso siendo un apoyo para nuestros protagonistas. También verás los momentos más importantes de la trama original recreados desde la perspectiva de este nuevo grupo, y con el estilo de animación del juego –hecho con Unreal Engine 5–.

El mayor pecado del juego

Ahora, vayamos al apartado que ocupa la mayoría del juego: el gameplay. Bandai Namco tenía esta oportunidad de oro para expandir el lore de la saga. Y después de haberlo terminado, nos queda claro que quiso aprovechar la ocasión. Echoes of Aincrad es un RPG de acción, con una propuesta que mezcla combates en tiempo real, progresión de habilidades y un sistema de creación de personaje que requiere su debida atención. Tu misión será partir hacia la exploración de todo Aincrad, ya sea para mejorar tus armas, tu equipo, para progresar en la campaña o para mejorar tus estadísticas.

Cabe mencionar que estamos ante grandes niveles, que pese a tener sus diversos biomas, no se trata de un mundo abierto. Cada zona tiene sus diferentes caminos, sus cofres escondidos y sus propios jefes. Por lo que te tomará algunas horas sacarle todo su jugo… aunque debemos reconocer que su “profundidad” se siente superficial. El mayor pecado del juego no es que sea de niveles cerrados, sino que cada uno de ellos tiene una capa de contenido repetitivo, que cubre terrenos vacíos en su interior.

"La fórmula se vuelve cansada con el paso de las horas"

La fórmula de las misiones es la siguiente: primero, consigues un pretexto para descubrir Aincrad. Luego, te lanzas a la acción con un aliado más para ir de ‘Punto A’ a ‘Punto B’. En el intermedio, tienes diferentes checkpoints que revelan las ubicaciones de los caminos en el mapa, así como los tesoros que puedes encontrar. Caminas, literalmente, por horas buscando el objetivo, enfrentándose a decenas de los mismos enemigos una y otra vez hasta el cansancio. Por último, derrotarás al jefe final de la zona, solo para regresar a tu punto de inicio con todo el loot que recogiste en ‘la run’.

Pensándolo detenidamente, esta fórmula procedural tiene matices de roguelike, pues cada partida tiene diferente orden de los caminos y aparición de las bestias virtuales. Sin embargo, con el paso de las 'runs' te darás cuenta que no hay demasiada variedad de contenido como para sostener tantas horas de juego. Es cansado reiterar en la fórmula, con exactamente los mismos villanos, intento tras intento. Te toparás con la misma rata humanoide una y otra vez, desde la variante con una lanza, hasta el jefe final de nivel solo por ser más grande de tamaño y con mayor vida.

Mientras, estamos frente a un sistema de recompensas completamente atípico en los videojuegos: las recompensas se cuentan por decenas en cada misión. Basta con derrotar a una simple bestia para recibir una cantidad abrumadora de materiales o armas. Además, los objetos que sirven para mejorar tu equipo están distribuidos de la manera menos sutil posible, encontrándose, literalmente, en la mitad de tu camino sin aparente sentido. 

Otro detalle que genera sensaciones encontradas son las ciudades base. Bandai Namco las diseñó inmensas, con una arquitectura impresionante y esa atmósfera de “hub MMO” que uno esperaría de Aincrad. Sin embargo, una vez que las recorres un par de veces, te das cuenta de que están prácticamente vacías: hay pocos NPCs con diálogos relevantes, casi ninguna actividad secundaria real y se sienten más como grandes decorados que como lugares vivos.

Afortunadamente, las misiones secundarias ayudan a compensar esto. Muchas de ellas funcionan como guiños directos a la serie original, recreando situaciones o haciendo referencias a eventos del anime/novelas desde la perspectiva de jugadores comunes. Para los fans empedernidos, encontrar estas conexiones resulta muy gratificante.

"El juego está plagado de malas decisiones de diseño que merman la experiencia"

Otra extraña decisión de diseño en la exploración recae en la gestión de estos recursos, pues a diferencia de la mayoría de RPGs, en este no puedes cambiar de equipamiento a mitad de una partida. Es decir, tienes que buscar un punto de guardado en el mapa para regresar a la ciudad de donde comenzaste la misión, buscar tu lugar de descanso y seleccionar aquella arma que encontraste en tu camino.

Todas estas situaciones nos llevaron a desanimarnos y a basarnos en otros elementos de Echoes of Aincrad para sobrellevar la monotonía; por ejemplo, los diferentes estilos de combate. Para quien no conozca Sword Art Online, una de las particularidades de su mundo de fantasía es que la magia no existe. Es decir, no hay magos, ni hechiceros ni seres similares como amenazas. Por lo tanto, los personajes deben usar sus músculos de machos u otras cualidades físicas, para empuñar toda clase de armas.

En el juego, esto se traduce en 6 estilos de combates, en función de qué tipo de arma tienes equipada. Espadas, mazos, martillos, mandobles, cuchillas y estoques; todos ellos se manejan diferente, requieren distintos tipos de habilidades físicas y ejercen daño coherente dependiendo de la velocidad de ataque y el peso. Sin duda que este apartado es, por lo menos, entretenido. 

Además, en las ciudades puedes buscar a los herreros para mejorar las estadísticas de tu equipamiento. La modificación de armas se basa en una fusión entre equipamiento repetido en tu inventario. Vaya, necesitas sacrificar la mayoría de tus armas para perfeccionar el daño o los efectos pasivos de unas pocas. Pero cómo la cantidad de ellas que consigues en las partidas es abismal, no hay ninguna preocupación de sacrificar una en pos de pulir otra.

Y ya que mencionamos las mecánicas de combate, el cual se basa en una mezcla de ataques básicos ligeros y pesados con un sistema de Sword Skills espectaculares que consumen un medidor de SP. No obstante, lo que más brilla es la capa defensiva y la sinergia con tu compañero. El juego incorpora esquives y parries con timing que, cuando se ejecutan bien, activan contraataques conjuntos muy satisfactorios. Puedes ordenar a tu compañero en dos modos (en conjunto o estilo libre), lo que añade una dimensión táctica interesante: en lugar de pelear solo, sientes que realmente estás combatiendo en equipo. La gestión de stamina es importante, porque si se agota quedas expuesto, y el uso estratégico de ítems de curación y cristales mantiene esa tensión de “mueres de verdad” que caracteriza a SAO.

En cuanto a la dificultad, creemos que no es nada del otro mundo. El juego te da muchas oportunidades para no caer en batalla, como muchas pociones de curación o una waifu de tu compañera con la habilidad de curarte en medio de los combates. La única manera de convertir esta aventura en un reto desafiante es activando el modo ‘Realista’ del videojuego. Este te reinicia todo tu progreso si mueres; tal cual sucede en el lore de SAO. La emoción de perder tu avance mientras que la pantalla se llena de enemigos la podemos describir como una inyección de adrenalina.

Problemas de rendimiento que deben ser corregidos YA

Gráficamente, Echoes of Aincrad no destaca demasiado, pese a usar el motor más novedoso de la actualidad. Por un lado, el modelado de los personajes es demasiado plano. El estilo cellshading no tiene demasiados detalles faciales, o incluso sombras en la ropa que les otorguen mayor vida. Además, la repetición también se ve reflejada aquí: las cinemáticas que no están precargadas tienden a replicar las mismas animaciones para todos sus personajes. Tambien el diseño de los NPCs no varía mucho, lo que podría molestar a los más quisquillosos.

Mientras, cuando sales a la exploración, puedes encontrar paisajes detallados, llenos de cielos espectaculares, ciudades increíbles y naturaleza viva a través de su flora. Es un contraste que resulta extraño, y que sin duda deja al diseño de personajes mal parado. Pero con el paso de las ‘runs’ encuentras la sinergia entre ambos elementos, siendo, en el peor de los casos, una dualidad que pasa completamente desapercibida; y en el mejor, le encuentras el encanto.

Lo que sí no nos explicamos es por qué el rendimiento es tan deficiente. Nosotros realizamos esta reseña en PS5, en donde el juego contó con dos modos gráficos: el que prioriza los 60 cuadros por segundo, y el que se enfoca en representar la mayor cantidad de detalles gráficos posibles. Para ser sinceros, no notamos muchas diferencias visuales entre ambos modos, lo que denota un agradable balance gráfico. Otra cosa que comparten es la inestabilidad de fps, la cual es constante en los dos casos casi en todo momento.

A este videojuego le sobran las razones para bajar su rendimiento: si exploras la ciudad, la densidad de NPCs causará tirones; si recorres los niveles, los detalles en la naturaleza bajarán los fps; y cuando entras en combate, tanto tus movimientos vistosos como el de los enemigos provocarán caídas de cuadros. Es un tema que se nota al instante, y que merma la experiencia a grados poco disfrutables en los momentos más tensos. Al principio creíamos que con las actualizaciones de los primeros días de lanzamiento se arreglaría, pero nunca fue así. Al momento de publicar esta reseña, el juego sigue manteniendo este problema.

Por último, los fans de la franquicia en nuestra región deben saber que Echoes of Aincrad no cuenta con doblaje al español latino. Las voces únicamente se encuentran disponibles en los idiomas japonés, inglés, francés y alemán. Caso contrario a los subtítulos, que sí están localizados para Latinoamérica. Hubiera sido maravilloso contar con el reparto mexicano estelarizado por Luis Leonardo Suárez como Kirito. Pero los que somos veteranos de la saga sabemos que por muchos años la serie no contó con doblaje, así que esta situación no causa inconvenientes.

¿Vale la pena Echoes of Aincrad?

"No vale la pena invertir tu tiempo y dinero en esta aventura"

En conjunto, Sword Art Online: Echoes of Aincrad es un videojuego de contrastes muy marcados. Su historia convirtió a Aincrad en la verdadera prisión mortal que imaginó Kayaba y no solo en el escenario en el que Kirito demuestre que es perfecto en absolutamente todo. El nuevo elenco, la enorme cantidad de referencias y la duración de la aventura convierten a esta entrega en un regalo para los seguidores del anime, mientras que su sistema de combate, pese a no reinventar el género, logra mantenerse entretenido durante buena parte del recorrido. Lamentablemente, la exploración repetitiva, el pobre rendimiento técnico y algunas decisiones de diseño impiden que alcance el nivel al que aspiraba.

Entonces, ¿vale la pena? Si eres fan de Sword Art Online, la respuesta natural sería que sí. Difícilmente encontrarás otra adaptación que expanda tan bien el universo de la serie y que ofrezca tantas horas de contenido original. En cambio, los muchos ‘peros’ que tiene lo hacen difícil de recomendar, sobre todo si nunca has tenido contacto con la franquicia y buscas un RPG de acción sobresaliente. Echoes of Aincrad no es el videojuego definitivo de SAO que muchos llevamos años esperando. Así que no vale la pena invertir tu tiempo y dinero en esta aventura. En resumidas cuentas, nosotros le otorgamos una calificación de dos estrellas sobre cinco.

Sin embargo, la franquicia demostró aquí que tiene mucho potencial por explotar que, con el suficiente empeño y el enfoque adecuado, puede llegar a ver la luz en futuras entregas.


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